POETA RECATADO Y NOCTURNO

POETA RECATADO Y NOCTURNO

Nació en Bogotá. Aquí nació y aquí ha vivido siempre, desde 1920. Aquí ha sido abogado lo es todavía, aquí se ha hecho esposo y padre, aquí ha escrito sus ensayos y su poesía. Su poesía, nutrida de esas angustias, prisas y anonimatos de esta ciudad friolenta. Aquí, con la misma tenacidad callada y lenta de Aurelio Arturo, ha consolidado una obra poética de innegable madurez, lacónica (tres títulos desde 1949 hasta hoy), pero suficiente para haberle ganado un puesto privilegiado. Fernando Charry Lara no necesita presentación; su obra se reconoce cada día más como bastión de la poesía moderna colombiana, a caballo entre la tradición hispánica (tan importante para los de Piedra y Cielo) y las vanguardias europeas y americanas. El tema es obligado. Charry figura en la mayor parte de las historias y antologías de la poesía colombiana como integrante, destacado, de un grupo de una generación . Para unos es de Mito, para otros cuadernícola, y para unos terceros, sencillamente pospiedracie

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

No creo haber pertenecido a generación ni a grupo determinado de poetas colombianos. Cuando se publicaron mis primeros poemas y notas sobre poesía, a comienzos y mediados de los 40, aparecían igualmente otros escritores más o menos de mi edad. Pero aunque compartíamos las tertulias del Café Asturias y de algunos era condiscípulo en la Ciudad Universitaria, si en verdad éramos muy amigos, no tuve, en cambio, con ellos mayor afinidad de gustos poéticos, excepto la de la común admiración por ciertas figuras como Antonio Machado.

Esos amigos se sentían especialmente atraídos por la novedad que trajeron los versos de Carranza y por el tono imperante en ese momento en nuestra poesía, típicamente piedracielista. Y admiraban también mucho a los poetas del primer grupo de la generación española de 1927, herederos de una de las maneras de Juan Ramón Jiménez y de primordial afición por lo formalista y lo ingenioso, como Rafael Alberti y Gerardo Diego. Yo leía con mayor entusiasmo a poetas del segundo grupo de esa generación, en quienes había calado más hondamente la influencia del surrealismo, como Luis Cernuda y Vicente Aleixandre. La lectura de sus poemas despertó mi interés por los surrealistas franceses .

Aversión al piedracielismo? Cómo fue su relación con Eduardo Carranza? Con Carranza vine a ser muy amigo en sus penúltimos años, cuando estuvo distante del poder y se reanimaba en él, con fraternal compañerismo, su siempre auténtica pasión por la poesía. Sigo admirando la calidad y el espíritu renovador de su obra, la más juvenil de la poesía colombiana. De ello he dejado constancia en varios escritos y, especialmente, en el prólogo de su antología Hablar soñando, editada en México por el Fondo de Cultura .

Sin embargo, de la época que podríamos llamar el imperio del piedracielismo, hubo poetas diferentes que tal vez pudieron coincidir con su actitud en muchas cosas... Pienso en Aurelio Arturo.

En mis comienzos, tuve la oportunidad de conocer los poemas de Aurelio Arturo, que, para mi sensibilidad, limitándome a posibles influencias colombianas, representaron algo más importante que Piedra y Cielo. Fui también, durante aquel tiempo, amigo cercano de Aurelio, que había publicado sus poemas con anterioridad y era en ese momento poco conocido, por no decir desconocido, de los lectores jóvenes. Aurelio me hizo leer en francés Las flores del mal y me dio a conocer a poetas norteamericanos, con lo que me liberó del solo influjo hispánico. Pero entre aquellos poetas reconocidamente próximos al piedracielismo brilló en especial por su perceptividad artística y su gran talento de poeta y prosista, Daniel Arango. Se anunciaba en él a un escritor de mucha clase y para largo rato. Siempre he lamentado que la política, primero, y luego la cátedra, lo alejaran de la creación literaria .

