NI EN LA TUMBA DESCANSÓ ESCOBAR EN PAZ

NI EN LA TUMBA DESCANSÓ ESCOBAR EN PAZ

En forma apresurada, sin misa y en medio de una multitud de familiares, admiradores y curiosos que gritaban, empujaban y corrían de un lado para otro tratando de verlo al menos un instante, Pablo Escobar Gaviria llegó a su último refugio. Con una breve ceremonia fúnebre, que presidió el capellán del cementerio Jardines Montesacro, en el sur de Medellín, concluyó el concurrido sepelio, durante el cual la muchedumbre ocasionó cuantiosos destrozos.

04 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La inhumación del hombre más buscado del mundo se produjo en forma sorpresiva a las 3:55 de la tarde, 24 horas y media después de que un comando del Bloque de Búsqueda le dio muerte sobre un tejado de una casa del occidente de Medellín.

Escobar fue sepultado después de un largo forcejeo entre quienes querían que se cumpliera la hora del sepelio, a las 5 de la tarde, para cuando había sido aplazada la ceremonia, y los que pedían que se hiciera hoy sábado a la misma hora.

Vidrios rotos, sillas partidas, flores aplastadas, puertas desgajadas y jardines enfangados por los fuertes aguaceros de los últimos días y las innumerables pisadas, constituyeron el epílogo de uno de los episodios más cruentos de la historia del país después del surgimiento del narcotráfico.

Fue una locura colectiva la destrucción de nuestro querido parque cementerio , dijo el capellán. Los daños no habían sido avaluados.

En las ventanas y en los techos y multiplicados por todas partes, jóvenes, niños y adultos de distintos barrios de Medellín, Envigado e Itagí se apretujaron primero en la sala de velación, de donde tuvieron que sacar el féretro, y luego, en el interior de la capilla, donde estuvo hasta cuando el Ejército asumió su custodia.

Mientras tanto, otra multitud se agolpaba a la entrada del cementerio, sobre la autopista sur. La vía se congestionó y todos, al son de las notas musicales de una banda marcial, esperaban la mínima oportunidad para subir a los jardines. Allí, a la entrada y con las ganas contenidas por las fuerzas de Policía, el tumulto cogió a patadas a algunos de los vehículos que ingresaban al lugar.

Pese al llamado que hicieron los familiares de Escobar desde tempranas horas, luego de una noche en vela con serenata a bordo, la presencia de los bomberos y de la Defensa Civil no fue posible. Sólo un contingente de la Policía Militar del Ejército y la voz recia de Luz Marina Escobar, hermana del capo muerto, con megáfono en mano, pudieron calmar los ánimos al final de la tarde.

Vamos a hacerle un entierro digno a Pablo , dijo su hermana a una multitud que gritaba: Pablo!... Pablo!... Pablo! Luz Marina Escobar intervino: Yo sé que todos lo querían, sé que están con el dolor de esta familia. Sé que van a salir de la iglesia, que van a salir del templo y entre todos vamos a hallar una manera, una forma para hacerle a Pablo el entierro que se merece. Vamos a demostrar lo que hemos demostrado siempre ante el mundo. Vamos a demostrar que somos un pueblo culto. Muchas gracias a todos ustedes, yo sé que Pablo los amaba y ustedes también saben eso y por eso están aquí .

Incrédulos unos, agresivos otros, los presentes se confundían en una sola masa informe que a veces insultaba en forma temeraria o corría despavorida sin saber bien hacia dónde.

El ambiente está muy caliente , decía uno de los jóvenes que había acompañado el féretro durante la noche y había compartido los empujones, apretones y algarabía de la gente enardecida que gritaba: Se vive, se siente, Pablo está presente!... .

Estas mismas palabras brotaban cada vez que alguno de los miembros de la familia Escobar trataba, infructuosamente, de llamar al orden para que al menos pudieran acercarse María Victoria, Juan Pablo y Manuela, la esposa y los hijos de Escobar que llegaron al cementerio fuertemente custodiados por los miembros de la Fiscalía.

Los tres llegaron hacia el mediodía, procedentes de Bogotá, donde permanecían después de que fueron devueltos de Alemania, a donde intentaron ingresar el fin de semana pasado.

Pero ni siquiera la entrada sorpresiva del vehículo Trooper negro con vidrios polarizados, en el que viajaban los hijos y la esposa de Escobar, sirvió para disolver el tumulto que invadía el altar de la capilla.

Luego de que la hermana mayor de Escobar invocó los santos y entonó rezos, con la ayuda de miembros de la Fiscalía, los familiares de Escobar fueron llevados a la sede administrativa del cementerio, mientras esperaban el momento propicio para iniciar la ceremonia fúnebre.

No fue presidente pero sí todo un personaje del bajo mundo , eran los comentarios de las gentes que se arrimaban al lugar. La gran mayoría de la concurrencia estaba compuesta por gentes humildes.

Muchos lo comparaban con Billy the Kid , el vaquero del oeste norteamericano; con Al Capone, el contrabandista de whisky en el Chicago de los años 20, y con Carlos , el terrorista venezolano conocido en el mundo como El Chacal .

Pablo, no has muerto! Te queremos! , se leía en unas improvisadas cartulinas de colores, escritos con marcador. Yo no creo que ese sea Pablo. El debió haberle pagado a otro para que se hiciera matar . Yo vine a ver si es verdad , decían los más incrédulos.

Rápida sepultura Soportar el clima de tensión del sepelio fue extenuante para todos aquellos que lo presenciaron. Sin embargo, cada una de las cinco mil personas aproximadamente que trataron de acercarse tenía su propia razón para hacerlo.

Llegué desde las doce del día. Vivo en Itagí y vine aquí simplemente porque él era una berriondera de tipo. A todos nos duele Pablo Escobar. El Gobierno le declaró la guerra y desde eso él se volvió lo que el Gobierno dice que es. Por eso estamos aquí.

Yo quería ver a Pablo --interrumpió una niña de ocho años del barrio Francia, al noroccidente de la ciudad-- porque yo le quiero agradecer lo que les daba a los pobres .

Entre tanto, los familiares de Alvaro de Jesús Agudelo, El Limón , el hombre muerto junto con Escobar, cansados del tumulto de los amigos desconocidos que se acercaban a curiosear, sacaron de la capilla el féretro hacia los jardines. Muchos creyeron que se trataba del cadáver de Escobar y le gritaban a todos que se fueran.

Hacia las 3:55 de la tarde, con la ayuda del Ejército, fue sepultado Escobar en una tumba abierta en la parte trasera de la capilla.

Mientras el féretro era deslizado hacia el hueco de dos metros de profundidad, el capellán oraba: Hemos sido redimidos por la muerte y resurrección de tu hijo. Ten piedad del siervo Pablo Emilio, pues creyó en el misterio de tu resurrección y merece participar de las alegrías de la eterna bienaventuranza. Con Cristo Nuestro Señor concédele el descanso eterno, descansa en paz .

En medio de su dolor, la madre de Escobar recordó la última carta que su hijo le escribió: Querida Hermilda, te envío un saludo muy especial y cariñoso, te digo que estoy muy orgulloso de ti, por tus declaraciones. Eres una mujer muy valiente, muy inteligente y con mucha dignidad. Hablé con mis hijos, los noté muy tranquilos y los han tratado muy bien. El Gobierno va a colaborar y ha colaborado mucho para la protección. Parece que les están ayudando a conseguir visa, te quiere... tu hijo... .

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