SE DESBORDÓ EL MAGDALENA EN SIMITÍ

SE DESBORDÓ EL MAGDALENA EN SIMITÍ

La población de Simití (Bolívar) fue la primera en sufrir los desbordamientos de este año del río Magdalena, a consecuencia del invierno. Las fuertes lluvias también causan estragos en el Eje Cafetero, la zona de La Mojana y en Boyacá.

01 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El niño José Miguel Hernández, de 12 años, murió el lunes por la tarde, en la vía Cimitarra-Landázuri (Santander), cuando fue sepultado por un deslizamiento de tierra. Su hermano Alexander, de 8 años, sufrió la fractura de la columna vertebral.

En Simití (Bolívar), la Alcaldía declaró la emergencia ante las primeras señales de desbordamiento del Magdalena. Sus aguas, que en lo que va de esta semana ya inundaron los cultivos de plátano y maíz de unos 4.000 campesinos, empezaron a entrar al casco urbano ayer.

Las parcelas de otros 7.000 campesinos están amenazadas por las crecientes el río, cuyas aguas prácticamente hicieron que se rebosara la ciénaga de Simití. Los corregimientos en mayor riesgo de inundación son El Cerro, Campo Payares, Paredes de Orolia y El Garzal.

Con una partida de 23 millones de pesos, girados por la Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica (Corelca), se inició, simultáneamente, la estabilización de la torre de energía de la isla El Betel, para que resista los embates de la creciente.

La torre sostiene la línea que abastece de energía a Simití y Santa Rosa. En el pasado invierno se vino al suelo y unas 15.000 personas se quedaron sin el servicio, dijo Luis Antonio Jaimes, secretario de Gobierno de Simití.

En Barrancabermeja, no solo preocupa el río Magdalena, sino el aumento de los caudales de los caños Las Camelias y Cardales, que atraviesan un sector en donde viven cerca de 2.000 personas.

El desbordamiento del caño Mojana produjo inundaciones en cuatro barrios bajos del casco urbano y algunos corregimientos del municipio de Sucre.

Germán Salazar, personero de Sucre, dijo que cerca de 100 viviendas de los barrios Las Malvinas, La Albarrada, El Campo y Santander resultaron afectadas, lo mismo que los corregimientos de Orejero, Montería, El Congreso, Calzón Blanco y Malambo, donde unas 150 familias quedaron en situación calamitosa.

En San Benito y San Marcos (Sucre), más de 100 casas están inundadas. En cuatro corregimientos de Magangué (Bolívar) los cultivos se perdieron por los fuertes aguaceros.

En el Eje Cafetero El recrudecimiento del invierno agudizó la erosión en la vía que pasa por el norte de Caldas, en el sitio Baldosas del Norte, a cien metros del casco urbano de Neira, y provocó nuevas fisuras en la banca carreteable. En este sitio se hunde diariamente entre tres y cinco centímetros una gran masa de tierra.

El alcalde de Neira, Gabriel Fernando Cárdenas Osorio, dijo que es inminente el hundimiento de la banca.

Esta vía comunica ocho municipios del norte de Caldas que tienen una población aproximada de 220.000 habitantes con Manizales.

Cárdenas calificó de dramática la situación y expresó que si el Ministerio de Obras Públicas no le dedica recursos a su solución la erosión terminará tragándose la carretera y una parte del municipio. Se calcula que la ejecución de un programa de obras de estabilización demanda inversiones aproximadas de 3.000 millones de pesos.

Por otra parte, la Alcaldía de Manizales sufragó la totalidad de los gastos funerarios y de entierro de las diez personas que perecieron sepultadas por un alud el domingo por la noche en el barrio San Cayetano.

Entre tanto, en el paso del río Cauca, a la altura de La Virginia (Risaralda), se declaró la emergencia por la amenaza de desbordamiento. Cinco familias fueron evacuadas.

Y en Armenia, debido al invierno, las Empresas Públicas comenzaron a aplicar un racionamiento indefinido de agua, que afecta a más de 300.000 personas de cien barrios. La medida la motivó la turbiedad del agua del río Quindío que abastece el acueducto local.

También en Boyacá Daños a viviendas e inundaciones en áreas rurales han provocado las fuertes lluvias que han caído en los últimos días en la región de Garagoa, en el Valle de Tenza.

Voceros de la Defensa Civil dijeron que aproximadamente 50 viviendas han sufrido averías en sus muros. Igualmente extensos cultivos de frutales y pastos han quedado anegados.

Las pérdidas son cuantiosas. Estamos haciendo una evaluación de los daños , explicó un portavoz del organismo de socorro al anunciar que las gentes de la región han sido alertadas para prevenir daños a personas.

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