VENEZUELA, UNA ECONOMÍA EN CAÍDA LIBRE

VENEZUELA, UNA ECONOMÍA EN CAÍDA LIBRE

La brusca caída de los precios del petróleo y la certeza de que no habrá una pronta recuperación a mediano plazo han impactado negativamente la economía venezolana. Así lo muestran todos los indicadores que reflejan el comportamiento de las variables macroeconómicas. El déficit fiscal, en términos reales, representa el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Aunque el gobierno de Ramón J. Velásquez suspendió el proceso de privatización de empresas públicas y decidió no aumentar el precio de los combustibles, en buena parte para evitar protestas populares, estas medidas serán inevitables para reducir el déficit y complementar los ingresos provenientes del IVA y el impuesto a los activos empresariales, recientemente promulgados.

03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La caída del producto industrial y agrícola favorecerá, asimismo, el alza de los aranceles y la revisión de la política comercial, iniciada ya con la implantación de barreras para proteger algunos rubros del agro. Decisiones pendientes en sectores manufactureros tradicionales (calzado y textil) se estudian a nivel ministerial. La luna de miel de la integración con Colombia y Ecuador llega a su fin. Y si bien estas medidas tendrán un impacto negativo en los precios, contribuirán a fortalecer la participación de la industria doméstica en la formación de la oferta.

Pero a todo esto habrá que ponerle un límite. Venezuela no puede desafiar acuerdos internacionales, a riesgo de ser clasificada inelegible dentro de los programas de asistencia financiera de los organismos multilaterales. Este escenario tampoco favorece la inversión extranjera.

Viene la devaluación? El gobierno acaba de anunciar aumentos generales de sueldos para los profesionales y técnicos que trabajan en el sector público. La nueva política salarial significa un alza promedio de 25 por ciento en las remuneraciones. Esto ha sido interpretado por una empresa consultora del Chase Manhattan Bank, como un reconocimiento implícito a la inevitable maxidevaluación que se producirá en 1994. A lo largo de este ejercicio fiscal, las reservas internacionales se ubicaron en 12.200 millones de dólares, con una pérdida neta de 600 millones de dólares. Una tendencia que no podrá mantenerse en el futuro.

La política del Banco Central de Venezuela ha combinado una elevadísima tasa de interés (70 por ciento) y una devaluación constante del signo monetario para proteger las reservas, pero hasta que no se corrija el déficit y aumenten los ingresos internos, no son muchas las opciones que tiene la autoridad monetaria.

Si el próximo gobierno aumenta la base fiscal de recaudación, mediante el alza de los combustibles y la reanudación de la privatización de empresas publicas y la modificación del actual sistema de pago de las prestaciones sociales, es posible que desaparezca la amenaza de una profunda recesión y se produzca una reacción anticipada de la inversión privada y extranjera. Los comicios electorales que se realizarán el próximo 5 de diciembre despejarán algunos factores negativos de orden político que han influido en el desempeño económico del país.

Cifras del reto La prioridad del nuevo gobierno en política económica será la lucha a fondo contra la inflación. Lo que supone un sacrificio de las inversiones públicas y una drástica disminución de la presión del fisco en el mercado crediticio. La tasa de interés podría disminuir, pero nunca por debajo de la inflación, que se estima en 44 por ciento. La economía registrará un crecimiento negativo de 1,3 por ciento, y el sector petrolero a pesar de las inversiones que supone el inicio de varios programas de asociación estratégica con empresas multinacionales, también registrará un comportamiento negativo del -2 por ciento.

La recuperación de las exportaciones no tradicionales y la proyectada caída de la inversión pública tendrán un impacto positivo en el comportamiento de la balanza de pagos, que actualmente registra un déficit de dos mil millones de dólares.

(*)Periodista del diario Economía Hoy.

Ocaso de un poderoso Millones de personas lo persiguieron durante décadas para acceder, por su intermedio, a todo lo que había en el mercado.

Quienes lo utilizaban compraban más que los demás, comían más que los demás, viajaban más y con menos problemas.

Pero, de pronto, algo falló: Venezuela tuvo que devaluar su moneda y el bolívar comenzó a mostrar sus pies de barro. Siempre estuvo sostenido de manera artificial, con el respaldo de los ingresos petroleros.

Durante una década logró mantenerse a flote, aunque perdiendo poder, hasta que hace dos años comenzó a caer y caer, hasta el límite de que, en algunas partes como Cúcuta, ya no lo quieren.

Hace un mes llegó a valer un centavo de dólar, cuando durante las décadas de los 60 y 70 valía 25 centavos.

Ahora hay que dar 104 bolívares por un dólar, y en la frontera con Colombia vale menos de siete pesos.

A medida que cae, se lleva tras de sí a la economía venezolana, y a la de los venezolanos, que no pueden creer lo que ven. Se calcula que en marzo el bolívar sufrirá una devaluación grande: un 15 por ciento, hasta dejarlo en sus platas.

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