CUENTOS PEREGRINOS EN EE.UU. E INGLATERRA

CUENTOS PEREGRINOS EN EE.UU. E INGLATERRA

DE THE TIMES Triviales y pobres JOHN STURROCK Lo extraño, o realismo mágico, es algo sin lo cual se desempeñó sumamente bien García Márquez en su última novela, El general en su laberinto. Este fue, con sus luces fantasmagóricas, un libro sencillo en el cual mostró, conmovedoramente, las dolorosas semanas de vida de Simón Bolívar, el despuesto Libertador, cuando se dirigía río abajo a una melancólica muerte sobre la costa caribe. García Márquez se enfrenta a fuentes reales al escribir esta historia y ciertos bordados de realce que se permitió al encarnar a su héroe fueron de una circunspección a la que no nos tenía acostumbrados. Lo folclórico maravilloso de sus primeras novelas había sido desechado.

05 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En los Doce cuentos peregrinos es como si se hubiese retractado, porque en ellos vuelve a fantasear. En realidad, sin embargo, preceden al General en su laberinto, habiéndolo acompañado como proyectos durante un decenio o más, pero escribiéndolos y publicándolos en los dos últimos años, apenas, en intervalos que le dejó su más esplendoroso trabajo literario como autor de guiones para cine y televisión. El tiempo que ha consagrado a complacer a las grandes multitudes, ha resultado nocivo para García Márquez como escritor serio: estas son, en su mayoría, historias triviales, sin gran elaboración mental, con temas borrosos pobremente tratados.

Todos los 12 se fraguan en Europa, la Europa que él personalmente conoce, de elegantes ciudades: Barcelona, París, Roma, Ginebra. Y su tema común, según él, son las cosas extrañas que les suceden a los latinoamericanos en Europa . Pero es como una broma porque las extrañas cosas que les pasan a los latinoamericanos, no le ocurren a nadie en realidad. Son fabulosas o alegóricas, no peregrinas, como si hubieran sido extraídas y arrebatadas del fantástico invernadero de García Márquez por una corriente térmica que las depositó en un escenario demasiado turístico, que no les queda nada bien (...) MORALEJA García Márquez habla de su pretensión de escribir cuentos basados en hechos periodísticos pero redimidos de su condición mortal por las astucias de la poesía . Mas no hay nada astuto ni poético en El rostro de tu sangre en la nieve , ni en la mayoría de los otros relatos de esta colección. Los europeos viven demasiado según la razón, es la moraleja en que convergen todos los cuentos; ellos necesitan lo peregrino que aportan los intrusos latinoamericanos, una raza más silvestre que vive por el corazón y, cuando es necesario, también muere por el corazón, en el dichoso sacrificio de sus pasiones.

El mejor cuento es el primero, que también es el más largo: Buen viaje, señor Presidente . No contiene nada fantástico y en él García Márquez se concentra mucho más de lo que acostumbra. Se desarrolla en Ginebra, donde un anciano presidente caribe lleva una existencia muy estrecha en el exilio, un Bolívar que ha supervivido y ha venido a Europa, en lugar de morirse cuando llegó al mar. El presidente está enfermo y necesita una operación, para la cual carece de dinero. Pero lo ayudan dos de sus compatriotas, pareja de la clase trabajadora que vive magramente pero que le tiene la lástima suficiente como para invertir parte de sus ahorros en facilitarle el regreso al Caribe.

Hay una ironía oportuna en este cuento, el de un político enfermo y quejumbroso, que se gana a gente que no tiene nada qué ver con él y quien, de regreso en el Caribe, empieza a soñar con ser restablecido en el poder. Me sirve este irónico final para señalar que García Márquez encuentra, también, que soñar es natural en la América Latina y que la pobre prosaica función de la vieja Europa, en este caso, es la de darle al presidente la oportunidad de que regrese. En los Doce cuentos peregrinos, la poesía por medio de la cual él ofrece rescatar los acontecimientos diarios de su mortalidad, es tan periodística como los hechos mismos.

DE THE INDEPENDENT Como una decepción JEANETTE TURNER Qué espera al lector que se acerca a los santos lugares literarios de Gabo? Qué tristeza! Pues algo así como una decepción, como una pérdida de fe.

