NO HAY FUTURO CON EL COMUNISMO

NO HAY FUTURO CON EL COMUNISMO

A sus 31 años, Alessandra Mussolini lo ha hecho casi todo. Su carrera comenzó como actriz de cine aprovechando su belleza y, por supuesto, el eco de su nombre. Luego, en abril de 1992 cambió de vocación para seguir el camino de su abuelo, el Duce, tomando las banderas del neofascismo peninsular en el seno del Movimiento Social Italiano (MSI). En su campaña por la alcaldía de Nápoles, la Mussolini utilizó de todo, menos ideas y concepciones políticas, basándose más en su desparpajo y altanería para insultar a los rivales y en los improperios contra la clase política dirigente.

07 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Durante la última semana de la campaña, el semanario sensacionalista español Interview y la revista alemana Quick publicaron fotos de Alessandra desnuda como una primavera de Botticelli, fotos que la diva había hecho en su época de actriz cuando su vida estaba regida por la influencia de su tía materna, Sofía Loren. Estas fotos, cómo no, fueron retomadas por la revista italiana L Espresso con el título La derecha al desnudo , siendo consideradas como una mancha negra en su currículum. Lo mismo pasó con la mentira piadosa que dijo al entrar a la Cámara de Representantes, en donde la Mussolini se acreditó como doctora en medicina y cirugía sin serlo. Qué dice usted ante los resultados que la colocan como perdedora en la elección por la alcaldía de Nápoles? Mi primera respuesta es que se trata de una victoria, porque un 44,4 por ciento al MSI quiere decir que dupliqué la cantidad de votos con respecto a la primera vuelta y que somos el primer partido político de la ciudad (ya que Bassolino, el ganador, pertenece a una coalición de varios partidos de izquierda) con respecto a la primera vuelta, lo que me coloca en posición de ser la primera formación política de la oposición en la alcaldía. Cómo se siente por tener que colaborar con un alcalde ex comunista? Podría colaborar con él si de verdad se pueden resolver los males de Nápoles de un modo honesto y coherente. Pero no sé. No estoy segura de que ese equipo de ex comunistas esté dispuesto a la colaboración. Acepta que la izquierda tenga más apoyo en Italia que la derecha? Creo que si el frente antiizquierda se hubiera conformado un poco antes habríamos ganado. A mí me da miedo la izquierda. A mí y a todos. Y, sobre todo, a una economía que mira hacia el futuro. Con el comunismo no hay futuro y no hay Europa. Hay que llamarse Mussolini para hacer política como usted la hace? No; hay que ser honesto para hacer política. Las afirmaciones de Ochetto que he escuchado en las últimas semanas quieren decir que no ha cambiado nada, que no quiere mirar hacia el futuro y que sigue siendo tan viejo en sus ideas como es él. Cuáles son estas ideas nuevas que usted representa? En primer lugar, la gente debe recuperar la confianza en el alcalde, en las instituciones y en la maquinaria municipal. En cuanto al problema de los trancones en Nápoles, por ejemplo, yo digo que las calles deben estar limitadas a los residentes. En cuanto a la criminalidad, en cambio, aún si el alcalde no puede hacer mucho, pienso que los guardias municipales pueden colaborar con la policía para defender al ciudadano. Sobre el problema del desempleo (350.000 personas en Nápoles) tengo varias ideas: en primer lugar la creación de una zona franca en el puerto para el comercio; en segundo, el apoyo a la actividad artesanal, y también la recuperación del turismo y de la cultura, con todo lo cual se crearán puestos de trabajo. No cree que su apellido evoca una parte trágica de la historia italiana, y que esto será más adelante una limitación? Me siento orgullosa de mi apellido. En mi opinión, mi éxito quiere decir que al cabo de cincuenta años de corrupción política en Italia un nombre como el mío quiere aún decir algo positivo para mucha gente. Yo me considero una mujer progresista, y si tengo éxito debo reconocer que también lo debo al apellido de mi abuelo. Poco a poco fui entendiendo que podía recoger el pensamiento de mi abuelo, con humildad y deseo de mirar hacia adelante. No hay en mí un sentimiento de revanchismo. Los años del fascismo los conocí por los libros y no tengo prejuicios al respecto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.