BAJA NÚMERO DE QUEMADOS CON PÓLVORA EN CAPITALES

BAJA NÚMERO DE QUEMADOS CON PÓLVORA EN CAPITALES

Con la noche del alumbrado comienza el drama de los quemados con pólvora en el país. El martes, cuando se celebró la fiesta de la Inmaculada Concepción, el índice de lesionados en las capitales colombianas se redujo en más del 30 por ciento. Pero, al tiempo, empezó a preocupar la aparición de casos en el Eje Cafetero. En Manizales se informó de 16 niños quemados, nueve más que en 1992, según el Hospital Infantil Universitario; otros dos adultos ingresaron al Seguro Social con quemaduras leves. Lo extraño está en que la fiesta no se prolongó más allá de la medianoche.

09 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En diciembre pasado, al Hospital Infantil de esa ciudad ingresaron 33 niños quemados, contra 26 en 1989 y 35 en 1990.

Mientras tanto, en Pereira han muerto este año tres personas y nueve más, sufrido heridas. En toda la navidad pasada se informó de 25 lesionados. Los controles han aumentado, pero cualquier medida es inútil, si no se toma conciencia sobre los riesgos y si la ciudadanía no denuncia el manejo clandestino de pólvora , dijo el mayor Ramón Salcedo Pizarro, comandante de Bomberos de Pereira.

Según el Instituto Seccional de Salud del Quindío, hubo veinte personas quemadas en el 92, y entre agosto y noviembre de este año, murieron dos adultos al estallar una polvorería en la zona sur de Armenia. El número de casos de lesiones por pólvora se mantiene desde 1991.

Las disposiciones oficiales no se cumplen. La fabricación, distribución, venta y consumo de pólvora están prohibidos en Medellín desde 1989. Sin embargo, el año pasado hubo 473 quemados, de las cuales 243 eran adultos y 293 menores. En el 91 se registraron 540 casos, cifra menor, en todo caso, a la de años precedentes.

Para atender las denuncias por infracciones se nombró a un inspector en la Estación de Bomberos, al que apoyan la Fiscalía Regional y la Policía. A la imposición de restricciones se unieron los municipios del área metropolitana y de Rionegro. Mientras tanto, las alcaldías de Barranquilla y Valledupar sólo autorizaron este fin de año la venta de luces de bengala . En la capital del Atlántico se dispuso de 14 vehículos para patrullajes, y el personero Arturo García Medrano denunció que algunas farmacias estaban vendiendo sustancias detonantes.

La noche del alumbrado, de todas maneras, sonaron totes, cebollitas , mata-suegras y volcanes hasta el amanecer. Sólo hubo ocho quemados en Barranquilla.

Las medidas han estado precedidas de demandas ante el Tribunal Administrativo del Atlántico, que suspendió provisionalmente un acuerdo que prohibía los detonantes, y de protestas de los pirotécnicos, quienes dicen que se les está violando su derecho al trabajo.

El año pasado, ocho personas fueron hospitalizadas en Barranquilla por intoxicación y otras 17 sufrieron lesiones incapacitantes, como pérdida de una mano.

En Cartagena, el control de la pólvora forma parte del programa para dar tranquilidad a los turistas. El alcalde Gabriel Antonio García dijo que fueron erradicadas las ventas de Bocagrande y trasladadas al parque de La Marina.

Durante los últimos dos años no se ha informado de heridos en Caquetá, en donde este año los 15 municipios, en coordinación con la Polícia, mantendrán medidas especiales.

El martes, en Cali, resultaron quemadas 11 personas mientras que en un cuartel de policía en Buga, dos agentes auxiliares, Pablo Emilio Sánchez y Carlos Eduardo Vergara, sufrieron heridas al detonar algunos explosivos decomisados en operaciones callejeras.

Las muertes registradas este año han ocurrido en fábricas artesanales. En Colombia, operan unas siete empresas con características industriales.

Del oficio, que en cualquier circunstancia tiene sus riesgos, viven unas dos mil personas y el número se duplica en diciembre.

CUIDADO Y CONTROL El año pasado se reportaron 670 quemados y 64 intoxicados por pólvora en Colombia. La mayoría de los casos ocurrieron en Medellín.

La intoxicación no solo se produce por consumo oral de pólvora, sino además por inhalación de humo. Hay que tener cuidado hasta con las luces de bengala, más conocidas como chispitas, que aparentemente resultan inofensivas.

En Girardot, Popayán, Tunja, Cali, Florencia, Santa Marta, Montería, Sincelejo, Riohacha y Cartagena, se establecieron zonas especiales, con presencia de bomberos, para la venta de fuegos artificiales. En Sincelejo, fue autorizada una feria de la pólvora en la Plaza Majagual, con 150 puestos, pero al mismo tiempo se realizó una campaña radial para que los padres no permitan que sus hijos jueguen con pólvora y otros detonantes.

Las multas por infracciones alcanzan los diez salarios mínimos y detención hasta por tres días.

En Cali se exige a los vendedores de juegos pirotécnicos un curso en los Bomberos, y los permisos son intransferibles y válidos solo hasta el 9 de enero próximo. Jorque Quiñónez, de la línea caliente toxicológica de la Secretaría de Salud, dijo que en diciembre, las intoxicaciones en los niños por alcohol y pólvora se disparan en un mil por ciento.

Un error frecuente ante pacientes quemados, según los médicos, es la aplicación de agua contaminada, de crema dental y hasta de cebolla. Lo correcto es, primero, despojar al paciente de sus ropas y cubrirlo con sábanas blancas hasta su traslado a un centro asistencial.

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