LAS FARC, EN ALBÁN Y GUAYABAL

LAS FARC, EN ALBÁN Y GUAYABAL

Las Farc llegaron hace siete meses a Albán y a Guayabal, en Cundinamarca. Fue un martes de finales de junio. Un grupo de seis hombres bien armados detuvo en la entrada a Chimbe, en Albán, el bus de la empresa Ayacucho que llega cada día de Sasaima a las 6 de la mañana. Los hombres se identificaron como miembros de la cuadrilla 22 de las Farc y obligaron a bajarse a los pasajeros del bus (en su mayoría estudiantes y comerciantes que iban al mercado en Facatativá).

09 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Durante más de una hora, los insurgentes anunciaron que se quedarían por algún tiempo en la región y que los labriegos se darían cuenta de que ellos erradicarían a la delincuencia común y devolverían la paz.

Después, iniciaron el asesinato de abigeos, mataron a un policía y se dedicaron a imponer su orden.

Las relaciones públicas de las Farc Reynaldo Garay sabía que la guerrilla lo iba a matar. Los habitantes de varias veredas de Albán y Guayabal de Síquima, en Cundinamarca, decían que él era el principal ladrón de ganado y asaltante de fincas de toda la región. Y las Farc habían aprovechado las denuncias y virtualmente anunciado la ejecución del abigeo.

La sentencia se cumplió hace un mes. Los guerrilleros --que habían fracasado en la búsqueda de Garay en dos oportunidades-- lo hallaron al amanecer del último sábado de octubre.

Los vecinos de la vereda El Chimbe, de Albán, los vieron pasar; y a las 6 de la mañana, los guerrilleros golpearon en la casa del condenado, en la vereda Torres de Guayabal.

La mamá del joven abigeo atendió a la puerta. Señora, estamos buscando a su hijo Reynaldo , le dijo uno de los guerrilleros.

El no está , respondió la anciana, en un intento por salvar la vida de su hijo. Si usted no lo llama --replicó uno de los subversivos-- vamos a tener que entrar por la fuerza y usted no querría eso, cierto? .

Reynaldo, mijo, salga que lo buscan , fueron las palabras de la anciana. Entonces, Garay cruzó el umbral de la puerta y los guerrilleros le dijeron que necesitaban hablar con él. Acompáñeme, mami , dijo Garay con voz nerviosa.

La mujer intentó atender veloz la petición de su hijo, pero mientras entró a la casa a ponerse los zapatos, los guerrilleros obligaron a Garay a acompañarlos.

Dos cuadras después, lo tendieron en el suelo. La anciana salió a la puerta de la casa y escuchó cuatro disparos. Cuando llegó al lugar en donde estaba su hijo, los guerrilleros le dieron un consejo: abuelita, ya no haga nada por él, que ese tipo de ese mal ya no se levanta .

El episodio de Reynaldo Garay se repitió dos veces más en el último mes en Albán y en Guayabal. Las otras dos víctimas eran dos hombres jóvenes conocidos como los Gatos , de apellido Luque, de quienes también se dice que eran asaltantes. Sus cuerpos aparecieron un día, junto a la carretera, en la vereda El Trigo.

Y son esas tres muertes el principal motivo por el que varios de los habitantes de la región empiezan a creer que no es tan mala idea tener a un grupo de guerrilleros muy cerca de sus fincas.

Ellos nos han limpiado la región. Antes cada rato nos robaban el ganado y cualquier gallinita. Ahora eso no volvió a pasar porque los ladrones le tienen miedo a la guerrilla , dijo un campesino al que ya no le inmuta la presencia de un pequeño grupo de guerrilleros de las Farc en su región.

En Albán, muchos labriegos saben cuáles son los territorios de las Farc. Pero la zona en donde se pasean con mayor tranquilidad es la vereda Chimbe, en límites con Guayabal.

También asaltan Las Farc llegaron hace siete meses a Albán y a Guayabal y no han manifestado intención de irse. Una mañana de un martes de finales de junio, un grupo de seis hombres bien armados detuvo en la entrada a Chimbe, en Albán, el bus de la empresa Ayacucho que llega todas las mañanas de Sasaima a las 6 de la mañana.

Los hombres se identificaron como miembros de la cuadrilla 22 de las Farc y obligaron a bajarse a los pasajeros del bus (en su mayoría estudiantes y comerciantes que iban al mercado en Facatativá).

Durante más de una hora los insurgentes anunciaron que se quedarían por algún tiempo en la región y que se darían cuenta de que su presencia allí sería positiva, porque iban a erradicar a la delincuencia común.

