UNA FORMA DE VIDA

UNA FORMA DE VIDA

La Harley Davidson, la única marca de motocicletas de Estados Unidos que sobrevivió a la invasión japonesa, superó definitivamente la crisis y ahora aspira a convertirse, como la Coca Coca y McDonald s, en algo más que un producto, en una forma de vida . La última de las iniciativas de la empresa es una cadena de cafés para apasionados de las Harley Davidson, que llevarán el tradicional logo de las dos alas desplegadas, y buscarán competir con la Coca Cola como símbolo de un estilo de vida determinado.

03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La iniciativa de la cadena de cafés Harley Davidson, como el que se inauguró en la Avenida de las Américas de Manhattan, y que abrió sus puertas la semana pasada en Los Angeles, busca repetir el éxito internacional de la cadena de restaurantes económicos McDonald s.

Entre los impulsores figuran dos nombres sagrados en la historia de las motos norteamericanas, Peter Fonda y Dennis Hooper, los dos protagonistas de Easy River, la película de culto de los años 60 que llevó al mundo de los motociclistas la cultura on the road de los rebeldes norteamericanos liderados por Jack Kerouac.

Fonda y Hooper decidieron invertir su fama y sus capitales para darle a toda esta gente simpática un lugar donde ir en motocicleta y sentirse a su gusto .

A los de Los Angeles y Nueva York seguirán una media docena de locales, asegura Hooper, todos de precios accesibles y con apelaciones a la mística motociclística .

El de Los Angeles tiene tres pisos, y además del café y del bar de bebidas alcohólicas, tiene motos y accesorios para motos y ropa.

Las cifras permiten imaginar el éxito para la iniciativa, si se recuerda que según un estudio el usuario tipo de una Harley Davidson ronda los 40 años, tiene ingresos anuales promedio de 50 mil dólares, y el 29 por ciento de ellos tiene un título univesitario.

Pero no todas son rosas. Los adinerados apasionados de las HD, que como el difunto magnate editorial Malcom Forbes pasean en sus Ultra Classic Tour Glide, hechas personalizadas en la fábrica a más de 30 mil dólares cada una, forman grupos que se llaman Rolex Riders y no gozan de las simpatías de los auténticos harleydavidsonianos .

Estos últimos, de grandes tatuajes, brazos musculosos que asoman por sus chaquetas de cuero o jean sin mangas y largas barbas, son los verdaderos responsables del éxito recogido en sus nueve décadas de vida por la fábrica fundada en 1903, en Milwaukee, por los hermanos Davidson.

El nuevo cliente tipo proviene de las filas de los cuarentones tímidos, que buscan ahogar en el estruendo de los caños de escape su propia crisis de la mediana edad, reconoce Karen Davidson, nieta de los fundadores y activa diseñadora de artículos de moda para los Harley-maníacos .

En los café Harley Davidson habrá espacio para todos, sin distinción de ingresos, posición social o aspecto , agrega Willie Davidson, otro de los herederos empeñado en la conducción de la empresa.

Pero Willie no ocultó sus simpatías: Si leo otro artículo sobre estos rubbies (Rich urban riders, los yuppies en motocicleta), creo que voy a vomitar .

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