CAMINA CON FUERZA

CAMINA CON FUERZA

En el amanecer del cinco de febrero de 1968, las viejas casonas ubicadas entre la carrera quinta y la avenida 19 fueron testigos del nacimiento de una nueva empresa. La imagen moderna y sofisticada el Hotel Bacatá desplazó las antiquísimas construcciones de bahareque y teja española. Así, con 80 habitaciones, seis huéspedes y tres estrellas se inauguró esta empresa hace 25 años.

06 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El alto desarrollo comercial en este sector de negocios y su estratégica ubicación turística contribuyeron al surgimiento y formación del hotel.

Según sus directivas, las presencia del Hotel Bacatá ayudó sustancialmente al mantenimiento de las zonas aledañas, al suministrar un producto de excelente calidad y un magnífico servicio a nacionales y extranjeros dedicados a los negocios.

Paso a paso Alvaro Romero puso los primeros ladrillos del Hotel Bacatá. Desde 1965 siguió paso a paso la construcción y el desarrollo de la empresa. El hotel es como mi segunda casa. El me ha dado muchas de la cosas que ahora tengo , asegura este hombre de 54 años, dedicado hasta hoy al mantenimiento del hotel.

Romero llegó a Bogotá en 1954, cuando el bus costaba 10 centavos y la ruta pasaba cada hora. Por intermedio de un accionista alemán logró participar en la edificación del Hotel Bacatá, en el cual, tres años después (en 1968), fue contratado en la sección de mantenimiento.

Había pasado cuatro años al frente de este departamento cuando observó la primera ampliación: 150 habitaciones, 14 suites, áreas de restaurantes, lobby, salones de convenciones y banquetes, cafetería, cocina de personal y almacenes.

Fue un cambio rápido. Las directivas del hotel estaban concientes de la necesidad de mantener un servicio completo y de primera calidad. Sin embargo, esto no fue suficiente. En 1974, dos años más tarde, el hotel amplió su capacidad a 207 habitaciones consiguiendo su cuarta estrella.

Como Alvaro Romero, hay otras personas que han vivido los buenos y malos tiempos de la empresa. Por ejemplo, Víctor Bernal, jefe de lavandería, asegura que desde sus inicios en la empresa trabajó para prestarle un servicio óptimo al cliente. Completan este grupo Odilla Jiménez y Gabriela Vargas, dos camareras que desde hace 25 años atienden a los más controvertidos personajes que visitan el hotel.

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