Ellos dijeron que a los únicos que perseguirían sería a los policías, a los abigeos y a los delincuentes, y que estuviéramos tranquilos porque no iban a hacer nada malo , recuerda un habitante de Chimbe.

Pero ya algunos habitantes de la zona comienzan a desencantarse de la guerrilla. Poco después de su primera aparición, los guerrilleros durmieron durante varios días en dos casas de la vereda La Trinidad de Guayabal.

Allí, afirman algunos vecinos del sector, les dieron posada y comida, pero un día decidieron asaltar a los dueños de las viviendas, se llevaron una camioneta de propiedad de uno de sus anfitriones e incluso intentaron abusar de sus mujeres.

Esa parte de la historia, sin embargo, es la que no conoce todo el mundo. Muchos campesinos tienen otra versión de la acción de la guerrila.

La noche del 23 de junio, los asistentes de la fiesta comunal que organizó el comité por el bienestar de Albán se sorprendieron por la presencia de cuatro guerrilleros que irumpieron en la reunión y comenzaron a bailar en medio de la sala en el acopio de la vereda Chimbe.

Transcurridos algunos minutos, un hombre que asistía a la fiesta se negó a pagar cuatro cervezas que había pedido en el bar. Entonces, los guerrilleros, dos hombres y dos mujeres que portaban buscapersonas, y que cargaban pistolas en sus tulas, hablaron amigablemente con el hombre que no quería pagar.

Tiene que pagarles las cervezas a las señoras --dijeron los guerrilleros-- y le va buscando la cara al camino . Ante la advertencia, el hombre decidió pagar y salir de la fiesta.

Después, hacia las 2 de la mañana, sonaron los buscapersonas, y los guerrilleros se despidieron. Según ellos, debían ir a prestar guardia en el campamento.

33 vainillas En Guayabal, los guerrilleros también han intentado granjearse la simpatía o el respeto entre los habitantes de la vereda Torres.

Fue en esa vereda en donde asesinaron a Reynaldo Garay. Durante la diligencia de levantamiento del cadáver, afirman algunos habitantes del sector, los guerrilleros estuvieron presentes y atentos durante todo el tiempo.

Después, fueron a la casa de los Garay y asistieron, con sus armas en tulas, al velorio de su víctima.

Pero también hay quienes afirman que los guerrilleros han llegado hasta el perímetro urbano de Guayabal, con sus armas camufladas en el poncho y con una sonrisa radiante.

Su actitud, sin embargo, no ha sido del todo amigable. El 30 de octubre pasado, los guerrilleros de las Farc asesinaron a un agente de la Policía, a las 9 de la noche, en el parque principal, a pocos metros de la Estación de Policía.

El agente Iván Pinzón Corzo, cuentan los testigos, había salido del puesto de policía a buscar a un amigo para pedirle que lo acompañara a entregarle el sueldo a su esposa en Quipile.

Pero cuando ya atravesaba el parque lo alcanzaron tres guerrilleros armados con fusil. Junto a su cuerpo sin vida quedaron 33 vainillas de fusil.

Los guerrilleros habían llegado esa tarde al pueblo con uniformes militares y con botas de caucho.

Nadie sabe a ciencia cierta la razón de la sevicia en este asesinato. No obstante, hay versiones de que Pinzón capturó y entregó a la Fiscalía en San Juan de Rioseco a dos guerrilleros de la cuadrilla 22 de las Farc. Y esas cosas --dijo un funcionario público de Guayabal-- la guerrilla nunca las perdona .

A pesar de la paulatina penetración de la guerrilla, varios habitantes de las veredas cercanas a Guayabal y Albán empiezan a creer que lo mejor es evitar que llegue el Ejército. Argumentan que las tropas llegan y luego se van y que la guerrilla en cambio siempre podría regresar y estar allí... En otras palabras, tienen miedo. El asedio El Alcalde de Albán, Jacobo Escobar Ordóñez, reconoció que la guerrilla se encuentra en su municipio y dijo que inclusive un funcionario de su administración ha hablado con los guerrilleros y les ha informado sobre las actividades de la Alcaldía.

Todo el mundo dice que hay guerrilla en Chimbe y en otras veredas que están hacia el lado de guayabal y de Villeta --señaló Escobar--. Pero nadie sabe cuántos son. Parece que son poquitos .

La táctica de ellos --agregó el alcalde-- es entrar muy suavemente, ofrecerles respaldo a los campesinos y decirles que van a eliminar a los ladrones. Hasta ahora no sabemos que hayan boleteado o extorsionado a nadie .

Sabemos --dijo-- que llegan a las casas y obligan a las señora a cocinarles, y quién se les puede negar... .

EL TIEMPO intentó dialogar con el alcalde de Guayabal, pero el funcionario se encontraba fuera del municipio.

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