PRÓTESIS NO SON EMBARGABLES

PRÓTESIS NO SON EMBARGABLES

En la primera quincena de junio pasado, Germán vivió una de las experiencias más amargas de su vida: dejó la prótesis de su pierna izquierda como parte de pago del arriendo de una habitación, pues no tenía dinero para cancelar.

20 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

Jamás imaginó que el accidente que tuvo en 1981, cuando una tractomula lo atropelló y obligó a los médicos a intervenirlo y amputarle su pierna, le iría a servir hoy, 13 años después, para saldar una deuda.

En principio, Germán se resignó a andar sin su prótesis, pero luego el asunto se volvió un verdadero problema. Quienes le arrendaron, dijo, se niegan a devolverle su pierna izquierda.

Esto a pesar de sus insistentes reclamaciones.

Germán acudió a los jueces y les pidió, a través de la tutela, dar una perentoria orden a sus antiguos arrendadores antes de culminar 1994: devolverle su prótesis.

Argumentó que la falta de la prótesis le afecta directamente su estado psicológico con graves consecuencias para su salud física y mental.

También limita sus desplazamientos.

Ayer, el Tribunal Superior de Bogotá respaldó la solicitud de Germán, concedió la tutela y le ordenó a sus acreedores devolverle su pierna izquierda.

La entrega de la prótesis, dijo la Sala Civil del Tribunal, se debe producir en un plazo de 48 horas.

El incumplimiento de la orden judicial será sancionable con arresto hasta de seis meses y multa hasta de 20 salarios mínimos mensuales.

En criterio de los magistrados, Germán se encuentra ante una situación que puede derivar en un perjuicio irremediable. Está de por medio su vida e integridad.

Por ello, la corporación, sobre ponencia del magistrado Rafael Rodríguez, le amparó sus derechos a la salud, al libre desarrollo de la personalidad y a la locomoción.

Otros argumentos Según el Tribunal, si el peticionario no dispone de su pierna sintética es evidente que incluso su derecho a la locomoción es vulnerado.

El Tribunal de Bogotá advirtió, en este caso, que los arrendadores no pueden retener la prótesis del peticionario porque violan sus derechos fundamentales.

Más aún cuando, explicó, ha de tenerse en cuenta que se trata de un elemento creado para sustituir los miembros corporales que se amputen o se pierdan por alguna circunstancia.

Las prótesis -dijo la corporación- pasan a ser parte integrante del cuerpo humano y no pueden ser materia de derecho de retención por ninguna autoridad y menos por un particular .

En opinión de la Sala Civil, el cuerpo humano es el principal atributo de la personalidad y de ahí se derivan los demás derechos.

Lo dicho es suficiente para advertir que el argumento esgrimido por el peticionario tiene asidero legal para conceder la tutela , concluyó.

Urge la solución contra el Sida: Corte Para la Corte Suprema de Justicia el hecho de que aún la ciencia no haya descubierto una droga efectiva contra el Sida no es ninguna excusa para desatender a quienes están infectados por ese virus.

El derecho fundamental a la salud, aún y sobre todo en el caso de enfermedades hasta ahora incurables, implica que la ciencia no se limite a explicar que no existe un tratamiento.

Es el derecho a que busque medios alternativos y futuros que garanticen la existencia humana, así sea por un día más.

A juicio de la Corte Suprema, negar, obstruir, o prohibir otras alternativas de curación o alivio para enfermos incurables, no sólo es atentar contra el derecho a la salud, sino que además es atentar contra el propio derecho a la vida.

Frente a la vida amenazada (por una enfermedad incurable), la impotencia de la ciencia actual no es excusa para acelerar dicho riesgo de muerte, sino, por el contrario, para diferirlo o eliminarlo, o, por lo menos, resulta humano infundir la esperanza de sobrevivencia, aunque esta sea muy limitada.

Estos pacientes, en desarrollo de su derecho a la salud, también tienen la facultad para solicitar, que además de la evaluación del éxito o no del tratamiento que se presta, se estudie la posibilidad y viabilidad de tratamientos alternativos que otorguen mayores beneficios a los que se aplican.

Según la doctrina de la Sala Civil, toda persona tiene el derecho a reclamar la cura, aun cuando ello resulte imposible en un momento determinado, porque el derecho a la salud no queda limitado en este aspecto a lo que la ciencia médica indique en un momento concreto ,

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