ESTAFAS

En todos los países del mundo abundan las personas especializadas en estafar a los incautos, con los más extravagantes recursos. El nuestro, desde luego, no es una excepción, y son incontables las personas que han caído víctimas de los estafadores, ya se presenten como presuntos organizadores de corporaciones de ahorro, con cuello blanco y saco negro, o como fabulosos inversionistas al estilo del conejo millonario , o como intermediarios para la adquisición de automóviles, o como ha sucedido por estos días como organizadores de giras turísticas a costos increíblemente bajos.

24 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Es por todos los aspectos pasmosa la habilidad de los estafadores para atraer a sus víctimas, así como la multiplicidad de los recursos de su imaginación, que suelen utilizar con los más brillantes instrumentos. Mas no deja de ser curioso que en estos casos llegue a tales extremos la ingenuidad de las gentes para no verificar la real existencia de los mecanismos de oferta que se presentan, y para no pensar siquiera que las ofertas aparentemente muy buenas y atractivas no corresponden por lo general a la verdad.

Mas como esa falta de prevención, o si se quiere de elemental malicia, es lo que facilita la acción de los estafadores, no hay otro remedio que pedir a los incautos que sean más previsivos y exigentes.

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