A SAN ANDRÉS DE SOTAVENTO LO MATAN LA POBREZA Y EPIDEMIAS

A SAN ANDRÉS DE SOTAVENTO LO MATAN LA POBREZA Y EPIDEMIAS

11 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Aquí el que no muere tuberculoso, muere de o de hambre. San Andrés de Sotavento es un municipio que en el censo de 1985 totalizó 49.962 habitantes, descendientes en su gran mayoría de los zenúes, una de las culturas indígenas más avanzadas que encontraron los españoles, hasta el punto de que habían construido en la época precristiana un sistema de canales y camellones de cultivos en un área de más de 10.000 hectáreas y pueblos de trazados articulados. Fueron los primeros en usar el ladrillo.

Pero ahora están atrapados por la pobreza y las epidemias. Según el alcalde Juan B. Casado, en lo que va corrido del presente año, unas 40 personas han muerto, víctimas de la leishmaniasis, que es un enfermedad que se caracteriza por unas llagas en la piel. La tuberculosis hace estragos, principalmente en la población infantil rural, que él estima hoy en unos 50 mil menores de cinco años (en San Andrés nadie cree en los censos oficiales). Y los sembrados de pancoger son bajísimos por lo que el hambre azota a la mayoría de los habitantes del campo.

Los resguardos más afectados por las epidemias son los de Cerro Vidales, Tuchín, San Juan, Petaca, Cruz Chiquita y Calle Larga.

El Alcalde dice que ha tocado muchas puertas y que ha habido poca atención tanto del Ministerio como de los Servicios de Salud de Córdoba. El municipio dijo ha colaborado hasta donde sus fuerzas le han dado, pero no se cuenta con los suficientes recursos para atender a la población enferma. Por ejemplo, el tratamiento para la leishmaniasis consiste en la aplicación de unas 20 ampollas, cuyo costo es de 10 mil pesos cada una, y ni el Tesoro Municipal ni mucho menos las gentes enfermas tienen para comprarlas .

No hay estadísticas sobre las víctimas de la tuberculosis, pues los nativos entierran a sus familiares en lugares distantes de la cabecera municipal y nunca dan informes a las autoridades.

La queja también es de las autoridades vernáculas. El cacique del Cabildo Mayor de los Resguardos Indígenas de Córdoba y Sucre, Héctor Malo Vergara, dijo que las gestiones que hacen sirven para obtener promesas que nunca se cumplen, como ocurrió tras la toma del Parque Bolívar de Montería en 1988, donde duraron 20 días unas 500 familias de San Andrés.

Agregó que la situación se ha ido agravando cada día más y que la falta de alimentos ha hecho que la tuberculosis se haya ido incrementando notablemente.

El cacique manifestó que hacen falta políticas de asistencia técnica y económica. Se nos adjudican parcelas, pero hasta allí llega la ayuda. Al quedar desamparados, los beneficiados, que no cuentan con dinero para limpieza de tierras, compra de semillas, insecticidas, etc., corren a arrendarlas a sus antiguos dueños para conseguir algún dinero que les sirva para poder medio comer algunos días .

La Gobernación ha proyectado la construcción de un Centro de Atención Médico de Urgencias (Camus) en la población de Tuchín, pero el alcalde Casado prefiere la rehabilitación del centro de la cabecera, que se encuentra en mal estado.

El gobernador Jorge Manzur creó el cargo de Coordinador de Asuntos Indígenas, designando a Jorge Correa Alarcón, de padres zenúes, para que sirviera de puente entre la problemática social y económica de las comunidades indígenas y la administración departamental. En estos momentos se está creando un banco de proyectos.

Mal en la Sierra. Mejoran los wayúu En Colombia, la incidencia de la tuberculosis, así como de las enfermedades de la piel, es más alta en los departamentos con población indígena y de alta marginalidad social, que son dos circunstancias que se dan en San Andrés de Sotavento. La incidencia en el país es de unos 82 casos de tuberculosis por cada 100.000 habitantes.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, según el mamo Moisés Villafañe, las enfermedades más comunes son las respiratorias, que en algunos casos terminan en tuberculosis; la diarrea, el cáncer, la hepatitis y las venéreas. Se enferman más los que viven en zonas bajas. Carecen de servicios médicos las más altas donde viven arzarios, kogis y arhuacos.

Mientras tanto, en la comunidad wayúu, en la península guajira, se ha frenado la tuberculosis por la acción conjunta de las autoridades colombianas y venezolanas, que han realizado campañas por 460 millones de pesos. Así lo sostiene el director de Servisalud en La Guajira, Jorge Brugés Mejía.

Lo más importante es un barrido adelantado desde Castilletes, Puerto Estrella, Bahía Honda, Bahía Portete y el Cabo de la Vela hasta Barrancas y Fonseca en el sur de la península, consistente en aplicación de vacunas, consultas médicas, odontológicas, oftalmológicas y pequeñas cirugías.

El profesional wayúu Wilder Guerra, actual secretario de Asuntos Indígenas, dijo que después de diez meses de campaña se han beneficiado 10.000 nativos. Además, que la realización del pasado censo de la población nativa ha sido factor decisivo por que ahora sabemos dónde localizarlos y prevenir la presencia de cualquier enfermedad contagiosa que los pueda afectar, especialmente a la población infantil .

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