PACTO DEL G-3 VENCIÓ MÁS DE UN OBSTÁCULO

PACTO DEL G-3 VENCIÓ MÁS DE UN OBSTÁCULO

La pelea más dura para sacar adelante el acuerdo comercial en el Grupo de los Tres (G3) se realizó el pasado fin de semana en Bogotá. Pero durante los dos años de negociaciones hubo momentos difíciles, en los que incluso se pensó en abandonar la batalla. A principios de octubre, el equipo colombiano le hizo saber a México que si no aceleraba la negociación, no tenía sentido seguirse desgastando en un proceso que no parecía tener salida.

06 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El argumento que se utilizó fue la inminencia del cambio de gobierno en Venezuela, que hacía necesario cerrar el proceso antes de que hubiera relevo presidencial.

En ese momento, los ánimos habían decaído porque se tenían dudas sobre si realmente México estaba interesado en el G3. También hubo épocas en que Venezuela demostraba cierta prevención sobre el tratado, por las similitudes de su economía con la mexicana.

La respuesta al ultimátum no tardó en llegar. El 13 de octubre, después de una concertación política, los presidentes de México, Carlos Salinas; Venezuela, Ramón J. Velásquez, y Colombia, César Gaviria, dieron orden a los equipos técnicos de acelerar la negociación.

Sombra del gigante La gran sombra que estuvo presente durante el proceso fue el Tratado de Libre Comercio que firmó México con Estados Unidos y Canadá (TLC).

Como los opositores de este tratado argumentaban que con el G3, México se iba a convertir en el puente para que América Latina se colara a Estados Unidos, los mexicanos decidieron bajarle el ritmo a las negociaciones y adoptar una actitud muy prudente.

El nerviosismo por la suerte del TLC fue el motivo para que los mexicanos cancelaran en varias oportunidades los encuentros técnicos con Colombia y Venezuela.

La precaución llegó a tal punto, que cuando se pensaba que el tratado del G3 iba a quedar terminado en la reunión de Tlaxcala, en noviembre pasado, el ministro mexicano Jaime Serra Puche pidió a sus homólogos que mantuvieran en secreto la noticia por unos días.

La razón: la reunión se realizó tres días antes de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos votara el TLC, y cualquier publicidad sobre el G3 podía ser utilizada para bloquear su aprobación.

La reunión decisiva, que se realizó en Bogotá la semana pasada, estuvo enmarcada por trasnochadas diarias, ya que se tenían que arreglar los temas más críticos: normas de origen y política automotriz.

Sólo después de 80 horas casi continuas de negociación hubo humo blanco. Esto hizo que el ministro colombiano de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos, dijera que la negociación se estaba convirtiendo en una competencia no entre los que más sabían, sino entre los que más resistían, debido al cansancio físico.

Al final se decidió liberar al sector automotor en un período de doce años, y se creó un comité para definir los términos del intercambio.

En el sector petroleoquímico también fue difícil llegar a un acuerdo, porque tanto en Venezuela como en México es una industria muy fuerte, y es objeto de subsidios escondidos por parte del Estado.

En este aspecto, el Gobierno colombiano se comprometió con los empresarios a desarrollar una política petroleoquímica que ponga al país en igualdad de condiciones con sus socios.

Paran avión Durante la reunión de Bogotá, también estuvo presente la urgencia que tenía el equipo negociador venezolano de llegar a su país antes del domingo, para votar en las elecciones presidenciales.

La delegación, que trajo su avión particular, tuvo que cancelar más de siete veces las órdenes de despegue.

En Venezuela, el voto es obligatorio, y como el aeropuerto lo iban a cerrar desde el sábado a medianoche, los negociadores tenían que llegar como fuera a su país antes de esa hora.

Al final, los técnicos se fueron en el avión, y el ministro de Comercio Exterior, Miguel Rodríguez, decidió regresarse en un vuelo comercial el sábado.

Como el acuerdo se logró hacia las 7:30 de la noche, y el vuelo salía a las 8:00, se hicieron gestiones ante Avianca y la Aeronáutica Civil para que demorara el avión por lo menos veinte minutos, mientras Rodríguez alcanzaba a llegar al aeropuerto.

Ahora, los desvelos y la prisa quedarán en manos de los equipos de abogados, que son los encargados de poner en términos jurídicos lo que los técnicos acordaron. Para esta tarea tienen plazo hasta enero.

(RECUADRO MAC)

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