LOS RASGOS DEL PRIMER COMISIONADO DE POLICÍA

LOS RASGOS DEL PRIMER COMISIONADO DE POLICÍA

Adolfo Salamanca Correa, el nuevo fiscal de la Policía, es un hombre de vida sencilla. Le vienen igual el frío o el calor, los días soleados o los días grises, la música vallenata o la clásica o el sancocho de gallina o la pizza. Yo me como todo lo que me den, sin preferencias . Sólo es exigente con su trabajo. Y ahora dice, sé que tengo que serlo mucho más . Y es que se enfrenta a un potro brioso: su despacho tramitará las quejas por abusos y corrupción policial y tiene el reto de coadyuvar a rescatar la imagen de la Policía Nacional.

11 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Para ello, afirma, no necesita ser bravo . Nunca lo es. Se ve a sí mismo como un hombre justo y cree que ahora sólo necesita temple. El mismo que tenía que exhibir siempre que le correspondía asistir a una audiencia pública con jurado de conciencia. Eso de la audiencia así, por fortuna, se acabó , dice, mientras insinúa una sonrisa.

Salamanca es un enamorado del derecho. La vida le ha enseñado que todos los casos son igual de importantes, porque todos son dramas humanos . Por eso no recuerda ninguno con preferencia. Solamente tiene muy claro que nunca acusó a ningún policía y que tampoco defendió a ningún uniformado.

Es un hombre ansioso o, como él mismo manifiesta, atacado . No le gustan las cosas lentas. Cree que en lo único que no fue acelerado fue en su decisión de casarse.

Durante cuatro años fue novio de Martha Lucía Núñez, una compañera de universidad que desde hace 17 años es su esposa y que le regaló dos preciosos hijos: Camila, que tiene 14 años, y Daniel, de 10 . Según él, no tiene preferencia por ninguno. Insiste: ambos son preciosos.

Nunca se ha interesado por preguntarle a su esposa qué es lo que le atrajo de él, pero cree que lo que ella más le aprecia es la solidaridad, el compañerismo y el afecto sincero. Y lo que más quieren su hijos es su trato equilibrado y afectuoso.

Nació el 28 de septiembre de 1950 en Manizales. Y dice que adora ser paisa. Tengo ancestros paisas, nací paisa y no dejo de serlo , afirma.

Se autocalifica como equilibrado, sereno y responsable, pero, según dice, tiene muchos defectos. El mayor, ser tan ansioso .

Su primer cargo público fue el de juez penal municipal de Suba. De eso, hace 18 años. En 1990 se convirtió en conjuez de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia y ahora será el máximo juez disciplinario de todos los miembros de la Policía.

Y aunque recuerda que cuando estudió en la Nacional fue partícipe de muchos movimientos de la época de los 70 , deja muy en claro que nunca fumó marihuana. Eso sí que no dice. Afortunadamente, mi formación y el ejemplo ajeno me impidieron involucrarme en esas cosas .

Aunque tendrá mucha relación con ellas, no le gustan los combates ni las armas. Alguna vez cuenta sonriente estuve en una práctica de tiro en la Escuela de Carabineros, pero no más .

Una promesa inicial: Voy a trabajar con mucho entusiasmo, con energía y mística .

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