Secciones
Síguenos en:
SICILIA: IGLESIA Y MAFIA, UNA RELACIÓN PELIGROSA

SICILIA: IGLESIA Y MAFIA, UNA RELACIÓN PELIGROSA

Con una bala disparada a boca de jarro, que le perforó el cuello, el 15 de septiembre, celebró su 56 aniversario y se convirtió en noticia el padre Puglisi ( Don Pino ), modestísimo párroco de la iglesia de San Gaetano, en Brancaccio. Claro que no era esto lo que buscaba. Durante dos años había dirigido con pasión y humildad un centro social en esta deprimida área de Palermo, semillero de crímenes, como muchas otras.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de noviembre 1993 , 12:00 a. m.

No se le ahorró intimidación porque, según decía, quería enseñar a los niños a respetarse entre sí y a acatar la ley . El sindicato del crimen al fin lo alcanzó.

Pero la sangre se seca muy rápido en Sicilia y las angostas vías de Brancaccio, llenas de baches, han absorbido tanta, que la gente se ha vuelto indiferente.

Mientras que de toda Italia vinieron al funeral del padre Puglisi, los vecinos se limitaron a despedir a su pretino desde sus casas, atisbando por las persianas corridas.

Reunidos en las instalaciones subterráneas que sirvieron de iglesia hasta que San Gaetano fue reparada, algunos jóvenes de la localidad que, a pesar de todo, habían asistido al funeral del sacerdote, discutían la situación.

Alessandro, un mozo esbelto, enrojecía al confesar que esperaba convertirse en carabinero (nombre que se da al policía en Italia).

Aquí nunca ha habido gobierno , decía, y la gente está atemorizada. Sabe que no saca nada con salir de la casa. No hay nada: ni escuela, después de 13 años, ni centro médico al cual ir para una consulta. Entre nosotros, ir a visitar a Don Pino era la única forma de encontrarnos y pretexto para salir a la calle. Debió ser algo desconcertante .

Sacerdote que revuelve el avispero , sacerdote que es asesinado. La Iglesia Católica Romana ha cambiado así en Sicilia? Fue en 1963 cuando el arzobispo de Palermo, Ernesto Cardenal Ruffini, hizo su célebre apunte: La mafia? Una forma de crimen como cualquier otra, una invención comunista .

Tal fue la indignada respuesta que envió, como sacerdote de buena fe, a una carta del secretario de Estado de Pablo VI, que por mucho tiempo ha sido un secreto.

En la carta, escrita después de que el primer atentado dinamitero contra un vehículo mató a siete agentes de la policía en Ciaculli, cerca de Palermo, el secretario del Papa convocó a todo el clero católico romano para que despertara y reaccionara contra la mafia.

La colérica homilía que el sucesor del cardenal Ruffini en Palermo, el cardenal Pappalardo, pronunció en el funeral del general Carlo Alberto Dalla Chiesa, asesinado en 1982, también produjo poco efecto, o ninguno.

El cardenal repitió la célebre frase de las guerras púnicas: Mientras Roma habla, Sagunto cae , para castigar la predominante indiferencia.

La cuestión es si el llamado del Papa Juan Pablo II, hecho en mayo, con motivo de la visita al Valle de los Templos, en Agrigento, en el que condena la que llamó cultura de la muerte , que agobia a Sicilia, y en el que urge a la sociedad civil y a los sacerdotes para que se ubiquen en la vanguardia de la lucha contra el crimen organizado, ha despertado a la acción a la Iglesia Católica, o al menos a parte de ella.

Los crímenes Mientras que mujeres con velos prenden espermas y musitan el rosario en un sostenido murmullo dentro de la pequeña catedral de Gala, cerca de Agrigento, sus esposos se pasean afuera en un rito tan extraño como complicado.

El sol se pone aquí temprano. Para Fabrizio Parisi, en el Giornale di Sicilia, es tiempo de hacer cuentas: hasta ahora, seis homicidios en 1993; así, pues, el promedio será bueno, si no se agrega a la cuenta el perfumista asesinado el invierno pasado: él fue el único que abiertamente se negó a pagarle a la mafia. El récord fue hace tres años: tres homicidios semanales, un ataque diario, para una población de 90.000 habitantes.

