RECURSOS PARA EL MEDIO AMBIENTE, EN EL LIMBO

RECURSOS PARA EL MEDIO AMBIENTE, EN EL LIMBO

Sin acuerdo terminó, el viernes por la noche, la cumbre de países industrializados y en vías de desarrollo encaminada a la restructuración y financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). Hemos completado algunos pasos en Cartagena, pero el resultado es un paso hacia atrás y una causa de incomodidad , dijo al término de la reunión el presidente del GEF, Mohamed El-Ashry.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Por su lado, la colombiana Juanita Castaño, quien ejerció como presidenta del Grupo de los 77 (países en desarrollo), también expresó su decepción: Nos preocupa la actitud simplista de aquellos que identifican la restructuración del GEF con un proceso tradicional de oferta de fondos para financiación del desarrollo, apartado de los principios de responsabilidad compartida y compromiso global asumidos por nuestros gobiernos en Río (De Janiero) y condensados en la Agenda 21 y en las convenciones de cambios climáticos y diversidad biológica .

Debido al fracaso de la cumbre, el GEF no pudo darse una estructura hacia el futuro como tampoco recibir los aportes financieros de los países ricos, estimados en dos mil millones de dólares para los próximos tres años.

El GEF viene funcionando desde hace tres años en una etapa experimental y se esperaba que en Cartagena se materializara la composición del nuevo organismo y que las naciones ricas aportaran esa cifra.

El-Ashry lamentó la imposibilidad de llegar a un acuerdo, pero sostuvo que tal vez se trate del empujón que le hace falta al GEF para que finalmente se logre la anhelada cooperación entre el Norte y el Sur en materia de medio ambiente.

Por su parte, Juanita Castaño señaló que se está ante un proceso difícil y confió en que en una próxima reunión, los países que aún tienen dudas con relación al GEF las resuelvan.

Básicamente, los problemas que se tornaron insalvables fueron cuatro: primero, quién debe presidir el consejo ejecutivo; segundo, cuál sería el sistema de votación; tercero, cuántos países en desarrollo harían parte del consejo, y cuarto, cada cuánto se reuniría la asamblea de integrantes.

Los países en desarrollo querían: primero, un presidente elegido que no fuera el mismo administrador del fondo; segundo, que las votaciones no sean por mayoría de dos tercios como lo planteaban los industrializados; tercero, no a mayoría de los ricos en el consejo, aunque fuera mínima; cuarto, la asamblea de participantes debe sesionar cada dos años y no cada tres.

Según Castaño, los países que mayor obstáculos pusieron al final fueron los de Europa. Destacó el aporte de Estados Unidos y los países nórdicos para tratar de llegar a un acuerdo final, que se frustró.

El Grupo de los 77 hizo un emocionado reconocimiento de la labor cumplida por la delegación colombiana por el papel que ha jugado durante las negociaciones internacionales antes y después de la Cumbre de la Tierra, celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro.

Se espera que la próxima reunión del GEF se cumpla en febrero del año próximo, pero dependerá de la decisión política que asuman los países aportantes, que dudaron en Cartagena.

Algunos asistentes que pidieron anonimato dijeron que tras el fracaso de la cumbre de Cartagena, se debe pensar en fuentes de financiación diferentes a las del GEF para proteger el medio ambiente.

De otro lado, el gerente del Instituto Nacional de los Recursos Renovables y del Medio Ambiente (Inderena), Manuel Rodríguez Becerra, aseguró que Colombia, como país anfitrión de la cumbre del GEF, siente una gran frustración por no haberse logrado el acuerdo anhelado.

No obstante, precisó que se siente también una gran satisfacción por no haber propiciado que Cartagena y Colombia fueran el marco del nacimiento de una institución de la cual todos, ricos y pobres, podrían arrepentirse más adelante. Por el contrario, anotó que Cartagena sirvió para hacer explícito el desacuerdo.

Los países en desarrollo hemos demostrado con creces nuestro compromiso con la causa global. Es un compromiso con un enorme potencial para la construcción del acuerdo que aún no hemos logrado sobre el GEF. Aquellos países industrializados que no han comprendido el enorme potencial de nuestro compromiso y la naturaleza de las posiciones adoptadas por los países en desarrollo tienen la palabra , dijo.

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