PARTE DE VICTORIA

PARTE DE VICTORIA

El país despertó hoy con una sensación de nueva vida. Lo que no parecía posible sucedió. El triunfo es del presidente Gaviria, de las Fuerzas Armadas, de los organismos de seguridad, que vencieron el escepticismo, la desconfianza, los rumores de que el país estaba vencido. No lo está. Surge hoy, en este viernes 3 de diciembre, con un vigor y una responsabilidad que no solo los colombianos sino el mundo entero van a tener que afrontar. La gran pelea se ha ganado. Cuánto van a costarle al país las repercusiones de la muerte de Pablo Escobar? Nadie lo sabe. Lo que sí sabemos es que fructifica una árdua tarea de inteligencia, de persistencia, de aguantar insultos injustos y críticas salidas de tono. Los llamados externos e internos que hablaban de un fracaso policial, han sido desvirtuados. Hoy somos otros los colombianos. El país será distinto tiene que serlo después de la muerte de uno de los criminales más buscados del mundo, que tantos luto y dolor sembró entre miles de familias co

03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Lo que estamos proclamando es un alarido de orgullo nacional. Lo que nadie creía se consiguió. Cuando se hablaba de la corrupción en los mandos militares, lo que es posible que fuera relativamente cierto, nadie pensaba en la gran victoria. Y la gran victoria se obtuvo. El Presidente de la República jamás cejó en el empeño de capturar a Escobar. Y a pesar de que le llovieron críticas, por los costos de las operaciones del bloque de búsqueda, a veces por lo inútiles que parecían, insistió en continuarlas e hizo caso omiso de los pregoneros del pesimismo.

Especular sobre lo que ha ocurrido no es fácil. No se trata de anticipar si el narcotráfico se acaba o no. De lo que sí podemos estar seguros es que con la muerte de Escobar queda atrás una nefasta y sangrienta época de narcoterrorismo que tantas vidas le costó al país. Lo que estábamos viendo era el enfrentamiento de un superpoderoso narcotraficante contra el Estado. Y la pelea estaba casada. A ratos parecía que se estaba perdiendo, pero gracias a la persistencia, a la colaboración de muchos ciudadanos y al empeño y dedicación del bloque de búsqueda, no fue así. Y en la vida, sobre todo en los tiempos difíciles, lo importante es ganar. Es probar que quienes tienen en sus manos la ley, la honestidad y la defensa de la sociedad, no pueden permitir que frente a ellos la audacia de un hombre, con nombre propio, ose arrinconar todo lo importante, lo legal, lo respetable y lo decente que tiene este país. Sería insensato desconocer que el Gobierno ha ganado con la mejor de sus cartas. Cuando las instituciones jurídicas y armadas del país consiguen la gran victoria, ello obliga a que los colombianos pensemos de manera diferente. Reconocer que las fuerzas de la ley tienen poderes y medios para acabar con quienes amenazan, por cualquier camino, la institucionalidad colombiana. Esa es la verdad. Es la realidad. Lo demás consiste en sumergirnos en divagaciones inanes, que nadie sabe dónde comienzan ni dónde terminan. Lo que sabemos es que la gran batalla se ha ganado y que los colombianos tenemos que enfrentar con otra cara un escenario nuevo donde las Fuerzas Armadas, con el presidente Gaviria a la cabeza, con su ministro de Defensa, con sus generales, sus coroneles, sus soldados, sus policías; con el Fiscal General de la Nación, le pueden decir al mundo que no creía en nosotros dos simples palabras: Colombia, presente!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.