Astronauta ‘colombiano’ irá en el Discovery

Astronauta ‘colombiano’ irá en el Discovery

Su apellido no lo revela, pero George Zamka es el astronauta más cercano que tienen los colombianos. Su madre, Sofía Pérez, es bogotana. Y aunque él nació en Nueva Jersey hace 45 años, a los 14 tuvo la oportunidad de vivir durante un año en Medellín.

22 de octubre 2007 , 12:00 a.m.

Si aún no había comenzado a sonar en los círculos internacionales, es porque Zamka, quien entró a la Nasa en 1998, apenas tendrá su primera experiencia espacial el martes, cuando despegue a bordo del Discovery como piloto.

“Recuerdo a Medellín como un lugar muy bonito”, dijo hace cuatro años durante una entrevista en Houston. “Fui a vivir allí con mi madre a los 14 años, pero al principio fue muy difícil porque casi no hablaba español. De pronto tuve que aprender a jugar fútbol,entender los chistes y colombianizarme. Y cuando lo hice, fue sensacional. Mi escuela estaba en las montañas y veía a los aviones aterrizar casi encima mío. Impresionante, parecía que iban a chocar”.

Pero la impresión no le duró mucho porque ahora George Zamka es parte de ese grupo top gun de astronautas de origen hispano con una enorme experiencia como pilotos militares, que incluye a Carlos Noriega, Christopher Loria, Michael López-Alegría, y Marcos César Pontes.

Tras graduarse en matemáticas de la Academia Naval de E.U., y antes de recoger un máster en ingeniería por el camino, Zamka pasó a la Infantería de Marina. Luego fue aviador en el Escuadrón de Ataque de la Marina en El Toro, California y participó en operaciones en Japón, Corea y Filipinas.

Más adelante fue asignado como instructor al Escuadrón de Armas y Tácticas.

Durante la operación ‘Tormenta del Desierto’ voló 66 misiones de combate sobre el Kuwait ocupado e Irak. En 1994 fue seleccionado para entrenamiento como piloto de pruebas para el F-18, ejecutando maniobras de alta precisión y dificultad.

De allí a la NASA fue cosa de llenar una solicitud, una vez se dio cuenta que la cuestión no era tan remota como le pareció al principio.

Este martes, cuando finalmente sea puesto en órbita, Zamka irá en calidad de piloto del transbordador, un puesto que no hay que confundir con el trabajo que hace la comandante Pam Melroy, encargada de aterrizarlo.

Esta misión subirá a la Estación Espacial Internacional el módulo Harmony, una especie de pasadizo conector que unirá el segmento estadounidense de la estructura con los módulos europeo y japonés, que serán subidos en los próximos meses.

El trabajo de Zamka será asistir a la comandante Melroy en todas las maniobras del Discovery. Pero el clímax del viaje será el momento en que tenga que transportar a uno de sus compañeros, asido en la punta del brazo robot del Discovery, desde el compartimiento de carga del transbordador, hasta el lugar donde deberá instalar un componente eléctrico permanente de la estación.

Este descomplicado astronauta piensa que la gente tiene una idea demasiado idealizada de la labor que realiza. “Es curioso, uno va a estas charlas educativas vestido en el uniforme azul celeste, y después nos cambiamos, y somos gente común y corriente, como el resto del mundo”, dice.

“ Lo que pasa es que el camino ha sido tan duro y largo, que no ha sido gratis. Sí, claro, hay muchos compañeros con coeficientes intelectuales elevadísimos, pero también hay muchos otros como yo: con muchas cicatrices y arduo trabajo”, concluyó

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