CONQUISTA DE UNA CAPITAL FANTASMA

CONQUISTA DE UNA CAPITAL FANTASMA

Todo parece indicar que la operación militar rusa que pretende tomar control de Chechenia está llegando a su fin. Por lo menos, eso opinan los rusos. El presidente Boris Yeltsin, después de casi dos semanas de esconderse de eventos públicos por una operación de la nariz, apareció ayer afirmando que la primera etapa de la operación militar en Chechenia estaba llegando a su fin y que Moscú planeaba ahora establecer sus propios órganos de gobierno en la región rebelde.

27 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

El presidente ruso dejó en claro que los soldados rusos podrían ser reubicados en bases temporales en Chechenia, una vez los objetivos militares se hayan cumplido, pero que permanecerían en la región para respaldar a la policía.

El anuncio de Yeltsin, quien habló durante una reunión del poderoso Consejo de Seguridad ruso y también se mostró preocupado por la muerte de civiles en Chechenia, no implica que haya cambiado su política de línea dura contra la república caucásica. Todo lo contrario. Moscú parece creer que ésta política, bajo la cual se envió a miles de soldados para aplacar los ánimos independentistas de la república, está dando frutos y la rendición del gobierno rebelde de Yojar Dudayev está próxima.

En Grozny, la capital chechena, los dirigentes rebeldes mostraron intenciones de suavizar su posición oficial. El vicepresidente Zelimkhan Yandarbiyev manifestó que Chechenia estaba lista para negociar con Moscú, incluso mientras los soldados rusos estén en su territorio, y que podría discutir su ingreso a la Federación.

Resistencia a muerte Los comentarios de Yeltsin dieron la impresión de que los efectivos rusos en Chechenia tenían el control de la situación. No obstante, la realidad en el terreno parece ser otra. Al menos eso dicen las agencias de noticias rusas cuando hablan de una feroz resistencia entre las fuerzas leales al líder separatista checheno Yojar Dudayev.

Los combates no han cesado. Aunque no se registraron nuevas incursiones aéreas nocturnas en Grozny, el estratégico pueblo de Argún, en la única ruta que aún queda libre hacia el mundo exterior, hacia Daguestán (al este), sí informó sobre continuos enfrentamientos.

Pero Grozny, según los pocos periodistas que quedan allí, ya es un fantasma repleto de escombros, vidrios rotos y autos incinerados en la cual quedan en lo esencial habitantes rusos que no tienen a donde ir, los chechenos habiendo evacuado sus familias a las montañas del sur por rutas que las tropas rusas aún no pueden cerrar. Según fuentes chechenas, en la capital sólo quedan entre 150.000 y 200.000 habitantes de los 400.000 con que contaba.

Practicamente han cesado de funcionar servicios como suministro de agua potable, casi no hay electricidad y en la mitad del territorio la población no recibe gas. Los hospitales, que se encuentran repletos de heridos, carecen de medicamentos y otras necesidades.

Pero el asalto a Grozny luce día a día como único argumento que pueden oponer los altos mandos rusos que iniciaron la operación a las críticas de la oposición y a su evidente ineptitud militar. La tendencia es evidente: la superioridad de las fuerzas rusas, en número de hombres y armamento, es abrumadora, y si bien los chechenos resisten hasta el último hombre, rodear la ciudad es cuestión de días.

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