VENDEDORES DE FLORES DE LA 187: CON OLOR A DESPEDIDA

VENDEDORES DE FLORES DE LA 187: CON OLOR A DESPEDIDA

06 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

DIANA INSIGNARES Acaso saben los del Gobierno qué es acostar a sus hijos con hambre? O mandarlos a estudiar en ayunas? Yo sí señorita, y le garantizo que muchos de los que trabajan aquí también lo saben. Los del Gobierno no! .

Concepción Quiazua, una de las 60 vendedoras de Flores de la autopista con calle 187 junto a los cementerios, aún no entiende por qué los quieren desalojar de allí y quitarles su único medio de subsistencia.

Hace como tres meses vinieron a decirnos que por una orden de la Procuraduría teníamos que irnos de aquí que porque estábamos invadiendo el espacio público. Cuál espacio público?, cuál invasión? .

Sus ojos verdes, ocultos bajo la sombra de un sombrero rosado, expresan su inconformidad con la situación. El plazo establecido por la alcaldía de Usaquén es hasta enero de 1994, fecha en la que ya tendrán que tener otro lugar dónde trabajar. El alcalde de Usaquén, Humberto Camargo, había dicho que ya estaban listas 40 casetas en donde reubicarlos. Sin embargo, los vendedores no solo no saben de la existencia de esas casetas sino que además aseguran que el alcalde les dijo que ellos mismos deberían conseguir el lote, comprarlo y pasarse a él.

Ya hemos estado mirando y lo más baratico es un terreno de 800 millones de pesos. En ocasiones he acostado a mis hijos sin comer cómo pretenden que saquemos plata para un lote? dijo Concepción.

Haciendo memoria Los vendedores no entienden por qué quieren desalojarlos. Se preguntan cómo están invadiendo el espacio público. Antes, hace aproximadamente 22 años ellos trabajan en el mismo sector, peo en ese entonces no tenían casetas y estaban regados por la autopista. Ahí sí eran un problema porque causaban traumatismos en el tráfico.

Desde hace 11 años se agruparon en la 187 con autopista en casetas organizadas y poco tiempo después el Gobierno Distrital invirtió 87 millones de pesos en la construcción de la bahía para que los carros no formaran trancón mientras se hacía la compra.

Los vendedores aseguran que nunca se han presentado quejas de ninguna persona y que tienen una carta con más de mil firmas de compradores que apoyan su ubicación y forma de trabajo.

Ahora, después de 20 años les dicen que deben salir de allí. La pregunta que se hace es a dónde?. Está bien , nosotros hacemos las cosas por las buenas pero nos trasladamos sólo si el lugar que nos asignan es antes de los cementerios, después de ellos no nos sirve dijo Germán uno de los vendedores.

Lo cierto es que si no se llega a un acuerdo entre el Gobierno Distrital y los vendedores, éstos dejarán, si es necesario, que se lleven las casetas, pero ellos se quedarán allí, ofrecendo sus flores como hace 11 años, de carro en carro por toda la autopista, porque somos seres humanos que sentimos y necesitamos y tenemos que trabajar para tener con qué dar de comer a los hijos y subsistir .

22 años vendiendo primavera De los 63 vendedores de flores de los cementerios, 55 son vendedoras, separadas o viudas en su mayoría. Casi todas pasan de los 30 años y tienen la responsabilidad de pagar un arriendo, comprar las flores, mantener a su familia y pagar el estudio de sus hijos.

Doña Ana Cecilia Pinzón tiene 9 hijos, todos grandes, ninguno vive con ella así que todo le toca sola. Toda su vida ha trabajado con las flores y ella pasa de los 50.

Bajo su sombrero de ala se dejan ver los cachetes colorados que reflejan sus horas diarias expuestas al sol. Tiene manos pequeñas y callosas de estar cortando hojas y flores y haciendo ramos .

En su delantal a cuadros, cubierto con una chompa amarilla, guarda lo que gana en el día, pero ese lunes no había bajado bandera . En un buen día, generalmente los domingos, se pueden hacer hasta 60 mil pesos. El sistema de trabajo es así: lo que se gana los fines de semana es para pagar el pedido de flores de la semana y lo que se gana de lunes a viernes es para la casa.

Doña Ana Cecilia asegura que las jornadas son duras, empezamos a las 7 de la mañana y se cierra la casetica a las 6 de la tarde de lunes a lunes, llueva, truene o relampaguee . Estas vendedoras no saben qué va a pasar si las sacan de allí, yo por lo menos no se hacer nada más que vender flores dijo Doña Ana Cecilia.

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