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Murió Rodolfo Aicardi, la voz de ‘La colegiala’

Murió Rodolfo Aicardi, la voz de ‘La colegiala’

Con dificultades económicas y tras padecer una diabetes crónica, enfermedad que acabó con sus dos riñones, murió ayer en la tarde el cantante Rodolfo Aicardi, víctima de un infarto.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
25 de octubre 2007 , 12:00 a. m.

Este músico llegó la fama interpretando canciones románticas y tropicales.

Las décadas de los 60 y los 70 fueron las más destacadas de su carrera. La muerte del popular artista ocurrió en su casa del barrio Campoamor, en Medellín, al sur de la ciudad.

Marco Tulio Aicardi Rivera (su verdadero nombre) nació en Magangué (Bolívar), el 23 de mayo de 1946. Cuando era aún adolescente se trasladó a Medellín. Allí adoptó el que sería su nombre artístico: Rodolfo Aicardi.

Alcanzó la fama cuando llegó al grupo Los Hispanos e interpretó temas como Así empezaron papá y mamá, El papelito blanco, Adonai y Cariñito. Después con Los Ídolos, cantó temas como El mentiroso Miguel, La suegra, El viejo Miguel y Brisa salá.

Su voz se consagró con la participación en el grupo Los Bestiales y canciones como La gaita de Venezuela, Vieja corraleja,Vení, vení, La hamaca rayá, A quién no le gusta eso, El caminito, No me alcanza, Tabaco y ron, Vagabundo soy y La colegiala.

El músico Humberto Muriel, uno de sus más grandes amigos, recuerda que Aicardi tenía una muy buena capacidad para alcanzar tonos altos, lo que contribuyó al éxito de su carrera.

El drama de este artista colombiano comenzó hace tres años. La diabetes, que padecía desde los años 80, se agravó. Además, no contaba con un seguro médico.

En el 2006, acudió a la ayuda de amigos y a través de una cuenta bancaria, que fue abierta a su nombre, obtuvo recursos con los que trató de superar su enfermedad.

Su tratamiento implicaba que se sometiera a una diálisis (procedimiento de filtrado de la sangre) día de por medio. También necesitaba un trasplante de riñones y de páncreas. La enfermedad le dañó la retina y, aunque se operó, siguió mal de la vista. Esta situación lo sumió en una profunda depresión.

La Asociación Colombiana de Intérpretes y Productores Fonográficos (Acinpro) asumió parte del tratamiento mediante un programa de medicina prepagada y la familia se responsabilizó de la otra parte.

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