LOS CONCEJALES YEL SALTO SOCIAL

LOS CONCEJALES YEL SALTO SOCIAL

Pretender un Salto Social en las actuales condiciones del país es posible siempre que la concepción, concertación y elaboración del Plan Nacional de Desarrollo cuenten con la participación activa de todos los estamentos que componen la sociedad colombiana. Especialmente me refiero a aquellos sectores que representan en forma inmediata a las comunidades que padecen las necesidades y entienden, con la sabiduría del pueblo, cómo deben enfocarse las soluciones a sus problemas.

23 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Es trascendental que los más grandes empresarios del país rodeen las políticas del presidente Samper como lo han demostrado al asumir el Pacto Social, sin condiciones y con compromiso público. Esta actitud, sin duda patriótica y que ratifica el liderazgo del Jefe del Estado, mueve el interés de quienes ven con escepticismo las intenciones sociales del gobierno y, seguramente, facilita la concertación con los sectores que tienen que ver con las decisiones de índole económica.

La concertación con otros sectores aún no se nota porque por ahora están primando las consideraciones macroeconómicas que, como siempre, exigen la gran cuota de sacrificio de los pequeños ante la economía, es decir, de la capacidad adquisitiva del colombiano promedio, del valor real del salario, de la oportunidad de empleo, del acceso a la educación, del goce de recreación y ambiente sano, en fin, de la necesidad inmediata de tener una mejor prestación de servicios públicos y crecer en calidad de vida, lo cual, temo no equivocarme, es lo conquistable con el Salto Social.

Tampoco creo equivocarme al considerar que el cambio debe mostrarse en el municipio, si es que se toma en serio el precepto constitucional de que esta entidad territorial es la célula fundamental del Estado. Valga decir, el Salto Social debe darse en el municipio, pues el conjunto de estos hace al país.

Lo fundamental del proceso hacia el Salto Social es, sin duda, la capacidad que tengan los dirigentes para conducir el cambio. Esa capacidad, de hecho, la tienen quienes determinan las cosas de la economía y también los funcionarios del Gobierno asignados a dicho propósito. Tienen alta capacidad, y eso lo demuestra su posición, los líderes de los grupos empresariales que han manifestado su aquiescencia y compromiso con el Salto Social.

Conclusión: Si se quiere un país participativo, pues hay que abrir los espacios a la participación, empezando por el Plan Nacional de Desarrollo. Si se quiere un Salto Social, empecemos por definirlo en términos de Plan de Desarrollo concebido participativamente. Si se quiere participación adecuada, empecemos por capacitar a los que deben y quieren participar.

En una frase, capacitemos al concejal colombiano que por ser el dirigente por excelencia de la comunidad municipal, el núcleo mismo de la democracia y el cargaladrillos de la política, tiene muchas cosas que decir y aportar para la concepción de un proceso de cambio social.

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