EN EL CAMPO LOS PACTOS NO FUNCIONAN

EN EL CAMPO LOS PACTOS NO FUNCIONAN

Ahora que se está hablando de la gente, creo que ya es hora de que llegue el momento para los productores del sector agropecuario. Así lo considera Luis José Carvajalino Jácome, el presidente de Colinagro, empresa que en 1995 cumplirá 50 años en el mercado de insumos y fertilizantes.

26 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Para este industrial la situación que vive el agro amerita medidas de fondo y de largo plazo, que no queden al vaivén de los gobierno o de las administraciones de turno. Solo así, con reglas de juego claras, se podrá pensar en el futuro, advierte.

Con su experiencia +cuál es su opinión sobre la concertación y el Pacto Social. Habrá beneficios sociales? En el sector agropecuario esto no funciona. Hay diez millones de campesinos que viven de lo que producen en su parcela y que solo creen en Dios. Lo que venden está fuera de toda concertación y de pactos. Lo que compran en la ciudad está castigado por la inflación. Entonces, el balance es desfavorable. En la agricultura tecnificada se vive entre dos alternativas. O se produce para usar la tierra y los recursos con el riesgo de precios bajos por excelentes producciones, o no se produce lo suficiente por factores relacionados con clima, violencia, crédito, y el gobierno importa. Es decir, el agricultor no cuenta. Si no cuenta la mayoría de la población económicamente activa productora entonces +en dónde pueden verse los beneficios sociales? +Qué opina sobre los propósitos del nuevo gobierno: la concertación, los salarios, la política agraria? Cada gobierno llega con sus tesis y proyectos. Cada uno monta su propio esquema. El problema es que no hay continuidad y por lo tanto, no puede haber un proceso duradero que permita mostrar resultados efectivos. La concertación es un esquema difícil, pero habrá que esperar. De todas maneras hay optimismo porque la situación tiene que cambiar, por lo menos para el campo y para el productor.

+Cómo ve el futuro del agro, ahora que comienza una nueva administración, regresan los subsidios y se anuncian medidas económicas? Con optimismo. Ha vuelto la voluntad de producir y con seguridad -si todo empieza a cumplirse- podrá darse una ampliación de la frontera agrícola, mejoramiento de vías, inversión social en el campo y ojalá hasta se pueda llegar a conseguir la paz. Tecnológicamente estamos bien e inclusive en algunos renglones se progresa al ritmo de la mejor agricultura del mundo. Casos concretos se observan en arroz, caña de azúcar, algodón, palma africana y en ciertas zonas los rendimientos de productividad en sorgo y maíz, son comparables con los más altos de Latinoamerica. Personalmente creo que ya es hora de que llegue el tiempo de los productores.

El mercado de los insumos para el agro es bastante competido. +Cómo les ha ido a ustedes en este medio siglo de labores? Colinagro como institución, ha estado en la mente de nuestros agricultores desde ya hace casi medio siglo, no solo por los productos, sino por el servicio que se ofrece a los agricultores, la asistencia técnica, los precios y las promociones. Muchos de nuestros productos a más de ser líderes son precursores en el mercado. En este sentido nos ha ido bien a pesar de las dificultades que ha vivido el sector agrario colombiano.

+Aparte de Colombia en que otros países están vendiendo? Además del mercado interno, atendemos mercados de exportación que año tras año se han conquistado. Esto, dentro de políticas claras de la empresa en el sentido de trascender fronteras y ampliar la cobertura con los diferentes productos que aquí se elaboran. En la actualidad se les vende a Venezuela, Ecuador y Perú en Suramérica, varios países centroamericanos y del Caribe y se han iniciado operaciones con México.

Con la apertura han entrado muchos productos de manera ilegal. En el caso del mercado en el cual ustedes operan +esto ha sucedido? No tanto desde el punto de vista del contrabando. Sí, desde el punto de vista del dumping que se está ejerciendo con los productos agropecuarios. Me explico. Se está utilizando el mecanismo para comercializar insumos con el sólo afán de blanquear dólares. Hubo compras de grandes cantidades de soya, sorgo, arroz, fríjoles, malta, trigo que desestímularon a la agricultura colombiana y de paso al empleo y la calidad. Obviamente el efecto para nosotros y para la industria en general fue grande, por el impacto en la reducción de la demanda.

+Cómo ve la firma de convenios con otros países. Eso de alguna manera significa competencia con algunas multinacionales que pueden entrar al país? Los vemos bien. Estas acciones nos abren las puertas en el exterior y nos impulsa hacia el interior. Los resultados han sido buenos. Si bien es cierto que se facilita a la competencia extranjera entrar a nuestro mercado local, también lo es que no ha habido mayor éxito de ellos en el mercado local. Lo que si es verdad es el éxito alcanzado por la empresa en los mercados internacionales, pues las exportaciones han crecido en forma sólida en los últimos años. Situación que no solamente debe atribuirse al producto por sí solo. También ha contribuido la imagen de la empresa, el cubrimiento del mercado, la red de distribución, la oportunidad en el suministro y los servicios de apoyo, elementos que pesan mucho en la decisión final del comprador.

