ES LA MUERTE DE LA PARTIDOCRACIA

ES LA MUERTE DE LA PARTIDOCRACIA

Todos los domingos, a las 10 a.m., José Vicente Rangel aparece, siempre con un suéter distinto, por las pantallas de la televisión venezolana con algún invitado y varios temas de discusión. Su programa, así como su columna semanal, se han convertido en puntos de encuentro para los temas candentes del país. A lo anterior se suma el ser reconocido como uno de los periodistas más serios y mejor informados del país, el mismo que develó el escándalo de corrupción que truncó el mandato de Carlos Andrés Pérez.

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Rangel, en esta oportunidad luciendo un suéter color aguamarina, recibió a EL TIEMPO en su casa. Hay quienes afirman que Causa Radical, ante la perspectiva de que le roben la presidencia, suponiendo que la gane, tiene lista una respuesta. Usted cree en algún levantamiento popular? Hay que tener en cuenta lo que estuvo a punto de ocurrir en diciembre pasado con la elección del alcalde, que si ellos no se tiran a la calle a defender el triunfo, se les roban los resultados. Entonces, se están preparando porque hay una situación complicada.

Además, cualquier resultado, como están las cosas, será muy reñido. Así mismo, el organismo conductor del proceso electoral, el Consejo Supremo Electoral, carece de credibilidad, por lo que cualquier resultado es muy vulnerable; y si a ello se le suma la situación de tensión que hay a raíz de la crisis económica y social, eso pudiera desencadenar acontecimientos impredecibles el mismo domingo por la tarde (hoy).

Si bien el proceso electoral estará militarizado, esa variable es relativa, porque si se producen manifestaciones en distintas ciudades del país, ha quedado demostrado que las fuerza pública es desbordada. Entonces, podríamos hablar incluso de la guerra civil, porque hay una cosa de por medio cuando hablamos de guerra civil: las FF.AA. no son homogéneas. Hay un cuestionamiento a los altos mandos.

Me cuento entre los que piensan que aquí no ha habido un golpe porque el alto mando teme la reacción de los mandos medios. En el momento en que se rompa el celofán de la constitucionalidad por parte de las Fuerzas Armadas y el alto mando dé el mal ejemplo , uno no sabe lo que puede ocurrir. Hay centenares de Chávez.

Y qué actitud tomará en un momento dado frente al desbordamiento militar los distintos sectores? El alto mando sabe, pero los que están abajo? Ese es el cuadro nuevo. Por eso creo que esta será una elección limpia y diferente de las anteriores.

Muere la partidocracia Nunca antes había estado de por medio el problema del poder, salvo en 1963, cuando hubo el llamado a la sección militante por parte de la izquierda, acción que fue fácilmente aplastada. En esta oportunidad, no se trata de que un partido salga del poder y entre otro; se trata de que desaparecerá una manera de conducir el país, la partidocracia.

Sin embargo, dentro de las ironías que tiene la historia, resulta que los protagonistas y los que tienen mayores posibilidades de acabar con el sistema bipartidista son, de un lado, el fundador de uno de los partidos históricos venezolanos, el ex presidente Rafael Caldera, quien representa un conjunto de fuerza donde están sectores que se opusieron al sistema, y de otro lado, Andrés Velásquez, que es un rebelde a quien le correspondería el papel de adelantar esa transición de la vieja política. Por eso, estas elecciones son muy singulares.

Si el proceso de reforma del sistema se puede realizar en el marco de la paz cívica, Venezuela habrá dado un paso. El riesgo de lo que puede ocurrir si se da un golpe es mucho más inquietante que el golpe mismo, que no necesariamente sería planificado.

Los golpes exitosos que se han dado en Venezuela --como el del 24 de noviembre de 1948, dado por Pérez Jiménez-- han sido golpes limpios que, esté uno en desacuerdo o no, crearon una nueva situación. Pero en esta coyuntura, el golpe no es garantía de orden; podrían estar otras fuerzas. Cómo están estructuradas las FF.AA. venezolanas hoy día? No se está dando un proceso de unificación? No creo. Las señales que llegan desde dentro es de que hay mucha crítica a la posición del ministro, por hablar tanto. Luego no solo está el problema alto mando-mando medio, sino también el de las rivalidades intrafuerzas.

El ejército es la fuerza mayoritaria; ha habido críticas, reticencia de la Guardia Nacional. La marina es una fuerza elitista, como en todas partes.

