UNA JEFATURA UNIDA

UNA JEFATURA UNIDA

D Artagnan escribió en EL TIEMPO, el 24 de noviembre, un artículo con sugerencias a los jefes del liberalismo, inconvenientes, que deben ser refutadas, no sólo por este escrito, sino más importante, por los hechos. Dice que el señor Presidente, liberal, a cuenta de qué peleará con Pastrana, aspirante conservador a la presidencia, si los gaviristas podrían participar en la posible administración Pastrana.

01 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Además, aconseja que Samper retire sus ministros del gobierno, para poder ejercer más tranquilamente el distanciamiento con el señor Presidente.

Sugerir que el señor Presidente está en acuerdos tácitos con el jefe de la oposición conservadora, para participar en un hipotético gobierno de ella, es realmente mostrarlo con sentido mezquino, inconsciente de su papel histórico y en estas insinuaciones D Artagnan está gravemente equivocado.

El liberalismo, el verdadero gran partido liberal, integrado por decenas de millones de colombianos, que ha sido conducido por hombres brillantes, necesita grandeza y realismo de sus líderes.

No esos insensatos líderes que describe D Artagnan, dispuestos a disputar y cometer deslealtades para tener acceso como subalternos a un gobierno.

Hay realismo en los líderes, si sus diferencias de apreciación son transadas en entendimientos. Si por el contrario, los llevan a protagonizar especies de reyertas callejeras, habrá desconocimiento de la realidad. En este caso se ignorará la dimensión de las responsabilidades asumidas, se sacrificarán los intereses de millones de personas, al mal talante de unos pocos. Esta actitud de los líderes fue un primitivismo superado por la humanidad. Y deben estar seguros de que si tal cosa ocurriera, sería demandada en las urnas y por el severo juicio de la historia.

Todos solicitamos y confiamos en que prevalecerá la sensatez en los líderes.

La opinión liberal exige una jefatura unida, que logre los verdaderos propósitos nacionales, como son el progreso general de la población, la exitosa inserción del país en la comunidad internacional, la imposición de la ley a los violentos físicos y económicos en todo el territorio y en todas las actividades.

Para ello se requiere un gran poder político, que sólo existe en las mayorías liberales. Un distanciamiento por lo alto puede pulverizar este precioso talismán, que aunque precariamente, está garantizando la vida, honra y bienes.

Finalmente, está bien que el pastranismo esté en el gobierno, no por los sentimientos que D Artagnan atribuye al Presidente, sino por aquello de que el liberalismo es la suprema generosidad; es el derecho que la mayoría otorga a las minorías, y es, por tanto, el más notable grito que ha sonado en el planeta .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.