En su fortaleza , frente a un mar viscoso (cortesía de la industria petroquímica), en un punto en que las tropas estadounidenses desembarcaron en 1943, y el cual tomaron por asalto con alguna colaboración de la Cosa Nostra, el fiscal Giacomo Conte, hombre cordial, tolerante y eficiente, recogía sus archivos y contaba el número de delincuentes que habían reincidido.

Eran 12 y ello permitió efectuar varios arrestos. Todos los peces grandes de la mafia en Gala iban a ser juzgado el 18 de octubre en Caltanisetta. Algo sin precedentes, que habría hecho feliz a la municipalidad, si esta existiera. Pero había sido puesta bajo tutela porque fue infiltrada por el crimen organizado.

En la sacristía de su iglesia, el padre Cavallo, cuyo carro fue encontrado dos semanas antes, perforado por todas partes como resultado de haber sido acribillado a balazos, recomendaba un joven protegido al capellán de la Policía, se arreglaba los pliegues de la sotana y entregaba estampas religiosas a los visitantes. Gala, una población criminal? Realmente no. No lo creo , dijo tranquilamente. Aquí estamos felices .

No es fácil sacudir una letargia de cincuenta años, particularmente cuando hay política de por medio. Al fin, con las elecciones legislativas del 5 de abril, se tramaron alianzas y lealtades.

Como explica el escritor Enzo Mignosi, quien acaba de publicar un libro sobre el tema: El miedo a los comunistas eclipsó la percepción de la amenaza que constituye la mafia.

La Iglesia quería proteger los valores de la sociedad siciliana, sin imaginarse que esta sociedad podía contaminarse con los virus ambientales. Hubo que abrir las sacristías a los candidatos católicos. La democracia cristiana era el partido de Dios .

Pueden ustedes imaginarse lo que va a resultar de la votación católica masiva en un vecindario con clientela tan criminal como la de Brancaccio? , pregunta el teólogo Francesco Michele Stabile, quien ha ayudado a organizar cooperativas para liberar la fuerza de trabajo de la esclavitud a que la somete el patrocinio de los criminales en Albergheria, otro de los distritos de Palermo de más alto riesgo.

Hasta hay una pequeña pizzería que emplea a varios jóvenes. Pero usted nunca ve adultos , dice Stabile, no hay patrones grandes , como en Brancaccio, pero predomina la cultura criminal. La religión le confiere cierta legitimidad a esta gente, pero se trata más de un ritual colectivo y de una hermandad, casi que de una fe genuina .

Así, pues, el patrón Madonia lleva santine (imágenes sagradas) entre su billetera y una pequeña capilla fue edificada en el escondite de Nitto Santapaola, quien fue arrestado en mayo.

Después de todo, dice Enzo Mignosi, el capo Angelo Bottaro fue dado de baja con un rosario entre sus manos; Gigino Lavardera, pistolero de menor cuantía del Corso dei Mille, siempre entraba a la iglesia antes de dar cumplimiento a un contrato .

En cuanto a Filippo Marchese, apodado Berenjena él siempre se persignaba antes de estrangular a sus víctimas .

Abundan los ejemplos de esquizofrenia criminal . La frase es del padre Rosario Giue, uno de los antecesores del padre Puglisi en la diócesis de Brancaccio.

Llegué aquí en 1985, al concluir la guerra de la mafia , dice. Para una conmemoración religiosa, los miembros del sindicato estaban empeñados en organizar una aparatosa fiesta, como para celebrar una victoria. Con dificultad logré disuadirlos .

Practicando cómodamente una mezcla así de religión física y supersticiosa, hubo figuras legendarias que oscilaron entre el demonio y Dios, como el viejo padre Giuseppe Racalmuto, quien fue condenado a muerte al iniciarse el siglo y quien utilizaba un cuchillo que llamaba su crucifijo y como el hermano Giacinto, amigo del clan Bontate, quien prefería su P38 y fue eliminado en septiembre de 1980.

No se puede dejar de hacer figurar en esta lista al padre Coppola, quien casó en secreto a Toto Riina, el padrino de los padrinos, en 1974. Después de unas cuantas temporadas en prisión, Coppola se casó y es ahora padre de varios hijos.

El único problema es que el día en que el sacerdote se cansa de limitarse a decir misas y resuelve actuar, se convierte en objetivo de los sicarios.

