LA BATALLA ELECTORAL SE DESPLAZA AL CONGRESO

LA BATALLA ELECTORAL SE DESPLAZA AL CONGRESO

Los arreglos navideños y los Papa Noel que cuelgan en ventanas y caminan por las calles de Santiago, se confunden con los carteles, pancartas, vallas y mesas de propaganda que anuncian los rostros sonrientes de abrazados candidatos presidenciales y parlamentarios. A las puertas de un verano que todos temen ardiente, hasta los 32 grados centígrados, el clima político de Chile, a escasos días de concluir la campaña, se advierte más fresco que la temperatura del país.

08 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La razón es simple: el ganador ya se conoce.

Eduardo Frei Ruiz-Tagle, candidato demócrata cristiano de la Concertación por la Democracia, obtendrá según todas las encuestas no menos del 58 por ciento de los votos de los 8 085.439 inscritos para estas elecciones. Cifra abrumadora que, de concretarse, lo llevaría a la Presidencia de Chile sin necesidad de acudir a una segunda vuelta.

Las últimas encuestas, divulgadas el pasado viernes, no dejan dudas sobre el triunfo de este senador, ingeniero civil especializado en Hidráulica, de 51 años de edad e hijo del ex presidente Eduardo Frei Montalva.

La encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea indica que un 57,5 ya se decidió por él, y un 16,9 por ciento por su más inmediato oponente, Arturo Alessandri, senador independiente de derecha, nieto del ex gobernante Arturo Alessandri Palma (1920-1924) y sobrino de Jorge Alessandri, también ex presidente (1959-1964).

Arturo Alessandri, de 70 años, unió a la derecha en el pacto Unión por el Progreso de Chile, movimiento sostenido esencialmente por Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI) y la Unión de Centro Centro (UCC). Partidos que reivindican el gobierno militar, aunque algunos con menos entusiasmo (RN) que otros (UDI).

Este candidato propone acentuar las políticas neoliberales iniciadas durante la dictadura de Pinochet. Por ejemplo, es partidario de impulsar la privatización de las empresas que siguen en manos del Estado.

Tercero está Eugenio Pizarro, sacerdote de izquierda, apoyado por el partido comunista, con un 4,1 por ciento. Cuarto va Jose Piñera, independiente de derecha con 3,9; quinto, Manfred Max-Neef, alternativa de izquierda con 3,6; y sexto Cristian Reitza, humanista verde con un punto.

Frei propone El contexto de su candidatura un país en democracia que marcha bien en muchos aspectos, le ha exigido a Frei una campaña sin propuestas ni promesas extraordinarias.

Ha dicho que bajo su gobierno habrá cambios sustanciales con respecto a lo hecho por Aylwin, a cuya gestión las encuestas también han favorecido.

En una síntesis de sus ocho compromisos , el programa de Frei plantea: más y mejor democracia, más sociedad y participación, una economía para la gente, un programa nacional de superación de la pobreza, mejor calidad de vida, impulso a la educación, consolidación de Chile en el ámbito internacional y modernización de la gestión del Estado.

Reforma constitucional Punto importante es su propuesta de reformar la Constitución en dos puntos que han sido dolor de cabeza para el gobierno y para la Concertación: uno, la figura de los nueve senadores designados por el régimen militar, que ha obstaculizado proyectos de gobierno. Y dos, el sistema electoral, calificado como perverso , que sólo permite dos parlamentarios por cada circunscripción, y obliga a fieras negociaciones.

La verdadera pelea estará en las elecciones parlamentarias. Los sondeos presidenciales desataron un poco de pánico en la derecha, que resignada a su suerte, no teme que Frei sea el presidente electo, sino que la concertación arrase también en la votación parlamentaria.

Si la victoria se extiende al Congreso, Frei contaría con la fuerza necesaria para reformar la Constitución y remover al general Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército. La Carta actual no concede esta facultad al presidente, y el intento que realizó Aylwin por conseguir la aprobación del respectivo proyecto de ley en el Congreso, le generó problemas de tal calibre con el Ejército, que debió retirarlo.

En suma, la verdadera atención de estas elecciones chilenas, estará concentrada en los resultados parlamentarios, donde se juega el retiro de las trancas dejadas por Pinochet y la posibilidad de una hegemonía de las furzas del oficialismo.

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