A LO SOCIAL LE LLEGÓ LA HORA

A LO SOCIAL LE LLEGÓ LA HORA

Con cifras en la mano, el precandidato liberal a la Presidencia, Humberto de la Calle Lombana, hizo una radiografía de la situación social por la que atraviesa el país. Dijo que faltan plata y cupos para la educación secundaria; que la cobertura en salud es de las más bajas de América Latina; que el desempleo sigue siendo mayor en las mujeres que en los hombres; que falta más de un millón de viviendas para la gente pobre, y que en Colombia uno de cada seis niños tiene problemas de nutrición. Basado en esto, De la Calle lanzó su programa social que, según él, estará dirigido especialmente a la inversión en el hombre. Recalcó que el modelo económico iniciado en la administración Gaviria debe complementarse ahora con una política de carne y hueso .

04 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

A continuación se destacan algunas de sus principales propuestas.

Educación El revolcón no alcanzó a llegar a la educación. Hay que acabar con la vieja estructura que divide a la educación en preescolar, primaria y secundaria y reemplazarla por la escuela de educación general , que permita una continuidad en el proceso educativo. Habrá una mayor flexibilidad curricular. El Ministerio de Educación se encargará de fijar un currículo mínimo común para la educación básica.

Para 1998 incorporaremos 1 500.000 nuevos estudiantes a las aulas de secundaria. Todo joven que quiera ingresar a la primaria y la secundaria tendrá los cupos y la financiación para hacerlo. Daremos un tratamiento especial de emergencia a las zonas rurales deprimidas y las áreas marginales de las grandes ciudades. Aumentaremos el gasto en el número de textos por alumno para mejorar la calidad de la educación impartida. Crearemos un fondo educativo que beneficie a los estudiantes de menores recursos. En la educación superior, no sólo se requiere mejorar el problema de los cupos, sino la calidad de la educación que se imparte, que hoy es muy baja en la mayoría de instituciones del país. Para salir del subdesarrollo, la gran mayoría de colombianos deberá tener acceso al sistema educativo.

Salud Las deficiencias en nuestro sistema de salud han hecho que hoy un colombiano promedio vea reducida su expectativa de vida en 8 años. Con un mejor sistema de salud, cada persona podrá tener 15 años más de vida para trabajar y realizarse como persona. Con la ley de descentralización y seguridad social, se fortalecerán las instituciones y se aseguran recursos para ampliar las coberturas de salud y mejoramiento de hospitales.

Para 1998, 8 millones de colombianos pobres tendrán financiación plena para acceder a los servicios de salud básica. En cuatro años nos proponemos triplicar la afiliación de los colombianos a la seguridad social. Fortaleceremos los programas de vacunación masiva, de educación sexual, especialmente en las áreas de planificación familiar y control del sida. Sentaremos las bases para dotar a la totalidad de los colombianos con agua potable en la próxima década. Al menos la mitad de esta meta, la alcanzaremos durante nuestro gobierno. El Plan Nacional de Rehabilitación deberá mantenerse en el próximo gobierno, reafirmando y apoyando la participación comunitaria.

Un problema serio de salud pública es la violencia, que se analiza en otro de nuestros documentos, especialmente a través del fortalecimiento del Estado y creando una cultura de protección de los Derechos Humanos.

Empleo No generaremos falsas expectativas a los colombianos. No diremos que el desempleo se reducirá a cero por ciento durante nuestro gobierno, pero sí al 5 por ciento. Este es un compromiso serio y realizable. Aumentaremos el apoyo a la mediana y pequeña empresa, a la micro y famiempresa a través del elemento básico de apoyo que es la financiación, pero removiendo el principal obstáculo que existe: las garantías. Proponemos la creación de un fondo estatal de garantías de segundo piso. Este fondo funcionaría mediante redescuentos a los distintos fondos de garantías privadas de primer piso.

Otorgaremos estímulos tributarios a las nuevas inversiones productivas que generen empleo. Utilizaremos con máxima eficiencia la capacidad del Sena, cuyo papel tendrá que redefinirse a través de la participación activa de los trabajadores y empresarios. Hay que mejorar su planeación con base en el mercado laboral. Que el Sena ofrezca programas que respondan a las demandas de la economía laboral.

Bienestar Social En el país hacen falta 1.5 millones de viviendas. Uno de cada seis niños tiene problema de desnutrición. Según los expertos, la tasa de indigentes contagiados con sida es 100 veces más alta que el promedio nacional y el 40 por ciento de ellos presenta problemas mentales.

Reestructuraremos el papel del Inurbe para asegurar que los subsidios de vivienda lleguen efectivamente a los más pobres. Descentralizaremos el manejo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Este operará como un gran fondo financiero que repartirá los recursos a las entidades municipales en proporción a los niños atendidos y a las necesidades básicas insatisfechas.

Crearemos programas especiales de apoyo a la tercera edad a través de planes de preparación psicológica para jubilados. Colaboraremos en la creación de clubes de jóvenes que con positivo resultado se han venido desarrollando en las comunas de Medellín, para que ellos dediquen el tiempo libre a actividades sanas de deporte y esparcimiento. A través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG s) la creación de programas especiales para discapacitados físicos o mentales.

De dónde saldrá la plata Para cumplir con nuestro programa, elevaremos la participación del gasto social dentro del Producto Interno Bruto (PIB) del 8% este año al 13% en 1988. Nuestra plataforma social contará con cerca de 1.500 millones de dólares anuales adicionales de inversión en el hombre y la mujer colombianos.

Nos comprometemos públicamente a que el ingreso fiscal más importante que recibirá el próximo gobierno, los recursos provenientes de los pozos petroleros de Cusiana y Cupiagua, los destinaremos en su totalidad al sector social durante 1996 y el 60 por ciento de los mismos en los años siguientes.

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