BALANCE Y PERSPECTIVAS

BALANCE Y PERSPECTIVAS

Veamos lo positivo y negativo del año que termina y las principales tendencias para el 95.

19 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

El mejor resultado obtenido es el crecimiento del P.I.B. por encima del 5 por ciento con la natural caída del desempleo por debajo del 8 por ciento. El buen desempeño de la industria sumado a la excelente evolución del sector financiero, el comercio y la construcción permitieron contrarrestar el desempeño aún pobre del agro y de las exportaciones menores, víctimas de la fuerte revaluación.

También es positivo que el gran legado de la administración Gaviria - la apertura- se mantiene en esencia, pesar de las excepciones en el acceso al crédito externo de corto plazo y los convenios de absorción y de que no se profundizará en la reducción y simplificación arancelaria.

Somos decididos defensores de la máxima independencia de la Junta Directiva del Banco de la República y registramos favorablemente su posición exigente frente al Gobierno en materia de austeridad en el gasto público y su apropiado manejo técnico en materia cambiaria.

Del nuevo gobierno destacamos su énfasis en lo social, inversión en capital humano e infraestructura, sus progresos en la concertación, sus ambiciosas intenciones privatizadoras y la calidad personal y profesional de su equipo económico.

Y termina bien el año con el anuncio de la creación de la zona americana de libre comercio en el 2005, hecho histórico que constituye nuestra gran oportunidad y desafío para ingresar a la modernidad.

Los aspectos negativos del 94 fueron la excesiva apreciación del peso, las estratosféricas tasas de interés, los amagos de control de precios y el fracaso en el control a los ingresos -imposibles de frenar -de los narcodólares.

Pero el lunar negro es sin duda el progreso nulo en la lucha contra la inflación -terminamos en el mismo nivel del año pasado.

Para el 95 el panorama se ve bueno pero con algunos nubarrones. Un crecimiento que será de nuevo superior al 5 por ciento es lo más favorable que se prevé. Una reducción en la inflación, un descenso en el costo de dinero y una menor revaluación tan sólo serán posibles si el Gobierno genera un superávit fiscal al menos equivalente al 1.5 por ciento del P.I.B. - La meta fijada en el pacto social para este indicador, del 0.7 por ciento, es insuficiente en la opinión de muchos expertos.

Confiamos en que las tentaciones políticas del presidente cedan ante la conveniencia de una mayor austeridad. El control trimestral de la macroeconomía nos parece un buen mecanismo para evitar desórdenes. Y sería conveniente lograr una mayor cooperación entre la Junta del Banco Central y el equipo económico del Gobierno para coordinar mejor el balance óptimo entre las aspiraciones y las posibilidades.

El año entrante será un año con obstáculos pero también con posibilidades para avanzar en lo social y lo económico.

Empresarios y Gobierno, en sus mandos está la oportunidad de que el 95 supere a un buen 94.

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