Hubo una generación de Mito, o no? Usted figuró en el comité de redacción de esa revista...

Después de los piedracielistas hicieron su aparición nuevos nombres. Entre estos, algunos de edad muy mediata a la mía, como Pedro Gómez Valderrama, Jorge Gaitán Durán, Fernando Arbeláez y Alvaro Mutis. Varios de ellos viajaron al exterior. Al regresar en 1955, Gaitán Durán fundó la revista Mito. Sus más próximos colaboradores en esa tarea eran ya más jóvenes, como Hernando Valencia Goelkel, Jorge Eliécer Ruiz y Eduardo Cote Lamus. A los cuales se sumaron, en Mito, poetas como Rogelio Echavarría y poetas y narradores como Héctor Rojas Herazo. Todos ellos representaron una época nueva y realmente valiosa de las letras colombianas. Y cuanto escriben sigue justamente mereciendo el interés fervoroso de los lectores. Con todo este grupo encontré mayores afinidades literarias. Pero no puede hablarse de uniformidad de pareceres estéticos en Mito, como tampoco de posturas ideológicas semejantes. Algunos de sus colaboradores habían recibido señalada influencia europea que se reflejaba en su escritura. A otros les tocó sufrir de cerca la más cruel violencia política desatada en el país. Es esa una época difícil de olvidar, por su oscurantismo y su brutalidad. Ojalá podamos tener el optimismo de creer que no volverá a presentarse. Alguno piensa, sin embargo, que no sería extraña su reaparición. Porque en la realidad de la vida colombiana, como lo comprobamos todos los días, no se han superado aún los viejos vicios políticos. Ni ceden las ambiciones de mando y de reparto burocrático.

Personalmente, puedo decirle que, habiendo figurado algún tiempo en el comité de redacción de Mito, no tuve, como no tuvo la mayoría de sus colaboradores, una actitud ni unas preferencias literarias que permitan hablar de que la revista representaba uniformidad de criterios. Fue Mito como lo quiso Gaitán Durán, un grupo de escritores unidos por algunas afinidades pero no impulsados por orientaciones semejantes. De ahí la diversidad, en muchos aspectos, de sus respectivas obras .

Se definiría como un poeta urbano? Nunca me he propuesto merecer calificativo especial. Ni de poeta urbano, ni de poeta de la noche o de la soledad. Pero es cierto que he escrito rodeado de ciudad, de soledades y de noches. Y seguramente los poemas se han impregnado del desamparo y de los fantasmas de la ciudad. De ese gran desierto de hombres , como la llamó Baudelaire. Entre cuya muchedumbre cada uno y todos somos seres irremediablemente solitarios .

Cómo nace un libro de Charry Lara? Tampoco he concebido la escritura de un libro con tema o temas determinados, como otros poetas los construyen. Los poemas de mis tres libros han ido surgiendo separadamente, sin asuntos ni propósitos que los vinculen. El predominio en ellos puede haber sido el de manifestar intuiciones que simultáneamente encarnen en palabras. El poema, pienso, frecuentemente nace, junto con la intuición, de la fuerza de un ritmo que se impone y de la fascinación del lenguaje .

A qué se debe la brevedad de su obra? Me avergenza la brevedad de mi escritura poética, en gran parte debida a una constante autocrítica sobre la real o fatal necesidad de manifestarme poéticamente. A la duda sobre la existencia de una verdadera fuerza mayor que obligue a escribir un poema. Otros, no yo, podrán escribirlo sin esa imposición o sin ese escrúpulo .

Le interesa el erotismo en la poesía? Cómo lo definiría en su obra? La mujer, el amor, el erotismo, es obsesión vital que con poderosa naturalidad me ha invadido junto con la intuición poética. Me he ocupado de la pasión amorosa no por el halago que llegue a suscitar sino por la reciedumbre con que ella se ha manifestado al poeta en el curso de su vida .

