LLEGÓ DICIEMBRE!

LLEGÓ DICIEMBRE!

Estamos en diciembre y hoy es el Día del sida. Usted, que hoy se miró al espejo como si fuera un Danilo Santos y se bañó con Farina para sentirse como un play boy, ya se hizo el examen? Jura que se lo hicieron? Yo ya me lo hice y, felizmente, ando tan purito como el Divino Niño. Sobre el sida hablan mucho las mujeres. No hay coctel, cena, cumpleaños, almuerzo o despedida, donde no se hable del mortal virus. Por esa vía se habla del adulterio, la abstinencia, la monogamia, los condones y nunca falta la señora separada, coquetona, vanidosa y moderna, que repite esta vitalísima frase: Yo no fornico... prefiero vivir!

01 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El asunto del sida es serio. Tan serio, que el domingo estuve en un apartamento del Chicó, mucho cuadro, regia biblioteca, economista USA, ropa de Armani, carro deportivo y, vaya problemita: A mi amigote, 47 años, inteligente, burlón y millonario, le llegó el terrorífico sida. No le huyan al examen y regio que se lo hagan porque si tiene sida y tiene novia, amante o amiga íntima, sería de muy mala educación llegar a traspasarlo. Me muero de la pena..!, diría muy abochornado el inocente portador.

Estamos en diciembre y ando muy sonriente porque me han llovido felicitaciones, abrazos, besos y sonrisas con motivo de mi salida en la revista Time. José Pardo Llada, mi embajador y camarada, me puso un fax desde Santo Domingo: El mundo ya no se divide entre explotadores y explotados, como decían los marxistas... ahora es entre los que salen en Time y los que no salen en Time . Muy amable, señor embajador, pero no crea tanto en las mieles de la fama porque eso trae sus vainitas. Otra vez desde Cali me mandan anónimos insultantes. Será que ese hombre que me escribe insultos anda enamorado de mí? Auxilio, yo quiero vivir! En diciembre estamos y mi colega Mauricio Vargas, amiguísimo de Gaviria y que nunca ha salido en Time, está de moda por su libro Memorias del revolcón. Lo leí de corrido y encontré un aterciopelado panorama del gobierno donde tuvo influencia poderosa. Veo que se guardó los secretos que bien conoce del apagón de 397 días que casi tumba al gobierno. Tampoco nos contó la verdad, que bien conoce él, de los ineptos que manejaron la prisión de Escobar. Qué opinaba César Gaviria de mi general Ariza y de Fernando Carrillo en la noche en que Pablo Escobar se fue del hotel de Envigado? Tampoco cuenta el libro las opiniones de Gaviria en crudo y en castellano sobre los oscuros negociados de El Guavio, Seguros Sociales y Cajanal que arruinaron a tanta gente. Ese texto, ojalá sirva para que no haya más Memorias de ministros y de altos funcionarios que suelen ser autoelogiosas, azucaradas y costosas para el dinero público.

Este mes no será tan dichoso como lo pintan los risueños publicistas de Fenalco. Este diciembre lo veo tan rocambolesco que me atrevo a este vaticinio: el Niño Dios llegará la noche del 24, pero como están las cosas en Colombia, lo más seguro es que nos resulte casado y venga hablando alemán...

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