FARC AMENAZAN A VILLETA Y LA VEGA

FARC AMENAZAN A VILLETA Y LA VEGA

Eran las 5 de la tarde del 18 de noviembre y la tarea del censo rural acababa de concluir en la vereda Guayacundo de Sasaima. Repentinamente, los jóvenes censadores se sorprendieron ante la presencia de 2 delincuentes armados que llevaban equipos de campaña. Eran guerrilleros de las Farc. Los guerrilleros los amenazaron y los obligaron a llevar al pueblo panfletos de las Farc. Además, les hicieron una relación de las haciendas más importantes de la región y les dijeron que las Farc ya sabían quiénes eran los habitantes más adinerados del pueblo.

10 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La intimidación y los mensajes que la guerrilla ha obligado a llevar a adolescentes y otros campesinos tienen por objetivo sembrar el miedo entre los habitantes de Sasaima, Villeta y La Vega, y presionar a finqueros y comerciantes a aceptar el boleteo y la extorsión de la guerrilla.

Ya algunos dueños de almacenes y propietarios de fincas comienzan a reconocer que han llegado hombres que dicen ser de las Farc y que les han exigido sumas diversas de dinero. Muchos aceptan que han sido intimidados y amenazados.

Un comerciante de La Vega recuerda que una tarde de octubre llegó un hombre joven a su establecimiento y le dijo que su jefe quería hablar con él, que debía acompañarlo.

Yo le dije que estaba ocupado y fue cuando se identificó como miembro de las Farc y me dijo que se les había varado un carro y que necesitaba que yo les diera la batería del mío . Al final, no tuve más alternativa que darle 10 mil pesos .

Nadie sabe cuánta gente ha sido boleteada por la guerrilla. Y muchos no se atreven a hablar.

El silencio de los amenazados, sin embargo, no ha impedido la acción oficial. Hace dos semanas la Policía capturó a siete hombres que se identificaban como miembros de las Farc y a los que se responsabiliza de ser los autores de ataques a varias viviendas. La acción de la Policía ha hecho que exista algo de tranquilidad entre la población y las autoridades locales, incluido el alcalde, creen que podrá ponerse fin a la presencia de los delincuentes en la región.

Con todo, lo cierto es que como se ha hecho vox populi la presencia de la guerrilla en ciertas zonas de Cundinamarca, hay muchas inversiones que se han paralizado. Así, ya son varias las personas que han decidido no invertir en la zona.

La situación es tan compleja que aunque los administradores de las grandes fincas y de los galpones de cría de pollos intentan negar que la guerrilla ha pasado por allí, hay quienes afirman que los dueños de las fincas han dejado de ir ante la amenaza de la subversión.

Inclusive, en La Vega, algunos habitantes se atreven a asegurar que un accidente de tránsito salvó a un industrial de ser secuestrado.

Sucedió el sábado 13 de noviembre. Según testigos, un vehículo particular se estrelló contra el carro de los escoltas de un industrial de Bogotá que se dirigía hacia una finca en La Vega.

Ante el percance, el industrial decidió regresar a Bogotá y esa determinación fue providencial. Cinco kilómetros más adelante del sitio del accidente, cuentan varios habitantes de La Vega, un grupo de seis guerilleros había montado un retén y estaba pidiendo las identificaciones de todas las personas que pasaban por el lugar. Al parecer, los delincuentes esperaban al industrial que nunca llegó.

Otras amenazas En Villeta, la Policía sabe cuáles son los sitios en donde es necesario fortalecer la presencia de las autoridades para hacer frente a la guerrilla. Y es que hay zonas tan críticas que hasta los inspectores de Policía deben adoptar extremas precauciones para no ser objeto de emboscadas. Es el caso de la vereda La Esmeralda considerada como zona roja .

El alcalde Ariel Hernando Benavides sostiene que existen indicios serios sobre la presencia de la guerrilla en las veredas Chapaima, Mave, Iló Grande y Payandé.

En Sasaima también la Policía es conciente de los lugares en donde actúa la guerrilla. Los agentes saben que las Farc están en Guayacundo, el lugar en donde contactaron a los censadores. Por eso, dicen, es urgente fortalecer allí la presencia de las autoridades porque, además, los guerrilleros aparecen, amenazan y después huyen.

En La Vega la situación no es diferente. Los policías identifican a las veredas Chupal, Chuscal y Tierras Viejas, como los lugares en donde rondan con mayor frecuencia los integrantes de las Farc.

La guerrilla llegó hace más de un año, dicen los habitantes de la región. Y su estrategia no fue diferente a la que están utilizando en otros municipios en donde intentan sembrar el temor entre labriegos y comerciantes a partir de asesinatos selectivos de habitantes y agentes del orden.

Algunos de los vecinos de Chapaima de Villeta sostienen que los guerrilleros asesinaron a varios conductores de camiones y que intentaron pelearse el dominio de la zona y los dividendos de los asaltos con varias bandas de delincuentes organizados.

Hoy muchos habitantes de Villeta y de Sasaima saben que los guerrilleros se han convertido en los principales asaltantes de buses y que han optado por robar carros en varias fincas de la región para utilizarlos después en actividades criminales.

Hay una evidencia contundente. El hecho que confirmó que son las Farc las que se roban los vehículos ocurrió la noche del 2 de octubre, cuando los guerrilleros llegaron a una finca de la vereda Santana en donde se realizaba una fiesta y obligaron a los invitados a escucharlos.

Minutos después, ante la mirada inerme de los asistentes a la fiesta, los insurgentes exigieron las llaves de la camioneta Renault 18 que se encontraban en la finca y se la llevaron. Nadie sabía en ese momento qué pretendían los guerrilleros, pero 24 horas después se enteraron.

En ese vehículo los guerrilleros trasladaron las armas que el 3 de octubre utilizaron las Farc en el asalto a la vecina población de Utica.

Y los asaltos a los buses también se han vuelto frecuentes. El 7 de junio, 4 hombres, que portaban armas cortas y fusiles, asaltaron, en jurisdicción de Villeta, un bus de la empresa Rápido Tolima que viajaba de Puerto Boyacá a Bogotá.

Los delincuentes se identificaron como guerrilleros de las Farc y se llevaron todo el dinero, las joyas e inclusive las armas que tenían los pasajeros del bus, en su mayoría, gentes de medianos recursos de la región.

Los guerrilleros han intentado camuflarse como delincuentes comunes. Inclusive se sabe que el 18 de noviembre, el día del censo, cuando las Farc retuvieron a los 2 jóvenes bachilleres que habían cumplido las instrucciones del Dane en la vereda Guayacundo de Sasaima, lo primero que les exigieron, bajo amenazas, fue que dijeran que no eran las Farc sino la delincuencia común la responsable de los asaltos en carretera.

Por eso, con certeza, hoy saben las autoridades que la guerrilla es la autora de los asaltos a vehículos en las carreteras que comunican a Sasaima con Villeta y con Albán y, con estos, de un ataque sistemático a la paz, las inversiones y hasta el turismo en la región.

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