AMAGOS DE ENTREGA DESPUÉS DE LA CATEDRAL

AMAGOS DE ENTREGA DESPUÉS DE LA CATEDRAL

El 23 de julio, sin que hubiesen transcurrido 24 horas de su fuga de la cárcel de Envigado, Pablo Escobar Gaviria buscó entregarse de nuevo a la justicia. En un comunicado, ese día, el narcotraficante más buscado de Colombia anunció su eventual reentrega.

03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Decía que comparecería nuevamente ante la justicia siempre que se atendieran algunas exigencias. Dos eran definitivas: control del penal a cargo de una fuerza multinacional y retorno a La Catedral.

Eran otros tiempos y no existía el grupo Perseguidos por Pablo Escobar ( Pepes ), ni se había hecho pública su guerra con los Galeano y los Moncada, ni el Bloque de Búsqueda y la Fiscalía General de la Nación habían alcanzado a tantos de sus lugartenientes. El cartel y, en últimas, él mismo estaban intactos.

De hecho, el 22 de julio, una vez confirmada la fuga Escobar y de nueve de sus secuaces, Victoria Henao de Escobar, esposa del jefe del cartel de Medellín, hizo público un comunicado en el que pedía al presidente César Gaviria una reflexión para que la paz continúe siendo una realidad y no una nostalgia .

Al día siguiente, con su firma y huella, Escobar dijo estar dispuesto a regresar a prisión, pero condicionó su entrega a que se le permitiera volver a la cárcel de Envigado, bajo el control externo de fuerzas especiales de las Naciones Unidas .

Un día más tarde, reiteró esas condiciones en una conversación telefónica con los periodistas María Isabel Rueda, Enrique Santos Calderón y Juan Gossaín.

El narcotraficante solicitó que se mantuvieran invariables las garantías que permitieron su primera entrega. Sin embargo, la respuesta del Gobierno fue tajante. A diferencia de lo ocurrido en 1991, en esta ocasión, Escobar no se encontraba en posibilidad de imponer condición alguna.

Según varios observadores, el rechazo oficial a las pretensiones preliminares del capo precipitó, el domingo 26 de julio, su nuevo pliego de condiciones.

Escobar aceptó que su sitio de reclusión, en caso de entregarse, fuese una cárcel común y corriente o las instalaciones de una guarnición militar, localizadas en cualquier lugar de Antioquia, pero insistió en la participación de un organismo internacional en la custodia del sitio.

Nuevamente, el Gobierno respondió: La entrega, ante todo, debe ser incondicional .

Escobar optó entonces por acudir a la tutela. Santiago Uribe, su abogado, solicitó que la justicia protegiera los derechos fundamentales del capo: la no extradición, no ser juzgado en Colombia por delitos cometidos en el exterior y ser juzgado con las garantías del debido proceso. El recurso, sin embargo, fue negado por los tribunales.

El martes 4 de agosto, apenas cinco horas después de la explosión de un carro bomba que hirió a ocho personas en el sur de Medellín, Escobar intentó negar su responsabilidad en los hechos y en un nuevo comunicado anunció, otra vez, su intención de someterse a la justicia.

El presidente Gaviria responde al capo y el viernes 7 de agosto dice: La captura del prófugo es un deber del Gobierno y de todos los colombianos .

Una semana después, el Gobierno pone en marca recompensas de 1.000 y 5.000 millones de pesos para quienes suministren información sobre la localización de Escobar.

No me van a asesinar Entre tanto, este acepta responder un cuestionario de 124 preguntas que le formula el Nuevo Siglo. En sus respuestas, reitera que estaría dispuesto a entregarse nuevamente a la justicia si el Gobierno le garantiza su reclusión en una cárcel de Antioquia y medidas especiales para su seguridad.

Según él, está dispuesto a ir a la celda más humilde de cualquier cárcel de Antioquia, pero con la condición de que no se me traslade .

Agrega que hay una solicitud formal dirigida al Fiscal para su sometimiento y que está dispuesto a cumplir una pena, dependiendo de las pruebas que en su contra tenga la justicia.

Al referirse a la propuesta del Gobierno de someterse sin ningún tipo de condiciones, dice: No puedo exponer mi vida para que me asesinen (...) No puedo ceder ni un solo milímetro .

El martes 2 de septiembre el Fiscal responde: Si Escobar se entrega, será recluido en una cárcel de Antioquia porque hay normas legales que lo permiten .

Dos semanas más tarde, el proceso que debía culminar con la reentrega de Escobar parece empezar a cristalizar. Eduardo Avendaño, El Tato , uno de los hombre que salió con el capo de La Catedral, se presenta en Envigado ante un fiscal regional.

El obispo de Pereira, monseñor Darío Castrillón Hoyos, revela entonces que se reunió con Escobar como resultado de una petición de personalidades colombianas, preocupadas por la amenaza de que se produjera un gran baño de sangre en el país. Eso se evitó, afortunadamente, creo, con ese encuentro , afirmó monseñor Castrillón.

El jueves 8 de octubre, el hermano de Pablo Escobar, Roberto Escobar, El Osito , y dos de su lugartenientes, Jairo Velásquez Vásquez, Popeye , y Otoniel González Franco, Otto , se entregan de nuevo.

Llega el domingo 11. La madre del jefe del cartel de Medellín, Hermilda Gaviria de Escobar, divulga un comunicado de su hijo en el que éste confirma su nuevo sometimiento a la justicia. Según la madre del capo, éste estaba estudiando la mejor forma de entregarse.

El Gobierno le respondió indirectamente. Una consulta elevada el 13 de agosto por el Ministerio de Justicia a la Fiscalía sobre las consecuencias jurídicas de la fuga, podría ser la clave para aclimatar el proceso de reentrega.

Los mensajes continúan. El 17 de agosto, EL TIEMPO divulga una carta en la que Escobar amenaza al coronel Luis Eduardo Montenegro, director de la Dijin. En la misiva, dice que está enterado de que un oficial de esa unidad planea secuestrar a su padre.

En tono amenazante, le dice a Montenegro: Si se presentan desapariciones de mis seres queridos, no tendré contemplaciones con las familias de quienes sean responsables de estos hechos (...) Yo no actuaré sin pruebas, pero recuerde que también tengo amigos en la Dijin .

Dos días después, durante el entierro de la jueza Miriam Rocio Vélez, en Medellín, quien conducía la investigación por el asesinato del director de El Espectador Guillermo Cano, el Ministro de Justicia y el Fiscal General dicen que la política de sometimiento sigue vigente.

Lo jurídico Entre mensaje y mensaje, llega el 29 de noviembre. Tres horas después de que su familia fuera devuelta de Alemania, Pablo Escobar le envía un mensaje al embajador de ese país en Colombia. Le dice que es injusto que a sus parientes se los trate de esa manera, ya que son personas ajenas a cualquier problema.

Veinticuatro horas más tarde, Escobar contesta un mensaje de los Pepes en el que éstos anuncian la reactivación de la guerra contra el cartel de Medellín. En su misiva, el capo asegura que de los Pepes hacen parte los miembros del cartel de Cali y oficiales de la Policía Nacional.

Según Escobar, los Pepes han asesinado en Medellín a más de 1.000 personas y, sin embargo, el Gobierno concentra toda su fuerza contra él y se olvida de los capos de Cali.

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