CUESTA ENTENDER ¿Las Farc, oxigenadas?

CUESTA ENTENDER ¿Las Farc, oxigenadas?

Cuesta entender a Uribe. La política de aislamiento internacional de las Farc de los últimos cinco años tuvo un alto costo. Se construyó a partir de la negación de la existencia del conflicto armado. Hoy, el Gobierno dio un vuelco: tal como van las cosas, las Farc podrían terminar más oxigenadas que nunca. Curioso desenlace: ¿qué habrá entre bambalinas?

30 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

En un primer momento, la facilitación de Chávez parecería haberse dado vuelta contra el Gobierno. El peso de la presión internacional sigue inclinándose contra Uribe. Después de recibir una comunicación de las Farc, Chávez insistió en el despeje y el canciller francés Kouchner sugirió que Uribe no apoya la gestión venezolana. ¿Creerá que le resultó fácil a Uribe aceptar la reunión programada entre Chávez y ‘Reyes’ en Caracas? Si bien, tanto Caracas como París parecen estar dando marcha atrás sobre el despeje, aún están lejos de aplicar presión sobre las Farc. Es más, Caracas les ha regalado a las Farc el premio mayor –nada menos que un encuentro con un jefe de Estado– sin exigir nada a cambio.

Era de esperarse: nada de ello puede haber sorprendido al Gobierno.

Entonces, ¿por qué semejante viraje? Uribe no es suicida ni tonto. Pero sí muy audaz. Con la facilitación de Chávez, lo mostró una vez más.

Dos escenarios se pueden dar en lo que resta de este periodo presidencial.

En el primero, las Farc negocian un acuerdo humanitario, respetan los términos pactados y liberan a los secuestrados en condiciones aceptables de salud. Con semejante reconocimiento político, ¿quién podría imaginarse entonces un retorno a la selva para continuar en la guerra y solo en la guerra? Se podría, entonces, abrir espacio a una agenda más amplia, que con seguridad ya las Farc están discutiendo con Chávez. Esta apuesta implica riesgos grandes –pactos secretos entre Chávez y las Farc, por ejemplo–. No es en vano que Uribe solicita la presencia de los congresistas estadounidenses en Caracas. De hecho, ¿quién se cree que Chávez no mantiene comunicaciones fluidas con las Farc? Pero también podrían ser inmensas las ganancias: las Farc sentadas en una mesa de negociación.

En el segundo escenario, las Farc continúan ignorando las responsabilidades que acarrea la interlocución internacional. Dilatan el proceso y los secuestrados continúan en la selva. Es poco probable que, sin resultados y aún con Chávez a bordo, el reconocimiento adquirido se prolongue por mucho tiempo. Ahí se acabaría la paciencia internacional, que hace tiempo se agotó a nivel interno.

Las Farc parecen poco permeables a los estímulos políticos. Frente a tanto reconocimiento internacional, deberían ya haber hecho un gesto de buena voluntad. Pero ni una prueba de sobrevivencia se han dignado enviar. Si están dispuestas a actuar políticamente, es hora de que lo muestren. Si no aprovechan esta oportunidad única, le gritarán al mundo que con ellas no se puede dialogar, perderán lo que han conseguido y abrirán la vía del rescate militar con respaldo internacional.

¿O será que, al fin y al cabo, no es tan difícil entender a Uribe?

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