Varios cuentos (El avión de la bella durmiente, Espantos de agosto, Diecisiete ingleses envenenados) son tan intrascedentes que han debido resumirse y publicarse como artículos periodísticos. En esta forma, escuetamente, lo extraño y peregrino hubiera hecho meditar al lector. La expansión de un solo incidente extraño, hasta conformar un cuento, le imprime a éste la sensación de algo portentoso, que es como la música de suspenso que precede a cosas terribles en una película escalofriante de segundo orden.

En toda la recopilación, casi, la escritura es decepcionante y uno echa de menos la excéntrica brillantez de la metáfora y el anárquico lirismo que aparecen en las novelas. Aunque a veces se le puede también echar la culpa a la traductora, que en ocasiones baraja ambiguamente los pronombres, qué más podía hacer ésta con aquello de el momento era mágico? Clichés y banalidades se mezclan con lo apenas pedestre: Cuando por fin logré embarcar, los pasajeros de la primera clase estaban ya en su sitio, y una azafata me condujo al mío .

Entre tanta prosa grisácea, destellos de la parranda a lo Gabo son acogidos con alegre sensación de alivio, ya sea en un día insípido con una imbécil llovizna que parece sopa tibia , o con una prostituta entrada en años y su delicado y viejo amante, que hacían de memoria un amor sedentario que les dejaba a ambos un sedimento de desastre . Y hay un cuento, La luz es como el agua, saturado de la antigua magia negra verbal del autor. Dos niños, que añoran su casa en Colombia a la orilla del mar, pero que ahora se encuentran encerrados en su apartamento, en un edificio de muchos pisos de Madrid, reciben como premio un bote de remos que ha pedido ahincadamente. Habiéndoseles dicho que la luz es como el agua , los niños navegan al tenor de la metáfora; así, pues, la gente que pasó un miércoles por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles... Los bomberos forzaron la puerta del quinto piso y encontraron el apartamento rebosado de luz hasta el techo . Esto seduce al lector y lo sume en una voluntaria y ávida atmósfera de incredulidad.

Pérdida infortunada Tal vez, en general, García Márquez necesita el espacio de una novela para edificar un mundo imposible en el cual nosotros aceptemos vivir. Tan solo otros dos cuentos (La Santa y Sólo vine a hablar por teléfono) me parece que funcionan. De estos, el último que es una escapatoria de la realidad por un pelo, es espeluznante, en forma genuina y memorable. Es la historia de una mujer cuyo carro se vara de noche en un área desolada y quien va a solicitar ayuda a lo que resulta ser un asilo. Allí la tratan como a una paciente muy agitada : le suministran sedantes y le diagnostican una conducta propensa a la violencia, con una obsesión a llamar por teléfono , además, esto porque quiere comunicarse con su esposo para que la saque de aquel infierno.

