LO INFORMAL DESDE LO FORMAL

LO INFORMAL DESDE LO FORMAL

Dictamos leyes y normas, diseñamos novedosos sistemas, ideamos esquemas de organización social y hacemos una serie de componendas para atraer a las mayorías hacia la cultura de lo convencional. Estamos empeñados en volver formales a los informales, sin obtener mayores resultados. Las normas actúan en círculos viciosos tropezando con la manera de ser, de hacer, de estar, de sentir y de producir de las mayorías. Aquellas se crean para proteger a unos, sancionar a otros, involucrar a algunos y expulsar a los más numerosos.

04 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El denominado sector informal es un ejemplo de creatividad, búsqueda permanente e innovación. Su organización social es cada vez más eficiente y proyectiva. Su generación de ingresos familiares y el ahorro se identifica en múltiples y variadas oportunidades: ocasionales, no permanentes y libres, generando movimientos y readaptaciones difíciles de entender por la formalidad.

Un ejemplo específico es la capacidad de ese sector para descubrir vetas de recursos en situaciones cambiantes. Hoy fabrican estampas porque llega el Papa, mañana venden morcillas en las puertas del estadio y pasado mañana se las ingenian para reproducir, en edición pirata y con mayor agilidad que la Alcaldía, el Estatuto de Bogotá.

Es evidente que la visión de futuro de estos grupos difiere sustancialmente de la que tiene la formalidad. Por eso las entidades financieras de la vivienda se han quemado las pestañas haciendo curvas actuariales a 15 años, que puedan, sin riesgo, funcionar para el sector informal. Pero, cómo medírsele a un crédito de largo plazo, cuando el futuro cambia en cada esquina? La denominada informalidad es, en suma, una forma no convencional de desarrollo. Este cambio de enfoque, por lo demás menos despectivo, puede generar una disposición objetiva hacia la investigación de estas formas de expresión, permitiendo quizás su incorporación a la dinámica de la sociedad.

Informales hay de varias clases. En general, todo aquel que en su orden no haya celebrado el bautismo ni la primera comunión, ni haya recibido título de bachiller, contraído matrimonio, conseguido empleo y un negocio, obtenido créditos bancarios y luchado por pagarlos, o haya invertido su dinero en propiedades y su tiempo en administrarlas y, por último, deje una herencia, es un informal. Entonces, que viva lo no convencional!

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