EL PELIGRO DE VOLAR

EL PELIGRO DE VOLAR

Las características y el funcionamiento de las vías terrestres, por ser eminentemente visibles y de fácil comprensión, permiten que los pasajeros de buses y automóviles puedan apreciar sin mayor dificultad sus bondades o deficiencias y el riesgo implícito en su utilización. En cambio, la relativa invisibilidad de las vías aéreas y la complejidad del funcionamiento de los equipos disponibles para la aeronavegación impiden que los pasajeros de los aviones puedan percatarse de la calidad del servicio que se les está prestando. Debido a las denuncias que se han hecho últimamente sobre las fallas que se presentan en la seguridad aérea en Colombia y con el fin de ilustrar, así sea a un nivel muy elemental, sobre un tema bastante esotérico y poco divulgado pero de gran importancia para el futuro desarrollo del país y la tranquilidad (o angustia) de los usuarios del transporte aéreo, he considerado oportuno dar a conocer algunas estadísticas mundiales sobre el peligro de volar y sobre el fu

08 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Para comenzar, conviene recordar que la accidentalidad de la aviación comercial disminuyó considerablemente durante los últimos 30 años, al entrar en servicio los aviones jet. Cuando a comienzos de los años 60 la probabilidad de accidentarse en los aviones de hélice era de uno en 100 mil, con los modernos aviones jet esa probabilidad se redujo al uno en 500 mil.

De la totalidad de los accidentes que afectan la aviación comercial, el 18 por ciento ocurren durante el despegue, generalmente por lo difícil que es acertar en la decisión de continuar o abortar la maniobra ante la falla en un motor. Esa decisión se facilita cuando con base en el peso de la nave, la altura del aeropuerto y la temperatura atmosférica, el piloto previamente calcula su velocidad crítica , que es la que le permite despegar con un motor fuera de servicio.

Después del despegue siguen las etapas de ascenso y de crucero, cuando ocurren el 11 por ciento y el 12 por ciento de los accidentes, respectivamente. Una importante ayuda a la aeronavegación en estas dos etapas, así como en el descenso inicial, es el equipo denominado VOR (Very high Frecuency Omnidirectional Range), que consiste en una estación radiotransmisora en tierra cuyas señales son captadas por un radiorreceptor en el avión, que le permite al piloto mantenerse en la ruta trazada con gran precisión. El complemento del VOR es el equipo de medición de distancia, el cual indica la longitud del trayecto por recorrer hasta la estación transmisora.

En el descenso inicial hacia el aeropuerto de destino se presenta el 15 por ciento de los accidentes. En los aeropuertos con mucho tráfico, la disponibilidad (y adecuada operación) de un equipo moderno de radar que le permita a los controladores conocer de manera gráfica en una pantalla la posición exacta (altura, distancia, velocidad) de cada uno de lo aviones que se aproximan y se alejan, es de vital importancia para mejorar la seguridad aérea.

El equipo de radar (radio detection and ranging) elemental, que se utiliza desde la Segunda Guerra Mundial, consiste básicamente de un radio-transmisor que envía señales intermitentes, que al tropezar con un objeto cualquiera son reflejadas en los intervalos a manera de eco y captadas por un radio receptor, y el eco se lleva a una pantalla.

En el descenso final se presenta el 16 por ciento de los accidentes y durante el aterrizaje el 25 por ciento. La mejor ayuda disponible en estas dos últimas maniobras, especialmente en condiciones de poca visibilidad, es el equipo denominado ILS (Instrument Landing Syistem) que por medio de señales de radio e instrumentos en el avión le muestran al piloto cualquier desviación vertical u horizontal de la trayectoria requerida para lograr un buen aterrizaje.

El avance de las innovaciones tecnológicas nunca se detiene. Lo que últimamente ha revolucionado la aeronavegación es el GPS (Global Possitioning System) que consiste en la utilización por medio de un receptor, de las señales de por lo menos tres satélites de un grupo de 24 pertenecientes al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, para calcular por medio de un proceso de triangulación de gran precisión, la posición de un avión o de cualquier otro tipo de vehículo. El sistema es el más económico actualmente disponible.

Si le parece más peligroso volar que andar por tierra está en un error. De acuerdo con las estadísticas, es más probable que se accidente el taxi que lo lleva al aeropuerto a que se accidente el avión en que va a viajar. Pero ante la ignorancia que padecemos los pasajeros en Colombia sobre la disponibilidad y estado de las radioayudas para la navegación aérea, siempre es prudente rezar un Padre Nuestro durante el descenso y aterrizaje del avión.

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