La Santa comprueba el cracterístico desparpajo de García Márquez que seduce, ilumina y suscita agudas observaciones sociales y políticas. Es la supervivencia, después de muerta, de la hija de Margarito Duarte. Por cierto sincronismo en los cuentos, recibí hace poco, sin esperarlo, una edición de 1989 de la revista literaria francesa La Serpiente Emplumada. Contiene, con forma y título diferentes, dos de los cuentos peregrinos. Puesto que fueron escritos en esa febril refundición de 1991, los leí llevado por la curiosidad de observar los cambios. En uno, éstos fueron apenas de carácter editorial; en La Santa hubo ampliaciones y supresiones. Registré una infortunada pérdida: en la versión francesa no sólo el cadáver no se descompone, sino que cabello y uñas siguen creciendo. Mientras que el cabello hasta los tobillos es considerado como algo ideal, las uñas son recortadas, pues en el pueblo se cree que las santas no pueden tener garras. Bueno: después de todo lo más extraño y peregrino resulta ser el prólogo. . (Versión condensada) DE THE NEW YORK TIMES Agarra y cautiva WILLIAM BOYD Desde luego, edad y muerte figuran ampliamente en estas doce historias. Suceden accidentes absurdos la espina de una rosa le pincha un dedo a una jovencita, la cual sangra hasta morir y lo mismo ocurre con asesinatos y suicidios. Pero como pasa siempre con García Márquez, y éste es quizá su don especial, lo maravilloso es el tono de su voz; su humor, en general, no es sombrío ni misantrópico, sino festivo y lo impregna un extraño deleite por lo peculiar, por lo peregrino de la vida, por sus poéticas incongruencias.(...) Varios tropos garciamarquianos se congregan aquí: el tono elegíaco, la celebración de un sencillo intercambio social y el preciso y peregrino peso del adjetivo humano en Era un placer humano estar con ellas . Los refulgentes colores también azul, rosado, verde hacen que algo esencialmente monótono parezca exótico y tal vez nos deslumbran tanto que nos olvidamos de averiguar cómo aquellas sombrillas pudieron quedar tan incongruentemente apolilladas por las lluvias de la guerra. Esta especie de toque surrealista es rara en esta colección. Aquella historia, que es un regreso al pleno realismo mágico, la luz es como el agua , representa la única nota falsa, en mi opinión (...) El último García Márquez si se nos permite definir así su trabajo a partir de El amor en los tiempos del cólera ha tratado de evitar esta extravagante y desbocada fantasía remplazándola por algo del todo más realista y auténtico, y los Doce cuentos peregrinos no son la excepción. Se inspiran en la propia juventud de García Márquez, exiliado en Europa. Todos son relatos de suramericanos trasplantados o de gente caribeña. Esta dislocación trae consigo una particular y obsesionante atmósfera de fugacidad y extrañeza, de nostalgia y pesar que satura hasta los cuentos más intrascendentes. Su escenario es Ginebra y Roma, París, Barcelona, Nápoles y Viena, ciudades cosmopolitas, colmadas de turistas y transeúntes, donde los personajes habitan en hoteles baratos o en alojamientos miserables, y donde se reúnen con sus compatriotas en cantinas y bares a la vuelta de la esquina para discutir y charlar (...) LEVITAR El lenguaje de García Márquez está igualmente refrenado y la traducción de Edith Grossman me parece excelente. Se lee limpiamente y con fluidez: el estilo del autor, como queda transcrito aquí en inglés, aparece admirablemente claro y directo. Las oraciones son breves, no disparatadas, y se ven libres de florituras y excrecencias retóricas: En el salón, las lámparas estaban encendidas a pleno día, y el cuarteto de cuerdas tocaba un Mozart premonitorio. El presidente cogió en el mostrador un periódico de la pila reservada para los clientes, colgó el sombrero y el bastón en la percha, se puso los lentes con armadura de oro para leer en la mesa más apartada, y sólo entonces tomó conciencia de que había llegado el otoño . No hay nada aquí que llame la atención por sí mismo, nada ni siquiera remotamente forzado; su sencilla eficacia está impregnada de una inconstrastable confidencia.

Las historias individuales extraen su fuerza, no de la recargada concentración del lenguaje, sino de las dotes narrativas de García Márquez y de su fértil tacto para concebir personajes, buenos y malos, toscos e ingenuos. En el prólogo, él explica su hasta cierto punto atormentada y prolongada génesis. Algunos de los cuentos fueron escritos hace aproximadamente dos decenios; algunos vieron la luz como guiones de cine; pero todos fueron reescritos en los meses anteriores a su publicación. Período en el cual, según su testimonio, la escritura se me hizo tan fluida que a ratos me sentía escribiendo por el puro placer de narrar, que es quizás el estado humano que más se parece a la levitación .

Es un alivio bien venido, por no decir bendito, escuchar esto de que un grn escritor celebra el puro placer de narrar , y un deleite aún mayor registrar que ha logrado pleno éxito. En verdad, algunos de los cuentos de esta colección son algo intrascendentes (El avión de la bella durmiente y Espantos de agosto están a la altura del ya mencionado La luz es como el agua), pero, en general, la asombrosa capacidad de García Márquez para agarrar y cautivar, junto con el tema unificador del exilio y con la melancólica atmósfera de sentirse extranjero , que impregnan todas las cosas y que caracterizan a los Doce cuentos peregrinos, hacen que esta obra figure en el catálogo de García Márquez como algo fascinante y memorable. . (Traducción y condensación de Luis E. Guarín) García Márquez: el interés no disminuye.

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