LA UNIVERSIDAD LIBRE

LA UNIVERSIDAD LIBRE

Como una réplica al confesionalismo, la intolerancia y el autoritarismo, surgió la Universidad Libre de Colombia. La Regeneración, que anegó en sangre, promesas y papel moneda a la república, había hallado en la ortodoxia intransigente del señor Caro el instrumento preciso para realizar sus ideales reaccionarios y conservaduristas: La Carta del 86! Consciente el partido liberal de su aplastante derrota en la guerra de 1885, exiliado en su propia patria y ante la imperiosa necesidad de recuperar nuestra autenticidad democrática y cultural, recurrió a un arma tan poderosa como eficaz: la Universidad. Durante la hegemonía conservadora (1885-1930), tres universidades liberales se perfilaron sin ataduras oficiales o burocráticas como expresión de la cátedra libre, laica y moderna: la Universidad Republicana, fundada por el radicalismo en la etapa finisecular y a instancias del célebre Negro Robles; el Externado, gracias al esfuerzo, empeño y sacrificios de Diego Mendoza Pérez, Nicolás P

09 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La Libre nació como hija legítima de la Republicana, al expirar ésta en 1917. Tres secuencias presiden la historia de su gestación: el nacimiento, con la escritura de constitución corrida ante la Notaría Tercera de Bogotá el 30 de octubre de 1913; el padrinazgo, otorgado por el general Herrera y las convenciones liberales de Bogotá (1921) y de Ibagué (1922); y el bautizo docente con la iniciación de labores el 13 de febrero de 1923.

Desconservatizar el país; practicar la libertad de pensamiento, de crítica, y la investigación científica; convertir el claustro en una cátedra de civismo, de tolerancia y de cultura política; adoptar métodos pedagógicos modernos y, primordialmente, abrir sus puertas a la juventud estudiosa de raigambre popular, fueron propósitos que orientaron y definieron su razón de ser. Nunca sería, como lo ordenó el fundador, ni foco de sectarismo, ni fuente perturbadora de la conciencia individual, ni establecimiento de restricciones, arbitrariedades e imposiciones. Y en ese catecismo herrerista ha permanecido incólume.

Superada la reciente crisis que amenazó su estabilidad moral y académica, y que motivó la intervención oficial, el claustro de la Universidad Libre con el gobierno progresista y acertado de la H. Consiliatura y la insustituible, honesta y dinámica presidencia de Gustavo Humberto Rodríguez notable jurista, pedagogo, historiador y maestro de juventudes, reclama del Estado la urgente e inmediata cesación de esa intervención porque ya desaparecieron las causas que la ocasionaron. El retorno a la autonomía universitaria sería el mejor homenaje del gobierno a los 70 años de su fecunda y laboriosa existencia al servicio de la juventud, la cultura y la nacionalidad.

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