Secciones
Síguenos en:
EL REFUGIO DE LUCIANO

EL REFUGIO DE LUCIANO

Apoltronado en un enorme sofá que los ambientadores tuvieron que subir cinco centímetros más de su altura original para que no tuviera ningún problema al pararse, Luciano Pavarotti esperó ayer desde las tres de la tarde, en su camerino, a que llegara la hora cero. La hora en que, por fin!, se presentaría en el Estadio El Campín de Bogotá.

Desde la noche anterior, el famoso tenor italiano se acuarteló en su habitación del hotel Casa Medina y no volvió a pronunciar palabra hasta la función. Como cualquier deportista, el cantante se concentra desde el día anterior y no vuelve a decir una sola palabra para cuidar su voz. Se acuesta temprano para dormir como un niño y come muy bien para estar en buena forma .

A las tres de la tarde del secondo de febrero Luciano llegó a El Campín. Allí fueron largas horas de espera a las que Pavarotti ya está acostumbrado porque su rutina, que ya es como una especie de rito que sigue al pie de la letra siempre que se va a presentar en algún lado, así se lo exige.

El prefiere llegar al escenario temprano para supervisar personalmente cómo está todo y para ensayar con la orquesta lo que va a cantar durante la noche. Su camerino es muy especial. Allí tiene una mini sala, muy cómoda, con un sofá que levantaron varios centímetros del suelo para que se parara y se sentara fácilmente y con un televisor donde durante la larga espera ve películas. Para la presentación de ayer, pidió que le alquilaran cinco filmes en inglés y cinco en italiano, que según los organizadores son del año de upa. Todas de Sofía Loren .

Pavarotti, entonces, mata el tiempo y calma nervios al frente de un televisor, cuando no está ensayando.

El camerino también tiene, en otro ambiente, varios espejos donde el tenor se arregla, con maquillaje y todo incluido; un baño portátil muy especial (como de avión) y un botiquín con todas las de la ley para cualquier imprevisto.

Dentro de las cosas que solicitó, y que suele pedir, es que este lugar tenga calefacción y aire acondicionado para que los cambios de temperatura no sean tan bruscos y no le afecte la voz. En ese camerino vive durante largas horas y debe ser lo más cómodo posible para que se sienta como en casa o, en su defecto, como en una habitación muy cómoda de un hotel cinco estrellas.

Otros gallitos Aparte de esto, Pavarotti siempre tiene a su servicio un valet que le complace cualquier deseo gastronómico que pueda tener a lo largo de la larga jornada. Durante la tarde, el tenor come quesos, jamones, frutas y mucho consomé de pollo que fue lo que pidió ayer en cantidades alarmantes. Igualmente, tuvo a su disposición mucha agua Perriere (francesa), café y gran cantidad de té, como siempre lo exige.

Entre las personas a su servicio hay otra que se encarga de su vestuario que debe estar impecable a la hora de vestirse para salir a escena. Su imponente traje es planchado y arreglado con sumo cuidado dentro del camerino, donde también tiene una mesa de plancha y un armario móvil en el atuendo de turno (estilo que depende de las características del escenario donde se vaya a presentar) aguarda impecable a que llegue la hora de ser lucido.

Una hora antes de salir a escena, el gran tenor italiano empieza a prepararse para su gran función. La voz, que ha sido callada celosamente para que no sufra ninguna afección, empieza a calentarse con unos ejercicios especiales. Y mientras ejercita su más puro instrumento, Luciano Pavarotti se maquilla y se viste con sus mejores galas (la pinta escogida para la ocasión) para presentarse ante el auditorio que lo espera ansiosamente.

Así fue ayer. Y mientras él terminaba de arreglarse, afuera, la orquesta Filarmónica dejó escapar las primeras notas que dieron paso al cantante, que subió a tarima y ahí se quedó hasta el intermedio. Detrás de la orquesta estaba ubicado un camerino de cambio rápido donde, entre salida y entrada, el tenor iba siguiendo, a través de un monitor especial, todo lo que ocurría en la tarima.

En ese lugar esperaba sus salidas y aprovechaba para arreglarse nuevamente pues a pesar de ese aspecto desabrochado que por momentos suele tener, sobre el escenario el italiano no se permite lucir nada desarreglado.

Tras bambalinas el mundo de Luciano Pavarotti es absolutamente organizado. El cantante y todo su equipo no dejan ni un detalle al azar y, por ello, cuando se empieza a gestar una empresa de estas características siempre hay una persona velando para que todo salga a pedir de boca y para que no falte ni un detalle.

Aunque sin las exigencias características de las que suele tener una figura de la talla del italiano, la organización manda una lista especial con todos los requerimientos técnicos y logísticos que se deben considerar para que todo esté bajo control a la hora de la presentación.

En esa lista viene incluido el menú, las especificaciones de los camerinos y hasta las medidas de seguridad que se deben tomar para el concierto. Por eso, lo de ayer fue planeado casi que con un año de anticipación y por eso también, Luciano Pavarotti se sintió como en casa.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.