NUEVA MASACRE SACUDE A URABÁ

NUEVA MASACRE SACUDE A URABÁ

El consejero presidencial José Noé Ríos dijo que de continuar la violencia, se podrían suspender las elecciones en la zona. Los grupos violentos siguen asolando el Urabá antioqueño, a pesar de los esfuerzos de paz que han venido realizando las fuerzas políticas, Gobierno y la Iglesia Católica en las últimas semanas.

10 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ayer, en dos masacres ocurridas en zona rural de Turbo, fueron asesinados 17 obreros bananeros.

De acuerdo con las autoridades, doce de ellos pertenecían al Partido Comunista y los otros cinco, se presume, militaban en Esperanza, Paz y Libertad.

El consejero presidencial para Urabá, José Noé Ríos, dijo ayer que ante la ola de violencia, al Gobierno le tocará adoptar medidas más drásticas. No descarto que se lleguen a suspender las elecciones en Urabá si la situación continúa así , precisó.

Pese a que esta semana se estableció en Apartadó una comisión veedora para vigilar el cumplimiento del acuerdo de no agresión que firmaron el mes de noviembre pasado, diferentes sectores políticos y sociales de la zona de Urabá, la paz no llega a la región antioqueña. Ayer, en dos masacres ocurridas en zona rural de Turbo, fueron asesinados 17 obreros bananeros.

Aunque las autoridades judiciales encargadas de los levantamientos no especificaron la filiación política de las víctimas, voceros tanto del grupo Esperanza, Paz y Libertad, como del Partido Comunista de Colombia, afirmaron que los obreros muertos son militantes de sus respectivos partidos. Por su parte, el consejero presidencial para Urabá, José Noé Ríos, aseguró que por lo menos 12 de ellos pertenecían al Partido Comunista, lo que hace pensar que se trata de una retaliación, por las últimas matanzas de seguidores de Esperanza, Paz y Libertad.

Al Gobierno le tocará adoptar medidas más drásticas --dijo--. No descarto que se lleguen a suspender las elecciones en Urabá si la situación continúa así .

Ríos se mostró indignado por la irracionalidad de la Coordinadora Guerrillera al arreciar la violencia, a pesar del esfuerzo que hacen los gobiernos nacional y departamental por mejorar la calidad de vida de los habitantes del Urabá.

Además, los partidos políticos, sin distingos de niguna clase, han condenado de manera expresa a los grupos armados y les piden cesar sus acciones, pero la respuesta es más y más violencia. Son inconcebibles los extremos a los que se ha llegado , aseguró.

Informó que el hospital de Carepa se inaugurará el próximo 15 de diciembre, al igual que el centro de atención del anciano. También dijo que se abrió una notaría en Apartadó, se entregaron aportes para terminar los hospitales de San Pedro de Urabá y de Chigorodó, y el Inurbe aprobó 950 soluciones de vivienda para la región. Pero --dijo-- una minoría fanática y armada no deja trabajar .

Las masacres En relación con las 17 personas asesinadas, según las autoridades, el caso más grave ocurrió en la finca El Cativo, ubicada en una zona rural entre Apartadó y Turbo, donde un grupo armado y lista en mano, sacó a los doce trabajadores y los acribilló frente a sus demás compañeros.

Los obreros muertos fueron identificados como Dagoberto Galván, Juan Salazar, Benigno Castro, Fernando Cárdenas, Carlos Mosquera, Facundo Avila, Naún Fajardo, Gabriel Durango, Ariel Murillo, Carlos Arturo Restrepo, Víctos Senen Murillo y Edgar Pineda. La otra matanza ocurrió cuando un grupo de unos quince hombres vestidos de civil y provistos de armas de largo y corto alcance, incursionó en la finca La Ceja de la comunal San Jorge, ubicada en el corregimiento de Nueva Colonia, en la vía que de Turbo conduce a Apartadó. Los miembros del grupo armado despojaron de sus documentos al administrador, al capataz y a varios trabajadores, y tras desenfundar sus armas les dispararon en repetidas ocasiones. En el ataque murieron Mauricio Hurtado, de 37 años, administrador de la finca; el capataz del mismo predio, Araldo Lemus Rambay, de 43; y los trabajadores Santiago José Casarrubia, de 34 años; José Gil Berrío Ramos, de 34; y Pedro González, de 35 años. La Policía de Urabá atribuyó este ataque a miembros de las Milicias Bolivarianas de las Farc, quienes siguen un plan de exterminio contra militantes y simpatizantes de diferentes grupos políticos de la región bananera. Más tarde, de acuerdo a un informe del Ejército, en el barrio Policarpa de Apartadó, tropas de su Comando Operativo II, capturaron a dos presuntos integrantes de la Milicias Bolivarianas Juan de Jesús Góez y Lourdes Acosta a quienes, según los voceros militares, se les decomisó dos granadas, dos pistolas, un revólver y 300 cartuchos.

De otra parte, Mario Agudelo, dirigente de Esperanza, pidió al Gobierno declarar la emergencia de seguridad en la zona agroindustrial y denunció que en los últimos quince días han sido asesinadas 29 personas en cinco masacres.

El Estado, dijo Agudelo, debe asumir una actitud más clara y contundente a través de funcionarios de la rama judicial y los miembros de las Fuerzas Armadas para ayudar a frenar esta ola de violencia .

Agregó, que el acuerdo político que se firmó el pasado 23 de noviembre en Apartadó tiene plena validez, porque trata de buscar salidas al conflicto que se vive en Urabá y, además, fortalece el compromiso de todas las fuerzas políticas para aclimatar la paz. Sin embargo, dijo , el acuerdo por sí sólo no garantiza la pacificación, se necesita una voluntad más decidida de parte del Estado . Voceros del PCC en Urabá responsabilizan de las matanzas a miembros de grupos paramilitares y de grupos armados al margen de la ley que operan en la zona de Urabá.

Entre tanto, grupos de trabajadores empezaron a abandonar algunas fincas por miedo a convertirse en nuevas víctimas de la violencia. Se teme que la producción bananera entre en estado de semiparálisis.

El gobernador de Antioquia, Juan Gómez Martínez, dijo que está preocupado por lo que ocurre en la región bananera y afirmó que se trata de un enfrentamiento de tipo político. Agregó que es difícil darle un tratamiento a Urabá porque cuando se enfrentan dos grupos ahí no hay posbilidad de intervención de la fuerza pública. Es simplemente esperar a ver qué sucede y tratar de llegar al diálogo y la conciliación entre los grupos enfrentados . No especificó de qué grupos se trata.

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