UN CONCIERTO EN EL QUE SOBRARON LOS DESACIERTOS

UN CONCIERTO EN EL QUE SOBRARON LOS DESACIERTOS

Estaban tres grupos de categoría: Compañía Ilimitada, por Colombia; Vilma Palma e Los Vampiros, de Argentina, y Los Caifanes, de México. Un escenario aceptable y un público dispuesto. Sin embargo, el concierto que se realizó el martes en el coliseo El campín de Bogotá distó mucho de lo que debía ser.

02 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pero, no por las agrupaciones. Las tres se entregaron, se mostraron y demostraron el porqué de su nombre en el mundo del rock latino.

Otra cosa fue la organización y el comportamiento de una parte del público.

Las primeras fallas estuvieron en la promoción. No mucha gente se enteró del concierto y el resultado fue la poca asistencia del público: unas cinco mil personas, de las cuales muchas tenían pases de cortesía o eran físicos colados.

Pero esto no quiere decir que el concierto hubiera estado tranquilo. Si había poco público, la seguridad fue aún menor.

Durante buena parte del concierto, el público de tribuna estuvo arrojando botellas plásticas con agua a la platea, lo que ocasionó que al terminar la presentación la agrupación Compañía Ilimitada, ya la Cruz Roja había atendido a más de 25 heridos.

Uno de heridos fue alcanzado por un tote o mecha que le estalló cerca de la cara, por lo tuvo que ser llevado de urgencia a una clínica, según informó un miembro de la Cruz Roja.

Pero mientras eso sucedía en las tribunas, en el escenario las agrupaciones estaban dedicadas a presentar un buen espectáculo. Un ejemplo fue la actuación de Compañía Ilimitada, que contó con todo el respaldo del público, a pesar de las deficiencias de sonido.

Lo mismo sucedió con la agrupación Vilma Palma e Los Vampiros, que a pesar de ser la primera vez que actuaban en Colombia, se metieron el público en el bolsillo, especialmente con la canción La pachanga. Con este tema, el grupo argentino inició y terminó su presentación.

Luego le correspondió el turno a Los Caifanes de México. Sin embargo, la demora entre los anteriores y estos fue prolongada. Todo se debió a que los del audio no querían continuar con el concierto porque se le debía una plata.

Los músicos de Caifanes dijo Marusa Reyes, manejadora de la agrupación cuando se presentó el problema. Los de la organización querían dar un cheque pero los del sonido no aceptaban .

Sin embargo, en el Coliseo El Campín el público vibró con este grupo desde el mismo momento en que salieron los músicos al escenario e interpretaron No me dejes, y hasta que terminaron con La negra Tomasa y Nubes.

Pero los problemas de organización, mientras tanto, seguían presentándose en diferentes lugares del Coliseo El Campín. Gente con boletas y credenciales de prensa no podía entrar a ver el espectáculo, mientras que otros que estaban adentro peleaban para que los dejaran salir.

La misma jefe de prensa del concierto, Vicky Celi, tuvo que pelear largo rato en la puerta para que la dejaran entrar, y solo pudo hacerlo con ayuda de otros periodistas.

Los problemas de organización terminaron con la suspensión del concierto de Medellín. Nosotros estabamos listos dice Reyes cuando nos llamaron a decir que el vuelo salía más tarde; y como a las 9:30 de la mañana nos dijeron que había quedado cancelado .

Según Marusa Reyes, el empresario Hugo Sánchez les dijo que había problemas de falsificación y que, supuestamente, esta vinculado otro socio de la organización.

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