NO SE VUELVA UN OCHO

NO SE VUELVA UN OCHO

Usted puede estar sufriendo de estrés, pero quizá lo ignora, porque esa enfermedad se desarrolla lentamente sin que la persona entienda por qué está ansiosa, por qué se siente culpable por cualquier cosa o por qué necesita ir al baño con tanta frecuencia. Lo más importante para combatir esa enfermedad tan común en la gente de hoy en día es, según el libro Gánele al estrés , de Jhon Romero, reconocer que se sufre de él. Cuáles son esas señales? Qué se puede hacer? Aquí están las respuestas.

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Las señales Agresión: La persona se siente furiosa y en contra de todo el mundo. Desea herir o destruir a alguien o algo.

Ansiedad: Se experimenta temor sin que exista una amenaza específica o inmediata. La persona está tensa, preocupada, irritable, no puede concentrarse y se siente desdichada.

Apatía: No importa nada y nada se quiere. No importa lo que suceda, así se trate de algo bueno o malo. Llega al extremo de no protegerse a sí misma.

Depresión: No hay esperanzas ni valor. Su visión del presente y del futuro es gris y llena de melancolía. Es aprensiva o temerosa del futuro. Los placeres normales no la motivan.

Diarrea: La persona sufre de frecuentes evacuaciones intestinales y cuando está estresada éstas ocurren sin razón precisa.

Boca seca: La boca se siente como si estuviera llena de algodón. No hay saliva y se dificulta la acción de tragar.

Fatiga: Después del reposo persiste una sensación de cansancio. Hay fatiga aunque el esfuerzo no ha sido tan grande como para que se sienta tal grado de agotamiento.

Olvido: No se recuerda una orden impartida. El olvido es similar a la incapacidad de concentrarse, pero implica intervalos más prolongados.

Congelamiento: Algunos músculos no pueden moverse. Las piernas o los brazos, o ambos, no obedecen. Parecen congelados.

Frustración: Se niega algo que se anhela o necesita, ya sea descanso, alimento o un baño caliente. Se presenta cuando la ira no se desfoga y no se libera el temor.

Culpabilidad: Se percibe cuando una persona siente que ha hecho o quiere hacer algo malo o ser malagente . Dolores de cabeza: La tensión y frustración por una situación producen dolor de cabeza.

Oleadas de calor o de frío: Son sensaciones que se advierten sin importar la temperatura ambiental.

Incapacidad para concentrarse: Esta es similar a los olvidos, pero por períodos cortos. Al escuchar a alguien hablar, en el momento de oír el final de la frase ya se ha olvidado de su comienzo.

Irritabilidad: Se experimenta molestia por todo y por nada. Todo lo que hagan o digan está mal. Ese sentimiento también puede ser contra uno mismo.

Soledad: El enfermo se siente solitario y aislado de los demás. Muchas veces existe un sentimiento de que nadie entiende o se interesa en sus problemas.

Baja autoestima: Hay algo que hace pensar a la persona que no vale nada y que su desempeño no es bueno. A los otros se les considera mejores, más valiosos y capaces de hacer un mejor trabajo que el propio.

Náuseas: Se tiene un deseo poco frecuente de trasbocar. En ocasiones se llega al vómito.

Pesadillas: Dormir es sufrir. Al despertar hay sensaciones de temor o depresión.

Hormigueos: Son sensaciones de entumecimiento de las manos, dedos o pies. Se siente como si miles de alfileres estuvieran punzando el cuerpo.

Taquicardia: Sin razón aparente, el corazón late fuerte y rápidamente. Se presenta asfixia.

Sudor: La persona suda copiosamente en condiciones normales o en temperaturas frías. El sudor no se debe a un trabajo pesado o laborioso. Empieza en las manos y las axilas, pero puede darse también en la cara y en el cuerpo.

Tensión: Ocurre cuando se está preparando para una labor futura que exige mucho y para la cual no existe solución inmediata.

Frecuencia urinaria: Sin saberlo, o sin quererlo, la persona se moja en los pantalones.

Las soluciones Técnicas de relajación: Poner la mente en blanco por un rato, abandonar de manera temporañ el ambiente estresante, respirar profundamente y realizar ejercicios de relación muscular durante 20 minutos.

Autosugestión: Repetir lentamente frases como estoy tranquilo , empiezo a sentirme relajado , mis caderas se sienten pesadas y relajadas y todo se siente cómodo y suave .

Meditación: Adoptar una posición cómoda, no hacer ningún esfuerzo sino dejar que las cosas sucedan, desechar todos los pensamientos que distraigan o preocupen, cambiar la atención hacia el interior y evitar que la mente divague.

Programación de la mente: Hay dos fases en esta técnica. La primera consiste en recordar acontecimientos estresantes y sus reacciones (sudor, nauseas). La segunda, en mirar que se podría hacer para controlar el estres si esas situaciones volvieran a repetirse.

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