BIOSFERA 2: LA RESPUESTA DEL FRACASO

BIOSFERA 2: LA RESPUESTA DEL FRACASO

Un importante geoquímico y su estudiante descubrieron el mayor defecto del proyecto Biosfera 2, que costó 150 millones de dólares, planteando la pregunta de si el intento se corregirá o estará condenado a ciclos repetidos de fracaso. En teoría, el experimento debe durar 100 años. Una misteriosa disminución del oxígeno durante la prueba de dos años de duración, puso en peligro las vidas de los miembros de la tripulación y obligó a sus directores a inyectar grandes cantidades de este gas, estropeando la idea de ecosistema autosuficiente, que supuestamente era una forma de aprender acerca de la vida en el espacio.

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ahora, los científicos afirman que la causa del déficit que amenazó la vida del equipo fue un exceso de material orgánico en las tierras de la estructura. La materia orgánica activó un crecimiento explosivo de bacterias consumidoras de oxígeno, que a su vez produjeron una gran cantidad de dióxido de carbono en el curso de la respiración bacteriana.

El principal misterio fue a dónde se estaba yendo este dióxido de carbono, dado que se encontró tan poco de su masa calculada en el aire del recinto.

Los científicos que resolvieron el acertijo fueron Wallace S. Broecker, un geoquímico del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia, en Palisades, Nueva York, y de uno de sus estudiantes graduados, Jeff Severinghaus. Ambos descubrieron que el dióxido de carbono faltante había sido absorbido por el concreto que forma y delimita el interior de la estructura, que tienen una superficie mayor que la de dos canchas de fútbol.

Según nuestra evaluación, esta decadencia continuará durante décadas , dijo Broecker, a menos que se tomen medidas importantes para corregir el error, tales como remplazar la totalidad o gran parte de la tierra en las estructuras. La tierra pesa en total 30,000 toneladas.

El John Corliss, el director científico de Biosfera 2 manifestó que el grupo aún estaba considerando opciones para manejar el problema de la tierra, que iban desde remplazar la capa orgánica, hasta no hacer nada fuera de continuar bombeando toneladas de oxígeno hacia las estructuras.

Durante el ensayo de dos años, que concluyó el pasado 26 de septiembre, cuatro hombres y cuatro mujeres respiraron aire cada vez más escaso dentro de las estructuras de vidrio.

En la pruba participaron prestigiosos talentos incluyendo al Laboratorio de Sistemas Marinos de la Institución Smithsonian, el Instituto de Botánica Económica del Jardín Botánico de Nueva York y el Laboratorio de Investigación Ambiental de la Universidad de Arizona.

La universidad utilizó potentes computadores para predecir la forma en que diversas combinaciones de plantas, animales, y tierras, afectarían la atmósfera de la estructura.

Robert J. Frye, investigador de esta institución, dijo en una entrevista que todos sus modelos matemáticos asumían que las tierras agrícolas contendrían entre 4 y 5 por ciento de materia orgánica, las que denominó cifras representativas para el enriquecimiento estándar. Frye aclaró que algunos funcionarios querían cantidades mucho mayores y que uno de los temas importantes de la discusión era si la respiración bacteriana afectaría el equilibrio atmosférico. John Allen, el líder del proyecto de ecología, dijo que la tierra agrícola estaba compuesta aproximadamente 30 por ciento de materia orgánica, una cifra mucho más alta de la que asumió el laboratorio de la universidad en sus cálculos.

El primer equipo ingresó a la estructura en septiembre de 1991, junto con 3,800 especies de plantas y animales. Las cosas comenzaron a decaer rápidamente. Lo más preocupante era la disminución del oxígeno, que después de la reparación de un sensor defectuoso, se percibió como permanente durante todo 1992.

Los expertos externos conocieron el problema ese mismo año. Inmediatamente sospecharon de las tierras ricas. Broecker, de Lamont-Doherty planteó la inquietud a su estudiante graduado Severinghaus, quien durante meses luchó para encontrar el oxígeno faltante o su subproducto metabólico, el dióxido de carbono.

Probaron y rechazaron muchas otras teorías, incluyendo una que planteaba que el dióxido de carbono estaba reaccionando directamente en la tierra para formar carbonato de calcio, el material que se encuentra en la caliza y las cuevas. Finalmente, el padre de Severinghaus, el Dr. John W. Severinghaus, un importante fisiólogo de la Universidad de California en San Francisco, sugirió a su hijo durante una conversación telefónica, que la estructura de concreto podría estar absorbiendo el dióxido de carbono de la respiración bacteriana. Y así era.

Muestras de concreto del interior y el exterior de la estructura mostraban niveles de carbonato de calcio sustancialmente diferentes; el elemento se estaba formando al interior de las cúpulas cuando grandes cantidades de dióxido de carbono reaccionaban con el hidróxido de calcio en el concreto.

El concreto está lleno de él. Hay 10 veces más que afuera , dijo Severinghaus, refiriéndose al carbonato de calcio.

Broecker y Severinghaus señalan que la reacción aumenta con la acidez del concreto, debilitándolo y creando el peligro de que las barras de refuerzo eventualmente comiencen a erosionarse a medida que el dióxido de carbono penetra a mayor profundidad.

Según el equipo de científicos, los remedios obvios consisten en pintar el concreto interior con un recubrimiento no poroso y remplazar las tierras causantes del problema, grandes medidas que podrían forzar a la suspensión del proyecto surante meses, o quizás años mientras se retiran la fauna y flora, y se reintroducen trabajosamente.

La administración de Biosfera 2 debe respirar profundamente, comenzar de nuevo, limpiar las tierras de la superficie, remplazarlas por tierras que sean más representativas de las tierras naturales y hacer un intento serio por equilibrar la proporción de carbono .

El 22 de septiembre, Severinghaus escribió al grupo: Aunque comenzar de nuevo parezca una gran cantidad de trabajo ahora, a largo plazo, dentro de 10 años, se compensará en un sistema que realmente funciona, en lugar del sistema defectuoso que tenemos actualmente .

Por el momento, la decisión, sencillamente es mantener el bombeando oxígeno y realizar estudios detallados del concreto, para determinarla rapidez con que este se está transformando.

(*)The New York Times Service Biosfera, el nuevo Edén El trabajo en Biosfera 2 (los funcionarios del proyecto se refieren a la Tierra como Biosfera 1) comenzó alrededor de 1984, financiado por Edward P. Bass, un multimillonario de Texas y heredero de petróleo.

El plan era que habitantes humanos subsistieran en un mundo miniatura cuyos ciclos ambientales estuvieran alimentados por un océano, bosque lluvioso, pantano, desierto y campo. Todo sería reciclado. Aún más importante, el proyecto trataba de demostrar que los humanos podían crear por primera vez un sistema de mantenimiento de vida que fuera totalmente autosuficiente y estéticamente agradable, casi como un nuevo Edén.

La iniciación del próximo experimento en vivienda humana está planeada para el 26 de febrero y debe durar un año.

El período más corto de ocupación, es decir, de un año contra dos del pasado experimento, por sí mismo reducirá la gravedad del problema de la disminución de oxígeno.

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