FUEGOS DE ARTIFICIO

FUEGOS DE ARTIFICIO

El bello espectáculo multicolor dado por las luces artificiales, con su carga de luz, color y sonido es parte de lo bueno de los fuegos pirotécnicos, pero cuando se hace el inventario de los intoxicados, quemados, mutilados que aparecen en cada época de fin de año, es la parte fea de estos artefactos. Sabemos que en la ocurrencia de estos accidentes inciden una serie de factores y uno de ellos es la excesiva venta callejera que incita a la fácil adquisición por parte de los niños o de los desprevenidos padres que los llevan a sus hogares y son los infantes en su mayoría las víctimas inocentes de estos absurdos accidentes, pues juegan y hasta tragan estos tóxicos, como ha ocurrido con los famosos triqui-traques , que por contener fósforo blanco, la muerte es casi segura, o los elaborados a base de pólvora como los torpedos, totes, truenos y piedras minadas que producen quemaduras y mutilaciones y dejan secuelas devastadoras.

07 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Todos los años los médicos y las asociaciones de prevención repetimos las advertencias y las autoridades municipales desempolvan las reglamentaciones vigentes. Esta vez el Concejo, por medio del Acuerdo No. 013, estableció normas que regulaban y restringían la fabricación, almacenamiento, comercialización y transporte de elementos fabricados con pólvora y fósforo blanco, actitud aplaudida por los padres de familia y apoyada por la sociedad barranquillera, ya que en parte se daba freno a las ferias de la pólvora, a las ventas callejeras de estos artefactos en el casco urbano. Muchos poníamos en duda la ejecución y efectividad de estas normas por las fuertes presiones comerciales, que en la mayoría de las veces impiden que se lleven a cabo, pero aquí no han sido las autoridades municipales o policiales las que no han cumplido, sino que fue el Tribunal Administrativo, que suspendió los artículos 1 y 13 de dicho acuerdo, dando así vía libre a la comercialización de estos artefactos, por lo que podríamos sacar como conclusión que la Constitución y las leyes o los que las administran estarían en contravía de reglamentos que pueden beneficiar a la sociedad.

No tratamos de que se eliminen las atracciones de los espectáculos pirotécnicos, pero sí de las formas peligrosas y de la venta indiscriminada, para lo cual existen reglamentaciones en todos los Estados civilizados. No nos queda otra alternativa que recomendarle a la comunidad, en especial a los padres de familia, no llevar estos objetos a sus niños y a las autoridades en salud promover campañas de prevención y suministrar la información adecuada sobre los graves riesgos que tienen para la salud.

Creemos que teniendo en cuenta estas medidas, podríamos disminuir su incidencia y evitar que debamos pagar esa dolorosa cuota de intoxicados, quemados, mutilados y muertos que todos los años se repite.

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