Hay un poema o libro suyo en particular que más quiera? Me es difícil preferir uno entre mis poemas. Cuando leo cualquiera de ellos, por sencillo que lo advierta, lo siento como algo inseparable de mi ser mismo .

Lee su propia poesía? Muy raras veces la leo. Me mortifica encontrarle sus imperfecciones .

Es un poeta romántico? En el momento en que surgieron mis primeros poemas una gran corriente neorromántica recorría, es cierto, la poesía hispanoamericana. En la Argentina se ha hablado de dos vanguardias: la martinfierrista o ultraísta de los 20 y la neorromántica, bajo influjos como el del surrealismo, de los años 40. Si la fusión de vida y poesía es definitoria de tal calificación, no podré eludirla. Desmerece en algo esa actitud? Fue Hugo Friedrich, analista de la estructura de la lírica moderna, quien dijo que el romanticismo, desaparecido como escuela, perdura como destino espiritual de generaciones posteriores . En América y en nuestra lengua, hasta en poetas que en su juventud fueron vanguardistas antirrománticos, como Vallejo o Neruda, en gran parte de sus obras se revela, no tan secretamente, una cosmovisión romántica .

Cómo fue su relación con Vicente Aleixandre? Estimuló enormemente, con sus extraordinarias generosidad y lucidez, mis comienzos poéticos. No sólo con su bello prólogo de mi primer libro, Nocturnos y otros sueños, sino a través de constante y aguzadora relación epistolar. Años después me fue extraordinariamente emocionante tratarlo personalmente, en su casa madrileña de Velintonia .

Le gustan los recitales? He leído poemas ante auditorios entusiastas. Pero cada día me convenzo más de que, en mi caso, los he escrito para la lectura solitaria. Parezco estar en ello contra una corriente de oralidad y de vastos espacios con que otros pretenden promover la afición del público a la poesía .

Proyectos o poemas nuevos? Hay borradores, comienzos de poemas, apuntes sin forma definitiva: Los versos sin borrador son todos borrones , dijo hace siglos Domínguez Camargo .

Me parece que antes ser poeta era ser algo; hoy, más bien, podría decirse que ser poeta es hacer algo: versos, poemas, libros. Hay en realidad algo que define al poeta? Es acaso un ser excepcional? Siempre me viene a la memoria la frase de John Keats: El poeta es el ser más antipoético que existe . Hay poetas de vida y ejemplo purísimos, como Cernuda o Vallejo. Pero los hay también que ni les da rubor convertirse en agentes de publicidad y de relaciones públicas de sí mismos. La poesía es otra cosa. No intentemos definirla de nuevo. Prefiero las bellas y certeras precisiones que sobre ella hizo Mallarmé .

En todo caso, usted ha separado siempre poesía y literatura...

Muchos poemas que leemos a diario no son poesía sino simple literatura: buena o mala literatura. He creído que en la literatura interviene más el oficio, o, en los mejores casos, la cultura. La poesía sigue figurándoseme, en cambio, operación verbal mágica. Así se transparente en prosa o verso .

