VACACIONES ESCOLARES IMPRODUCTIVAS

VACACIONES ESCOLARES IMPRODUCTIVAS

Las vacaciones escolares se establecieron en función de la cosecha, porque los padres requerían la colaboración de los hijos para la siembra y la recolección, pero en el contexto urbano contemporáneo no es comprensible que los estudiantes dispongan de más de 150 días de ocio, precisamente cuando el crecimiento del saber implica la necesidad de aprender más. Por otro lado, pretender que los jóvenes requieran más descanso que los adultos es un prejuicio no fundamentado. El muchacho de hoy asiste a cursos cada vez menos exigentes y su vida está rodeada de un confort cada vez más agradable. En estas condiciones lo aconsejable sería aprovechar las circunstancias para dar a las nuevas generaciones una mejor educación, cuantitativa y cualitativamente.

10 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Por desgracia el sistema educativo occidental prefiere ignorar esos problemas. La calidad académica no tiende a subir y el tema de la duración excesiva de las vacaciones se soslaya, porque los docentes están interesados también en ese prolongado ocio, que por su parte no se emplea en ningún esfuerzo por mejorar su capacitación.

Los asuetos son muy prolongados e improductivos, porque los niños urbanos dedican ese tiempo a la televisión alienante o a vagar por unas calles donde entran en contacto con patrones de conducta negativos, que los exponen a la drogadicción o al sicariato, en tristes suburbios sin facilidades recreativas o culturales.

Se ha encontrado una posible solución en los programas de las vacaciones recreativas , que desgraciadamente no llegan al 1 por ciento de la población escolar. Su universalización exigiría una nueva y enorme estructura paralela, de financiación imposible.

Ante la imposibilidad de hacer lo anterior, lo indicado sería reexaminar el problema del ocio escolar, reduciendo los asuetos drásticamente de tal manera que los jóvenes pasen más tiempo en los planteles, donde deben adquirir conocimientos, disfrutar de la recreación y obtener valores. Estas tres aspiraciones no las llena el actual sistema educativo, porque se ha burocratizado y politizado para defender sus privilegios en materia de ocio, que es un ingreso no cuantificado, obtenido en detrimento de la calidad y de la eficiencia del sistema.

Los países orientales todavía exigen a sus escolares más días de clase, más clases por día y la educación sigue transmitiendo valores. Los resultados espectaculares de sus economías, el florecimiento de la ciencia y de la tecnología y la convivencia humana tranquila en esos países, no se explican por causas diferentes de la superioridad de sus escuelas, sobre la mediocridad y vagancia que padece la educación en las naciones occidentales.

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