Hablando una noche en el Palacio de Justicia de Palermo este palacio de los venenos donde los tristes corredores se ven inundados por el recuerdo aún fresco de los asesinados jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselinolos jóvenes asesores que trabajan con los fiscales antimafia Luigi Patronaggio y Lorenzo Matassa, señalaron: Este es un momento difícil en que varias iglesias coexisten lado a lado: una tradicional católica romana, una progresista, una medieval conectada con los Caballeros del Santo Sepulcro (Organización establecida hace 900 años para defender el Santo Sepulcro) y un sector del gobierno con monseñor Cassissa, obispo de Monreale.

El asesinato del padre Puglisi implicaba un mensaje muy claro. El no era hombre de nadie y no pertenecía a ningún partido político. Así, pues, el ataque se perpetró realmente contra la Iglesia y su doctrina social .

Un asesinato por compromiso fue el comentario hecho poco antes por Luciano Violante, ex juez y presidente de la comisión parlamentaria que investiga las actividades de la mafia. El había aceptado la invitación del padre Puglisi a venir a Brancaccio.

Los grandes patrones del sindicato, ahora en prisión, quieren otra ola de gran violencia, pero los demás, que están por fuera y tienen vínculos con la francmasonería, son más reservados , dice Violante. Para ellos, la muerte de este sacerdote fue muy oportuna, pues tuvo un impacto simbólico muy grande, y no acarreó represalias por parte del gobierno .

Entre tanto, estos pretini, que no son acalorados predicadores del Evangelio, ni cruzados impulsivos, que persigan al sindicato sino simples sacerdotes que se dan cuenta de que la crisis social es la causa del crimen, realizan metódicamente sus labores.

Ocho de ellos le escribieron al Papa, después del asesinato del padre Puglisi, para quejarse, pues se sentían abandonados, obligados a valerse por sí mismos. A algunos, como el padre Rosario Giue y, en particular, el jesuíta Bartolomeo Sorgo, quien durante los últimos cinco años ha tenido guardaespaldas en torno suyo, les gustaría que la Iglesia organizara una campaña especial contra la mafia.

Alegan que no se puede predicar el Evangelio en el territorio del sindicato mafioso lo mismo que en cualquier otra parte. Pero preocupados por la posibilidad de que las cosas se les salgan de las manos, las autoridades de la Iglesia eluden el asunto.

Entonces, cada cual sigue su propio método. El infatigable padre Paolo Turturo, que parece brotado de una película de Buñuel, no desdeña la publicidad que obtiene gracias a la televisión. El Día de Todos los Santos en Borgo Vecchio él regala globos a cambio de armas de juguete y con estas hace una hoguera.

La semana pasada se le ordenó protección policial. Sin embargo, el padre Turturo es un apóstol de la paz. Su asociación, Dipingi la Pace ( Pintemos la paz ), se originó en un relato infantil muy triste.

Una niñita palestina, invitada a participar en un concurso, en 1976, con el tema de la paz, escribió: No tengo negro para pintar la pena que experimento por mis seres queridos que me ha arrebatado la muerte, ni cuento con rojo para dibujar mis heridas; sólo tengo azul cielo y con éste pinté la paz . En agosto, se me acercó un miembro del sindicato criminal y me espetó: Sabe usted que es hombre muerto aunque esté vivo? . Repuse: Dígales a su amigos que todo lo que hacemos es enseñar a sus hijos .

En cuanto al padre Visali, en Linari, comuna del Misterbianco circunda por montones de basura en los altos de Catania, él nunca pronuncia la palabra mafia. Prefiere hablar de desviación .

Llegó a Linari casi al tiempo con la mafia. Hace más de diez años, los miembros del sindicato hicieron sus casas, y él, una iglesia diminuta. Agua, electricidad, colegios, y hasta catastro son problemas. Nunca hemos izado la bandera antimafia , dice. La respetamos y nos respeta .

Con ayuda de objetores de conciencia y con fondos de la región, ha edificado un centro de entrenamiento muy funcional donde unos 130 niños aprenden a coser, a manejar computadores, a efectuar labores secretariales, y muchas otras cosas. Y él prosigue sigilosamente con su labor de minar la influencia del sindicato criminal.

(*) Traducción de Luis E. Guarín G. Distribuido por The New York Times Syndication Sales.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.