FILATELIA AL DÍA

FILATELIA AL DÍA

1. La pasada época clásica. Las 52 primeras estampillas colombianas habían constituido un corto lapso de nueve o diez años de iniciación a la era del uso de estampillas para portear la correspondencia en nuestro país. Los gobiernos de la época seguían así el ejemplo de otros países latinoamericanos que ya empleaban sellos postales en su correspondencia (por ejemplo Brasil desde 1843 y la Argentina desde 1849). Las primeras emisiones son ahora de un gran interés filatélico, por su historia, su corta tirada, su diseño ingenuo basado exclusivamente en el valor patriótico del escudo nacional, y por el empleo correcto en las oficinas postales de la época. Tan importantes y acertadas son, que hoy en día (talvez con la excepción de algunas emisiones aéreas de los primeros años de la aviación colombiana) son la parte de mayor prestigio y valorización de toda nuestra filatelia. En el exterior son las emisiones que mayor interés suscitan entre los coleccionistas avanzados y los inversionistas

08 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pasada pues, la época clásica, principian las aventuras y visicitudes más diversas de nuestra historia postal. Los experimentos, las emisiones que se agotan en los correos, las estampillas provisionales que las reemplazan temporalmente, los resellos y sobrecargas, las no emitidas, el cúmulo de errores y variedades, las reimpresiones oficiales, la falta de entrega a tiempo de los impresores aquí y en el exterior, los contratiempos causados por impresiones deficientes, perforado mal hecho, distribución retrasada o inexistente en diversos confines de la nación, y para hacer aún más difícil la historia postal, la aparición funesta de individuos como Seebeck, Michelsen o Antonio Rincón que le hicieron mucho daño en su época.

Los cambios de papel empleado en una estampilla son bastante frecuentes en emisiones postclásicas, como la triangular de 1869/70, de Entrega a Domicilio (catálogo Barriga # 57, 57A y 57B). Los impresores echaron mano de tres o más tipos de papel, de ahí que los tres números citados corresponden a impresiones distintas: una sobre papel común de color, otra sobre papel listado ancho y otra sobre listado batonné.

Como era de esperarse, las cantidades impresas en cada una se desconocen, pero por la escasez relativa de cada una se sabe que unas calidades de papel fueron poquísimas, y otras, abundantes. Esto se refleja en el valor de catálogo. La impresa en papel común se consigue por uno o dos mil pesos. En cambio la de papel listado ancho vale más de 200.000 pesos ya que muy rara vez se encuentra y falta en casi todas las colecciones. La de papel listado batonné tiene rareza intermedia, y se consigue por unos 15.000 pesos.

2. Año histórico. Este 1993 que estamos viviendo, lo recordarán en años futuros todos los coleccionistas de estampillas de Colombia. En forma muy acertada, se apartó la Administración Postal de los esquemas rígidos y aburridores de años anteriores en sus emisiones de estampillas. Los retratos de personajes, los certámenes sin mayor trascendencia, los aniversarios hechos menores dieron paso a varias series temáticas de fauna, turismo, pintura, deporte, flores y otras más, que sí son temas de orgullo nacional y propaganda turística de nuestro país, que tanta riqueza tiene que mostrar en el exterior.

Además, salió a la venta el primer cuadernito o carnet de toda nuestra historia postal. Ampliaremos este comentario en nuestra próxima entrega.

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