Las cifras muestran que en otros países el uso de insumos es alto. +Por qué tanta resistencia en Colombia a la introducción de tecnología? No es que exista resistencia, y lo confirma el hecho de que en el sector agropecuario haya ejemplos de avanzada. Lo que ocurre es que al agricultor hay que mostrarle resultados para que invierta en insumos. En Colombia el distribuidor no hace campo, no demuestra la efectividad de los fertilizantes. Algunas empresas productoras hacemos esfuerzos, pero físicamente nos queda muy pesado demostrar todo lo que hacemos. No hay tiempo, ni gente, ni público muchas veces. Y entonces este trabajo se pierde. Sólo los más tecnificados e inquietos productores lo reciben y lo aplican. Y los resultados están a la vista. Pero hace falta mostrar las bondades de la tecnología, de los productos y de los resultados, para que haya mayor credibilidad.

+Y qué otra cosa haría falta? Bueno, los sistemas de mercadeo no son los más apropiados para la asimilación de tecnología. Además no hay crédito para este tipo de actividad y tampoco existe verdadera conciencia sobre la bondad del fertilizante. Cuando, como ha ocurrido recientemente, la situación se complica para el productor, lo primero que hace es reducir costos y se suprime el uso de los insumos y, obviamente, los resultados no son los más adecuados. Las enfermedades y los insectos se devoran gran parte de la producción.

En los últimos tres años el agro ha vivido su crisis. +Eso afectó la demanda de insumos? Claro que la crisis afectó la demanda de insumos y más gravemente la de fertilizantes. Somos un sector de productos de muy alta elasticidad de ingreso. Cuando el ingreso baja, el consumo de fertilizantes baja sensiblemente. Esto es obvio y más aún si no hay estímulos mediante créditos, asistencia técnica, facilidades de transporte, y el efecto en el mercado se ve de inmediato. La crisis del año 91 con la iniciación de la apertura, su continuación en el 92 con las importaciones masivas de productos agrícolas y la del 93 con el destímulo en crédito y con las consecuencias de los anteriores, hicieron que el mercado de los insumos cayera sustancialmente ante la disminución de áreas agrícolas, producción y demanda.

Ustedes han incursionado en el mercado de la úrea. +Cómo les ha ido? Bien. El mercado de la úrea se caracteriza por tres aspectos: siempre es escasa, se comercializa de contado y para el comerciante las utilidades son relativamente bajas. Todo esto incomoda al agricultor y al distribuidor. La empresa considera que puede aliviar esta incomodidad y sobre esta base inició su participación en esta área. Pretende ampliar la demanda en esta línea. Con la úrea ocurre algo parecido a lo que sucede con un producto clave de la canasta familiar. Es necesario y genérico. Esta línea es ética, encierra tecnología y cuesta. Queremos ir de la mano de los productos genéricos con los de marca y para continuar liderando el mercado de fertilizantes de microelementos foliares y edáficos.

+En qué otras áreas piensan incursionar en el futuro inmediato? Venimos trabajando desde hace tres años con la mira puesta en la agricultura orgánica, biológica y sostenible. En este propósito hemos patrocinado proyectos para la producción de biabonos. Los insumos agrícolas de origen biológico son nuestra meta. Producirlos y entregarlos al campo colombiano, es ahora nuestro objetivo. Ya tenemos alguna experiencia con insumos de este tipo y vemos en ellos el futuro de la alimentación mundial. La revolución verde que se basa en insumos químicos termina con la revolución biológica que se basará en insumos biológicos, naturales y en el respeto por el medio ambiente y la salud de la humanidad.

Su imagen...

Su actividad siempre ha estado relacionada con la gente. Por eso Luis José Carvajalino estudió primero medicina y luego ingeniería agronómica. Básicamente por una razón: quería cubrir dos frentes, el urbano y el rural. Y en esta segunda área decidió quedarse, después de haber convivido durante los años de su práctica con la gente del campo en Antioquia. Fundó hace 50 años, junto con otros nueve cólegas, lo que hoy es una de las empresas colombianas más grandes en la comercialización de insumos y fertilizantes: Colinagro. Desde entonces ha ocupado el cargo más alto y aunque en muchas ocasiones lo ha querido ceder, la junta directiva de la compañía no lo ha permitido. Nació en Ocaña, Norte de Santander, pero pasó muchos años en diversas regiones antioqueñas, fue secretario de la Sociedad de Agricultores de Colombia y representante del gobierno en las juntas directivas de Paz del Río y el Banco Ganadero y Consejero para los Ferrocarriles Nacionales. De eso ya han pasado muchos años. Se considera un admirador y lector especial de Nietzsche de quien conserva en su biblioteca una colección de todos sus escritos. Pensando en el pequeño productor rural escribió un libro de corte didáctico, resultado de sus investigaciones: El Estiércol, riqueza del campo .

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