NO ME VOY A PODER MORIR

NO ME VOY A PODER MORIR

La lega despacio hasta la silla de madera, apoyado en el brazo de Graciela, su secretaria y entonces se detiene. Flexiona un poco las piernas y gira lentamente para quedar sentado frente a mí. Detrás de él, tras los cristales, queda el jardín de su apartamento. Tres patos chapalean en un estanque mientras un gato negro con orejas redondas se pasea frente a la ventana. Se escuchan los ladridos de una perrita blanca que tiene un lazo rojo en el hocico y que parece un animalito de juguete.

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El a usted no lo ve me han dicho unos minutos antes, al llegar a la casa del maestro Germán Arciniegas, que mañana cumple 93 años. Y casi no lo oye.

Es cierto. Me pide que me acerque. Y hace un esfuerzo enorme, a pesar de los aparatos que tiene en los oídos, para poder escucharme. Pero es sólo eso lo que denuncia el paso del tiempo. Por lo demás, luce elegante siempre lo ha sido y tiene una voz atronadora para la edad, se entiende, que aún traduce sus dotes de orador.

Ya no puedo leer. dice. Me leen. Y ya no puedo escribir a máquina. Me toca dictar. Pero no me acostumbro, pues. No sirvo para dictador.

Y es lo único que habla de él. Como siempre. Más tarda el periodista en tratar de encarrilarlo para que reflexione sobre él mismo, que el maestro Arciniegas en comenzar a hablar de historia.

Porque tiene una vida prestada. Pasa de la aventura de Cristóbal Colón, el cruel, al periplo de Vespucio. Y en un abrir y cerrar de ojos proyecta su película histórica del siglo XV al siglo XX, y ya está perorando sobre la injusta e incomprendida historia de Marco Fidel Suárez o los alcances universales de Alfonso López Pumarejo, para él el más importante líder colombiano del siglo XX.

Claro que la importancia de un personaje en Colombia dice, con una leve sonrisa depende de que tenga hinchas históricos . El hincha histórico investiga y busca y saca al personaje adelante. López los ha tenido. En cambio, Eduardo Santos, cuyo gobierno tuvo cosas muy importantes, no ha tenido hinchas históricos .

Y se devuelve al general Santander. Para decir, que en Colombia, sin hincha histórico y sin boato y alamares es muy difícil ser personaje. Santander es el ejemplo. Su vida y su obra representan una contribución a la vida civil del país. Pero como no hizo escándalo lo ven como un tipo aburrido .

Se le nota que quiere hablar del siglo XX. Pero que su fantasma de los últimos años, no lo deja en paz: la forma como se celebró el V Centenario del Encuento de Dos Mundos, Descubrimiento de América o como se llame.

Esa es su espina.

La fiesta de rodillas Porque para Germán Arciniegas, y no cesa de decirlo, la forma como se celebró el cumplimiento de los 500 años, negó todo lo que representó América toda, la del norte también para Europa: oportunidades de vida, intercambio de cultura, el destape de una civilización que estaba estancada.

Nos dedicamos a rendir pleitesía a los Reyes Católicos. Y a alimentar sentimientos contra los gringos. Como si norteamérica no hubiera hecho parte del descubrimiento. Y dígame, qué quedó de esa celebración, pues? Le duele el tema. Porque América ha sido su obsesión toda la vida. No hay entrevista ni columna y tiene muchas, porque 70 años escribiendo deja mucho fruto donde no se refiera a ella. A una historia que se ha contado completamente al revés.

Sin embargo, trato de que me hable de él. De que me diga, por ejemplo, que come cinco veces al día y que lo molesta la diabetes. Que recibe más invitaciones diarias que ningún otro colombiano. Para que vaya a los eventos más disímiles. Porque es un personaje.

Los recuerdos son idiotas dice, pero se emociona de nuevo por enésima vez, con la vista del cometa Halley, en 1910. Me acuerdo de cosas que me ocurrieron a los 9 años, con una precisión... Claro que son las cosas tristes las que se le graban a uno sin remedio.

Ahí se queda callado. Un poquito. Porque ahora que no oye y que no ve, tiene que dedicarse a los recuerdos. Me gusta cerrar los ojos .

De recuerdos, también, les habló hace pocos días a sus alumnos, al abandonar su cátedra en la Universidad de los Andes. Le preguntaron hasta cómo se le había declarado a Gabriela, su esposa de 91 años, que da instrucciones en la habitación contigua.

Era la mujer más bella de Antioquia y devuelve la película a una noche de luna, en Medellín. Yo había hecho como siete viajes para verla. Y me le declaré de la manera más idiota del mundo. Le dije: Gabriela: yo la quiero a usted de una manera burra .

Y sin descanso. La semana pasada cumplieron 67 años de casados. Imagínese, pues. Y uno le dice eso a muchachos que a lo mejor no van a durar cinco años .

Graciela, la secretaria, ha comenzado a rondarnos. Necesita que firme unos papeles. Hora de partir. Le pregunto qué planes tiene para el futuro.

Voy a escribir sobre la presencia de Europa en América. Los polacos en Colombia, los judíos, los franceses...

Tiene mucho que hacer este hombre. No me dijo que mañana va a leer un capítulo de su novela En la taberna de la historia que le va a publicar Editorial Planeta. El maestro piensa en todo el camello que le espera.

No me voy a poder morir.

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