LOS CONFLICTOS DEL BISTURÍ

LOS CONFLICTOS DEL BISTURÍ

Preocupación y desconcierto produjo en el cuerpo médico la noticia sobre el fallo proferido por la Corte Constitucional, en torno del proceso de tutela contra el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, en Corozal, Sucre.

27 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Luego de leer la sentencia se aclaran muchas de las dudas que surgieron por la forma como algunos medios de comunicación presentaron el hecho. Tranquiliza, sobre todo, que la Corte se reafirmó sobre la obligación de medio que existe en el acto médico. Así se elimina la presunción derivada del informe periodístico, sobre una posible responsabilidad por el resultado del mismo.

En otras palabras, los médicos y las instituciones hospitalarias tienen el deber de utilizar en la forma más cuidadosa los recursos humanos, técnicos y científicos que busquen establecer la salud perdida. Pero no deben llevar sobre sus hombros la carga de un resultado que garantice el éxito del tratamiento. Esto es así, entre otras cosas porque la ciencia médica no es un arte matemático, mediante el cual, al sumar dos productos se obtenga siempre un resultado exacto.

De todas maneras, se mantiene la inquietud por la interpretación que de esta y otras sentencias realicen los encargados de definir procesos similares, así como por la explicación que el público en general haga de la noticia. Un análisis superficial y poco afortunado de los hechos, puede llevar a la proliferación de las demandas que desemboque en un ejercicio defensivo de la profesión médica.

Lo anterior provocaría, entre otras cosas, un incremento en la solicitud de exámenes y procedimientos con el correspondiente aumento en los costos de la salud. Peor aún, y en casos extremos, podría llevar a que un profesional atemorizado por una eventual demanda, busque la justificación que le permita abstenerse de intervenir en el caso.

No hay enfermedades sino enfermos, dice el adagio popular. La opinión pública debe tener claro que el acto médico no está exento de complicaciones y riesgos. Por eso no es aceptable llegar al extremo de culpar al facultativo por un desenlace no esperado, mientras no logre demostrar que actuó de acuerdo con los cánones de la ciencia, la ética y la ley. La buena fe es un principio inherente al accionar del galeno y al ejercicio de las profesiones de la salud.

Con lo anterior no queremos desconocer que el fondo de la discusión está orientado a asegurar la calidad del servicio médico. Esto es justo con el usuario que, al final, lo seremos todos. La sociedad debe tener confianza en que la mayoría de los trabajadores de la salud conocen y aceptan la responsabilidad ética y social en el ejercicio de nuestras profesiones. Por tanto, es el personal del sector el más interesado en mantener la calidad y el prestigio del mismo.

Existen otras instancias, diferentes de los estrados judiciales, en las cuales se puede dirimir un conflicto que se presente en desarrollo de la relación por un servicio de salud.

Los comités de ética médica, el trabajo asociativo, la auditoría sobre los contratos asistenciales, las juntas directivas de las instituciones prestadoras de servicios, los comités científicos de estas últimas, los comités de participación comunitaria, entre otros, tienen en gran medida su razón de existir, por la búsqueda permanente de un mejor cuidado de la salud.

Pero lo ideal para solucionar una disputa es evitar que surja. De allí que el fortalecimiento en la relación médico-paciente sea el instrumento idóneo que poseemos para prevenir conflictos e incentivar al enfermo en la atención a su trastorno de salud. La sinceridad con que se hable de la afección objeto del acto médico, unida a la claridad conque se adviertan los riesgos y beneficios que una determinada intervención puede generar, eliminan cualquier reclamación posterior y ofrecen al usuario un componente fundamental para alcanzar la calidad total en el servicio.

Busquemos la excelencia en la atención de la salud, pero no por la vía del conflicto y la coacción. Usemos las otras rutas que nos beneficiarán a todos.

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