LA FILATELIA AL DÍA

LA FILATELIA AL DÍA

1. La filatelia: una inversión dinámica (4) 2. Retorno a épocas pasadas? 1. La época clásica. Aspecto fascinante de coleccionar estampillas resulta registrar, con el paso del tiempo, la evolución siempre constante, de la rareza y el valor comercial de algunas estampillas colombianas.

01 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Teniendo en cuenta lo anterior, la historia postal de nuestro país puede dividirse básicamente en dos partes, 1859 a 1935 y de ese año hasta hoy. El primer período es, naturalmente, el de mayor dinamismo, ya que desde la serie de Olimpiadas de Barranquilla la rareza y el valor de catálogo de las estampillas se mantiene estable.

Es lógico que así sea, pues a medida que se va echando hacia atrás a partir de 1935 nuestra historia postal se vuelve más incierta y la documentación va siendo más escasa.

Desde 1935 hasta nuestros días, las subidas bruscas en el valor comercial de algunos ejemplares se debe únicamente a que tienen una tirada muy reducida (por ejemplo, los valores de 5 pesos de las series aéreas de 1950/51 o las estampillas de 45 pesos sueltas o en hojita de la serie de la Campaña Libertadora de 1989).

Resulta claro que el filatelista que tiene en la mira la valorización de sus estampillas debería estar pendiente, con cada nueva emisión, de la cantidad de ejemplares que salen a la venta. Esta información se consigue siguiendo los datos que aparecen en nuestra columna cada vez que salen nuevas estampillas, o buscándola en los boletines informativos publicados por Adpostal.

En emisiones anteriores a 1935 el coleccionista deberá seguir con cuidado la evolución de los precios que figuran en los catálogos de estampillas, año tras año, si es posible con la ayuda de gráficas o un programa de su computador. Así se dará cuenta de cuáles son las estampillas de valorización estable y aquellas que suben en forma continua o súbita.

Ustedes se habrán fijado que por estos días hemos venido registrando, cronológicamente, aquellos ejemplares que han pasado del anonimato a ser estrellas en el firmamento de nuestra historia postal. La estampilla No. 52 (catálogo Barriga) es de gran interés histórico ya que, a pesar de formar parte de la primera serie emitida en cantidades muchísimo mayores que hasta ese entonces, es la última estampilla clásica de Colombia. Es la única de la serie que salió con una tirada muy reducida, lo que demuestra que este valor de porte era de poco uso postal en la época. Diez centavos era la tarifa más empleada y con mayor cantidad de estampillas desde 1861. En todas las series clásicas a partir de los Estados Unidos de Nueva Granada el valor de 10 centavos es el que se cosigue con mayor facilidad y que tiene, en consecuencia, el valor más bajo en los catálogos.

2. Volvemos atrás. Desde el momento en que el anterior director de Adpostal Hernán Duque, le pidió a Juan Carlos Santacruz que se encargara del manejo de nuestras emisiones postales, la producción filatélica mejoró considerablemente en su diseño, calidad y programación. Lamentablemente, en nuestro país las cosas buenas no duran. Cuando festejábamos el hecho de que nuestra producción filatélica había, al fin, alcanzado niveles que la ponían a la altura de las mejores, recibimos ahora la noticia de que Juan Carlos ya no estará más en su cargo con sus dinámicas ideas y realizaciones. Lo peor es que, sin su ayuda, es casi seguro que daremos un paso atrás y volveremos a caer en los errores e ineficiencia a los que hemos hecho frente tantas veces en esta columna.

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