LOS REGALOS

LOS REGALOS

En esta oportunidad nos ocuparemos de los regalos, un tema que tiene una subida importancia durante la pachanga decembrina. La palabra, para empezar, proviene de dos raíces latinas: re , que quiere decir otra vez , esto es, vuelve y juega , y galo , que significa francés . Repetir , dentro de este orden de ideas, equivale a volver a pedir , como quien dice pienso luego insisto . Los habitantes de las Galias, por otra parte, acostumbran regalar perfumes, sustancias melifluas que les sirven para ocultar su natural aroma. Los eruditos en semántica, supongo, no estarán de acuerdo con esta sesuda explicación etimológica, pero no se puede negar que hicimos lo que pudimos. Los regalos, según el mamotreto de la venerable Academia de la Lengua, son cosas que se dan graciosamente, es decir, sin esperar ninguna clase de retribución. Los obsequios que se le hacen a la novia, por lo tanto, no caben dentro de este concepto, pues se trata de presentes con futuro. Los que se les dan a los h

04 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Un regalo auténtico se caracteriza porque se origina en el afecto, o en cualquier otro sentimiento superior, y no busca el provecho del donante sino la satisfacción del recipiente. De conformidad con esta premisa, resulta obvio que ya casi nadie da regalos, pues en el fondo del envoltorio suele esconderse la intención de obtener alguna utilidad. Recuerdo que cuando yo era columnista de un periódico local, en diciembre me llegaban montones de agendas con mi nombre impreso en letras doradas, almanaques y paquetes. Pero dejé el periodismo y los directores de relaciones públicas me borraron de sus listas. Subsisten, inexplicablemente, Fabio Rodríguez González, presidente de la Cámara de Comercio de Cali, y Mario Germán Echeverry, uno de los directivos de la FES. La amabilidad de los demás se esfumó y ahora veo que el objetivo de los calendarios y de las libretas no era yo sino la columna que tenía, un espacio periodístico que ellos buscaban en términos de publicidad. Por esos días la directora de una empresa que funciona en Yumbo me preguntó: Cuándo vas a escribir sobre mí? Y yo le contesté: Y no será más cómodo sobre un escritorio? Los regalos convencionales, entonces, son inversiones que se hacen para obtener algún tipo de provecho: económico, político o social. Y eso lo saben de sobra, además de los ex periodistas, los ex funcionarios que compran las tarjetas y obsequios que reciben ahora con los que les llegaban cuando manejaban la nómina.

Pero hay ocasiones en que el regalo no es de caja sino de cajón y se convierte en una especie de cuota que hay que pagar para poder participar de un determinado evento social. Los matrimonios de hoy en día, por ejemplo, constan de dos fiestas: la de los esponsales en sí y la de los regalos. En el caso de la pareja en trance de contraer, la entrega la de los paquetes, por supuesto también se produce antes de la ceremonia nupcial y se ha dado el caso de que con antelación se les advierte a los invitados sobre el objeto que se desea y el almacén donde se puede comprar. Se arman pollas , inclusive, entre varios de los participantes, para adquirir entre todos los electrodomésticos o muebles que la pareja necesita.

El comercio deriva fuertes utilidades de todos estos tejemanejes y aunque las mayores ventas se producen en Nochebuena, noche de paz, noche de amor, el resto del año ha sido jalonado con infinidad de eventos comercialmente rentables: el día del padre, el de la madre, el de la secretaria, el de los tres, etcétera, fechas sublimes que casi siempre coinciden con el pago de la quincena.

Los regalos, como se ve, son definitivos en las relaciones humanas y se sabe que el diamante, debidamente empacado, amansa la ira, disuelve el rencor, aplaca los celos, obtiene el perdón, favorece la reconciliación y produce en la persona que lo recibe, cuando es grande y de buena calidad la persona no, la piedra una profunda sensación de bienestar.

Los presentes, por lo demás, desempeñan un rol compensatorio. Cuando los progenitores no tienen mucho tiempo disponible para los retoños, debido a sus múltiples ocupaciones las juntas, por ejemplo, que pueden ser de muchas claseslos juguetes electrónicos entre los cuales se destacan el televisor y el bestiamax los reemplazan en la engorrosa tarea de entretener a los criaturos.

Pero hay cosas que no se pueden vender, ni comprar, ni envolver, que también deberían darse como regalo, no solamente durante la Navidad sino durante el resto del año, y de la vida: la compañía, la simpatía, la solidaridad, el buen consejo, el apoyo y, desde luego, el amor y la amistad.

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