Hablamos de las gratitudes poéticas de Charry, que son muchas, de sus relaciones de lector y crítico con los grandes poetas de nuestro tiempo. Me confiesa que sigue leyendo los poemas de Eliot con el natural deslumbramiento con que se aprecia a una de las más altas creaciones poéticas de nuestro siglo . Hablamos de Cernuda y sé que toco su alma: Ojalá hubiera logrado aprenderle una de sus mayores vitudes: la reticencia, el ascetismo poético, una cualidad sobresaliente, en contraste con la habitual verbosidad hispánica. En su obra se combinaron asombrosamente el temperamento poético y la conciencia artística. Fue también notable su labor crítica, que a veces parece excesiva en su rigor, sobre poetas españoles y europeos . Y no podía dejar de mencionar a Luis Cardoza y Aragón, un poeta particularmente enriquecedor para Charry, cuando vino a Colombia a fines de los 40: Cardoza nos indicó una serie de lecturas, predominantemente francesas. Recuerdo entre aquellas, en primer término, El alma romántica y el sueño, de Albert Beguin, que estudia la proyección del romanticismo alemán y su mundo onírico en la poesía moderna. Luego él mismo me haría llegar la edición original de ese hermoso libro. Años después, supe en México que Xavier Villaurrutia, hasta su muerte, lo mantenía cerca del lecho. También nos habló de La experiencia poética, de Rolland de Renéville; Llave de la poesía, de Jean Paulhan; La herencia del simbolismo, de Bowra, y otros. Acostumbrados nosotros, que aún no teníamos la amistad cercana de talentos formados en letras europeas, como León de Greiff y Jorge Zalamea, al predominio casi exclusivo de la poesía hispánica a que fueron adictos nuestros antecesores de Piedra y Cielo, nos llenábamos de pasión por tales relaciones ya mágicas para nuestro fervor juvenil .

Para su poesía fue muy importante la vanguardia... En un país donde ésta tuvo pocas resonancias...

Para mí, la vanguardia, las distintas vanguardias, encierran las más fértiles suscitaciones poéticas. Tanto las europeas como las hispanoamericanas. En estas últimas, Huidobro, Vallejo y Neruda. Aunque, por circunstancias especiales, Vallejo y Neruda renegaran después de ellas. Hoy debemos acercarnos a las diversas aventuras vanguardistas con cierto tacto crítico que el solo paso del tiempo se ha encargado de tener presente. Pero es enorme el poder que lograron, como el surrealismo, de sumergirnos en la magia de la poesía .

Cómo fue su relación con De Greiff, Maya, Aurelio Arturo y Gaitán Durán? A De Greiff, orgulloso y rebelde hasta sus últimos días, me tocó tratarlo cuando trabajé en la Radiodifusora Nacional. Sigo admirando su extraño mundo y su enorme creación verbal. No deberíamos olvidar también lo que poco se le reconoce, que venido del simbolismo fue, hacia 1915, uno de los más clarividentes iniciadores de la vanguardia poética hispanoamericana. Maya fue mi profesor. Su libro Coros del mediodía anunció a sus 28 años a un valioso y original poeta que salía del modernismo a la conquista de una nueva poesía. Después olvidó ese propósito y quiso seguir el camino de un supuesto clasicismo colombiano. Si lamentamos ese desvío, tendremos que reconocer a la vez la absoluta honestidad que orientó su actitud. A Aurelio Arturo lo conocí cuando se desempeñaba como juez permanente resolviendo casos de policía. Era ese ingrato cargo una de las gratas posiciones que asignó el Estado a tan verdadero poeta. Me lo presentó el maestro Rafael Carrillo, mi profesor y amigo queridísimo de toda la vida, hombre de inmensa sabiduría que inició en el país el estudio y la divulgación de la filosofía moderna. Misterioso y silencioso, la extrema discreción de Aurelio lo hacía aparecer huraño ante algunos. Pero su ánimo era casi siempre cordial, es decir, del corazón. La amistad de Gaitán Durán era preciosa por su alegría, su inteligencia, su carácter, su desbordante generosidad. La mejor poesía suya está en el último libro: Si mañana despierto. Su temprana y trágica desaparición me entristeció silenciosamente por mucho tiempo . -Charry: la cautela de la sapiencia poética. -Documento gráfico de la literatura colombiana: Camacho Ramírez (de espaldas), José Constante Bolaño, Mendoza Varela, Maya, Aurelio Arturo, Rojas, Vidales, De Greiff, Roberto García-Peña, Carranza, Umaña Bernal, Guillermo Payán Archer (fallecido recientemente), Bonilla Naar, Rogelio Echavarría y Charry Lara, en un homenaje a García-Peña, entonces director de El TIEMPO, en 1964.

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