SINFONÍA DE LA SELVA Y EL MAR

SINFONÍA DE LA SELVA Y EL MAR

Aquí lo único que exige la naturaleza al visitante, es tener el pensamiento joven para que pueda asombrarse . La máxima es de Martín, un moreno de 55 años que nació y creció frente al mar Caribe de Capurganá: un rincón de la geografía colombiana extraviado a los pies de la Serranía del Darién, en el departamento del Chocó.

02 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Con algo más de mil habitantes, este pequeño paraíso, que ha desarrollado toda una infraestructura turística acorde con el entorno, se ha convertido en el lugar más apetecido de quienes desean palpar de cerca los encantos de la naturaleza, del paisaje, de la vida.

A Capurganá no llegan carreteras. Su único contacto con el resto del país se hace a través de vuelos que salen diariamente desde Medellín o en embarcaciones que parten de Turbo (Antioquia) o Acandí (Chocó).

El vuelo es confortable. Son aproximadamente dos horas desde Bogotá en las que el turista puede apreciar el esplendor que ofrece el manto verde de la selva chocoana o embriagarse con la majestuosidad del Golfo de Urabá.

La llegada del avión es lo único que rompe la sinfonía de la selva y el mar, una combinación poco común en cualquier parte del mundo. Capurganá es eso: selva, mar y cielo. Quién pide más? Atrás queda el ruido, la contaminación, los rascacielos de concreto, la desesperación. En este terruño colombiano las palabras ecología, ecosistema o medio ambiente, adquieren su verdadero significado.

Basta con detenerse en cualquiera de las veinte callecitas que conforman el pueblo para notarlo: a un lado, imponente, se levanta la Serranía virgen; al otro, un mar infinito que raya con el cielo, y en cualquiera de los techos de una casa, un cucarachero que da de comer a su cría.

El visitante puede optar por quedarse en cómodos hoteles ubicados frente a una playa de arenas blancas, en los que se incluyen programas de recreación, visitas a otros lugares de interés o excursiones a las islas vecinas, como San Blas, un archipiélago ubicado en aguas panameñas y en donde habitan los indios cunas.

O, si lo prefiere, puede alojarse en amplias cabañas acondicionadas especialmente para familias numerosas que desean pasar una inolvidable temporada vacacional, también a escasos metros de la playa. Todo va en gustos.

Paraíso fronterizo A 15 minutos de Capurganá, en un recorrido por lancha que permite apreciar el intenso azul del mar y de donde sorpresivamente pueden hacer su aparición grupos de delfines que saludan al turista, se llega a la bahía de Sapzurro, límite fronterizo con la hermana república de Panamá.

Es un corregimiento humilde, pero exageradamente hermoso. En él no habitan más de quinientas personas, la mayoría de ellas dedicadas a la pesca, el cultivo de plátano, coco y maíz.

Quienes visitan Capurganá, no pueden dejar de conocer Sapzurro. Es lo que podría denominarse un paseo obligado para el turista.

Incluso, la mayoría de hoteles en Capurganá, sino todos, han incluido en sus programas una visita a Sapzurro, lugar ideal para saborear exquisitos platos preparados por los nativos al gusto del visitante. Un pargo rojo con patacón, por ejemplo; unos mariscos o un cangrejo en salsa, y si lo prefiere, un filete de tiburón con ensalada, hacen parte del menú diario.

Para quienes tengan la oportunidad de pasar una noche en este sitio, no pueden dejar de maravillarse con el despertar de un nuevo día. Cada mañana, emerge del mar una inmensa luz anaranjada que va cambiando su tonalidad hasta desnudar completamente el sol. La bahía es toda magia.

Alguna vez, un turista de origen suizo, extasiado con la belleza del lugar, le dijo a uno de los nativos: Los colombianos no saben lo que tienen y prefieren ir a gastar sus dólares a Europa .

En otra ocasión, otro visitante casual se sintió en deuda con las maravillas que ofrecía Sapzurro y decidió regalarle al pueblo una planta eléctrica.

Exageración? Lo cierto es que entre Capurganá y Sapzurro fácilmente pueden contarse una veintena de personas que adquirieron pequeños lotes y han construido sus viviendas con maderos fuertes, las han pintado de colores vivos y han renunciado a sus lugares de origen para vivir aquí. Son franceses, españoles y panameños, todos atraídos por el embrujo natural de este paraíso fronterizo de Colombia.

Regresar de Capurganá a la vida diaria produce nostalgia, la nostalgia de dejar ese rincón de vida plena en donde lo único que se necesita es tener el pensamiento joven para poder asombrarse .

DATOS VITALES TRANSPORTE AEREO Bogotá-Medellín-Capurganá: $203.780, ida y regreso. Un vuelo diario.

ALOJAMIENTO Hotel Almar: 3 noches $138.500, 5 noches $210.700, 7 noches $282.900. Incluye: tres comidas diarias, excursiones en lancha, coctel de bienvenida, lecciones de buceo. No incluye tiquete, seguro hotelero ni tasa aeroportuaria. Plan: Capurganá Spa Número de días: 8 Incluye: tratamiento de reconstrucción corporal, algoterapia, helioterapia, yogaterapia, conferencias... Valor: $362.400 (incluye tiquete aéreo y servicios) Informes: 3102392.

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