Pero si se profundiza más, se sacan conclusiones que reflejan la polémica natural que se plantea la sociedad venezolana y a la cual no escapan las Fuerzas Armadas venezolanas. Los candidatos hablan poco de reformas a las FF.AA. y, por ejemplo, ninguno quiere hablar de un ministro civil...

La estabilidad que emana del pacto de Punto Fijo, a partir del 58, se estructuró con base de un respeto mutuo entre poder militar-poder civil, donde el poder militar tenía sus fueros y privilegios y el sector civil no se involucraba allí. Esa fue la regla de oro.

Sin embargo, el esquema se empezó a quebrantar con la partidización de los ascensos, lo que produjo reacciones en los mandos militares frente a los políticos. Luego se creó un gran vacío, y los políticos terminaron desentendiéndose del tema militar, creyendo que al no opinar, al dejar que los militares manejaran la cuestión militar, estaba garantizada la estabilidad. Y no resultó así. Entonces, la omisión de los políticos pronunció el vacío y desató fuerzas incontrolables. Por eso guardan tanto silencio frente al tema de las FF.AA.

El Congreso no sabe nada de las Fuerzas Armadas y su manejo de los ascensos resulta muy odioso y discriminatorio. Se han dado muchos casos de militares de alta calificación que son forzados a pasar a retiro para que asciendan los que cuentan con parientes y amigos.

Es necesario reformular el papel de las FF.AA., las que durante mucho tiempo tuvieron como elementos ideológicos la institucionalidad aséptica, donde el militar, de acuerdo con la Constitución, es obediente y respalda a quien esté en el poder. Eso fue así mientras funcionó el bipartidismo. Pero cuando se acentúa la crisis social, cobra otras características porque sí; por ejemplo, si llegara Andrés Velásquez al poder, se mantendría el mismo concepto de la institucionalidad de las FF.AA.? Anticolombianismo La otra cuestión básica, en términos de la doctrina militar, era el anticolombianismo, cultivado en forma deliberada. No se trata de la defensa del derecho venezolano. Es el culto de una acción sostenida en ralación con el peligro potencial que representa Colombia para Venezuela. Desde el punto de vista militar, eso ayudó al reclutamiento de FF.AA., a poder realizar gastos militares desbordados.

Pero, eso ha cedido por los mismos cambios que se han dado en el mundo. Es muy difícil un coflicto bélico. Por lo tanto, es obsoleto este planteamiento.

Hoy día, las Fuerzas Armadas no tienen filosofía. Así, hay que plantear una reformulación del papel de las FF.AA., como el de otras instituciones del país, Qué es lo que les resulta molesto de la candidatura de Rafael Caldera? El que sea una coalición con el MAS? Lo que se agita y se cultiva deliberadamente es lo del comunismo. El comunismo se acabó, pero el anticomunismo sigue vivo. Esta palabra aún se asimila al desorden porque en la concepción del poder esclerótico todo lo que huela a izquierda es desorden, y eso es anacrónico y no remite ningún análisis serio. Entonces, usted no cree que de ganar Caldera por un muy pequeño margen, o de triunfar Andrés Velásquez, se desconozca el triunfo? Yo no creo en eso. Habría una reacción popular muy grande. Los que así piensan están jugando con fuego.

Me parece que el desconocimiento de un resultado popular, en el concepto mundial y los desarrollos que ha adelantado Venezuela, como país, no se puede manejar así, ni como manejó Lleras Restrepo a Colombia cuando desconocieron el triunfo de la Anapo. Cómo analiza usted el papel de los medios de comunicación en toda esta crisis? Ha sido fundamental, pues llegaron a llenar el vacío que se produjo en Venezuela.

Hubo un momento en que nada funcionaba. Entonces, la gente fue remitiendo sus problemas a los medios de comunicación, creyó más en una denuncia que en un juez, se canalizó todo a través de los medios.

Asumo mi papel de contrapoder, y creo que la función del periodista es ser protagonista del duelo frente al poder. Ahora, también considero que la acumulación de poder en manos de un periodista es un riesgo muy grande. Si se reordena el funcionamiento de la sociedad venezolana, entonces uno no tiene por qué ser policía, fiscal, juez, investigar y denunciar, y hacer todas las cosas que hemos tenido que hacer.

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