MÉDICO PROLETARIO ESPECIALIZADO

MÉDICO PROLETARIO ESPECIALIZADO

Hijo: si estás dispuesto a que cada paciente pueda ser tu enemigo; a trasnochar tres días a la semana; a no ver a tu familia; a recibir insultos y demandas de tus enfermos; a que te investiguen porque trabajas más que otros profesionales y a que ganes solo para subsistir... Si estás dispuesto a todo esto y mucho más, entonces, puedes ser médico. El padre, médico de hace 20 años, aconsejaba a su hijo a profesar abnegación hacia su profesión; en su mayoría hoy prefiere que se dedique a otra actividad menos riesgosa y más rentable.

03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El médico ya no es el próspero, respetado y abnegado profesional. Hoy es un simple proletario que lucha por mantenerse vivo dentro de un mercado de trabajo cada vez más escaso, competido, mercantilista y riesgoso.

Las cifras del trabajo médico hoy lo demuestran: un profesional especializado, es decir tras 10 años de preparación exigente, el doble de otra profesión, gana en Colombia en promedio $550.000 de tiempo completo.

La proliferación de facultades de medicina producen un incontrolado número de profesionales que se acumulan en las grandes urbes ante la falta de estímulos para buscar el sector rural. Si a esto se le agrega la dudosa calidad de la producción masiva, la mano de obra calificada barata en las ciudades ha hecho que se sobresature el mercado de trabajo médico y se desplace hacia el subempleo, las medicinas de dudosa rigurosidad científica y a las prácticas deshonestas.

La socialización de la atención médica ha roto la relacion médico-paciente porque se obliga al galeno a atender un número de pacientes cada 15 minutos, como si se tratara de u taxímetro y ha acrecentado esa deshumanización de la que hoy se nos acusa.

En esa guerra por la vida han surgido otros oportunistas que ven en la práctica del médico una mina de oro cuando presuntamente se pudiera equivocar. Las demandas por la supuesta mala práctica solo ha logrado que el médico opte por ejercer una medicina defensiva , es decir, solicitar inumerables exámenes paraclínicos unicamente motivado por el hecho de que alguien pudiese demandarlo ante cualquier eventualidad y no para buscar el bienestar del enfermo.

El precio de esa práctica se ve reflejado en las escandalosas cifras del costo de una enfermedad, muchas veces inflado por el valor sobreagregado de los exámenes y prácticas innecesarias.

La Seguridad Social pretende incrementar la cobertura asistencial pero no es clara la forma como incrementará la capacidad de atención. Se eleva el número de usuarios, crece la demanda de servicios, hay necesidad de atender a más personas, pero simultaneamente lanza al médico a competir en el mercado privado donde muchas veces los costos de la atención priman sobre la calidad.

Se cuestiona qué será más importante para un empresario de la salud: el costo o la calidad?. Para controlar este factor el estado se tendrá que ver enfrentado a establecer sistemas de vigilancia y auditoría, cada vez más sutiles dentro de la práctica médica que se desarrolle con los contratos de las que en poco tiempo serán las famosas sociedades promotoras de salud, que quizás proliferarán ante la inminente privatización del sector de la salud, como proliferaron las entidades de medicina prepagada, antes en auge, hoy varias de ellas en crisis y requieren oxígeno con urgencia.

El polichanfainismo del médico ha sido generado en principio para cubrir una necesidad de atención y el galeno lo ha aceptado solo por la necesidad de vivir dignamente y no por el ánimo desmedido de enriquecimiento, como muchos han pretendido demostrar.

Sin embargo, la ley que prohíbe el doble salario oficial y que por ahora no se ha hecho cumplir, no se debe a que las autoridades se estén haciendo los de la vista gorda o que se esté siendo complaciente con el médico, sino porque simplemente el mercado de trabajo oficial va a ser mínimo .

Estamos, pues, en las puertas del revolcón privado de la salud. La modernización de los servicios, la calidad y la eficiencia son los eslogans. Si estamos dispuestos a enfrentarla con honestidad y ética, entonces podremos ser médicos.

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